Condenado el ladrón de arte sacro de O Carballiño y su red de colaboradores

CAEN LADRONES DE IGLESIAS

La fiscal baja la petición de pena inicial porque la causa estuvo parada en el juzgado instructor y porque los inculpados confesaron antes del juicio

Publicado: 04 mar 2026 - 14:49 Actualizado: 04 mar 2026 - 21:26
El juicio en la Audiencia Provincial de Ourense tuvo lugar este miércoles a la mañana. | Xesús Fariñas

Una cruz parroquial de plata troceada en 31 pedazos y malvendida al peso por apenas 350 euros. Ese fue el final de parte del patrimonio histórico gallego a manos de la red criminal que, durante 2022, expolió las iglesias del sur de Galicia. Este miércoles, la Audiencia de Ourense sentó en el banquillo al responsable de la oleada de robos de arte sacro en la comarca de Carballiño, un asunto en el que están implicadas otras tres personas que colaboraron en la venta del botín o en asaltos a casas rectorales y viviendas.

El juicio se solventó con una sentencia de conformidad tras el acuerdo alcanzado entre las defensas y el Ministerio Público, representado por la fiscal Rosa Tallón. Los cuatro acusados (tres de ellos por un delito continuado de robo con fuerza -Jacobo también suma el robo continuado en tres iglesias- y un cuarto implicado por receptación) aceptaron penas que oscilan entre los seis meses y los dos años de prisión. Jacobo J. R., considerado el cabecilla de la rama carballiñesa, y que actualmente está en prisión cumpliendo condena por el robo en un coche, fue sentenciado con dos años de cárcel. Mientras, a su mujer, Yasmine J.J., y a su hermano, Alexandre J.R., se les impuso un año de prisión a cada uno. Ángel J.F., el receptador encargado de dar salida a los bienes sustraídos, aceptó seis meses de privación de libertad tras comparecer en la vista pública por videoconferencia.

La Fiscalía aplicó a todos los encausados la atenuante muy cualificada de dilaciones indebidas. Esta rebaja penal se justifica porque la instrucción del caso estuvo paralizada durante más de un año en el Juzgado de Instrucción 2 de O Carballiño, tiempo que transcurrió hasta que se dictó el auto de procedimiento abreviado con las imputaciones formales. A esta circunstancia se sumó una atenuante analógica de reconocimiento de los hechos, al haber confesado su culpabilidad justo antes del inicio de la vista oral.

En el procedimiento sentenciado este miércoles, los robos se produjeron entre febrero y septiembre de 2022. Jacobo violentó iglesias como la de Salamonde, en San Amaro, Santa María de Vilela (Punxín) y Santa Baia de Reádegos, en O Irixo, apropiándose de cálices, sagrarios, cruces y tallas de santos datadas en el siglo XVIII y de gran valor para el patrimonio cultural gallego. Además del expolio artístico, también forzaron la rectoral de la iglesia de San Cibrao de Las para perforar el depósito y robar gasoil, y sustrajeron herramientas en viviendas particulares de Sagra.

La caída de la banda se precipitó gracias al rastreo de los bienes robados. La Guardia Civil siguió la pista de un cáliz de la iglesia de Salamonde y de la cruz parroquial de plata que había sido partida en 31 trozos para facilitar su venta. Ángel, el receptador, acudió a un establecimiento de compraventa de oro de la villa del Arenteiro justo después del primer asalto (14 de febrero de 2022), en compañía de Jacobo, para comercializar parte del botín, llegando a vender más de 2,3 kilos de plata por apenas 350 euros. Unos días después, el 10 de marzo, regresó con dos trozos de un cáliz (407 gramos de plata que le reportaron 102 euros). Posteriormente, al desplegarse el operativo policial, los investigadores hallaron en el domicilio de Jacobo y Yasmine más objetos.

Esta condena cierra solo un capítulo de la operación Cinquechento Templo Sagrado, el amplio despliegue de la Guardia Civil que destapó en su día una red que expolió objetos históricos. Están pendientes de juicio otras tres causas instruidas en Pontevedra, Ribadavia y Ourense.

La responsabilidad civil se determinará en la fase de ejecución de sentencia. Sin embargo, la causa ha estado marcada por la nula implicación del Obispado de Ourense. A pesar de ser la entidad perjudicada y de haber sido requerida para poder aportar una tasación de los daños, la diócesis rehusó personarse en el procedimiento judicial.

El macrooperativo que destapó "una de las mayores tramas de robo de arte sacro"

El juicio celebrado hoy en Ourense es solo un tentáculo de una operación mucho más amplia que estalló en septiembre de 2022 y que fue presentada en una gran rueda de prensa en la Comandancia de Pontevedra por el entonces delegado del Gobierno en Galicia, José Miñones. En aquella comparecencia, las autoridades definieron el caso como "una de las mayores tramas de robo de arte sacro de los últimos años" en la comunidad gallega.

El balance del operativo policial conjunto, ejecutado por las comandancias de Ourense y Pontevedra, fue rotundo: ocho personas detenidas y un investigado. Para desarticular la red, se llevaron a cabo hasta once registros en viviendas, locales y establecimientos comerciales de ambas provincias. La magnitud del expolio quedó evidenciada en la incautación de 179 piezas procedentes de, al menos, 18 robos en iglesias, ermitas y pazos. Entre el botín recuperado por la Guardia Civil figuraban 117 obras de arte sacro de los siglos XVI, XVII y XVIII. Entre las piezas más destacadas se encontraba una Virgen del Carmen de la Escuela Castellana valorada en más de 30.000 euros. Además, los agentes intervinieron 21 ornamentos litúrgicos, tres misales del siglo XVII, siete casullas, cinco armas históricas y más de 5.000 euros en metálico. También se confiscaron 25 herramientas y maquinaria que la red utilizaba para ejecutar los asaltos.

En aquel momento, los investigadores de la Guardia Civil detallaron que el grupo funcionaba de manera autónoma y organizada. Mientras unos miembros se encargaban de cometer los robos con fuerza en los templos, otros tenían el cometido de dar salida a las piezas en el mercado, introduciéndolas a través de establecimientos abiertos al público y negocios de antigüedades. Aunque en las diligencias policiales iniciales sí se les llegó a atribuir a los arrestados un presunto delito de pertenencia a grupo criminal, la calificación final de la Fiscalía en esta primera pieza sentenciada en O Carballiño se ha centrado exclusivamente en los delitos de robo continuado y receptación.

Contenido patrocinado

stats