A Granxa despertó entre el silencio y la incredulidad por la muerte de su vecina Pura: “Era un cacho de pan”

MATRICIDIO EN CARBALLIÑO

“Pura era una vecina muy querida, era un cacho de pan, hablaba con todo el mundo", cuenta uno de sus vecinos de A Granxa tras el matricidio.

Así reaccionaron los vecinos tras el crimen de O Carballiño | Alan Pérez

La muerte de Pura, vecina de A Granxa de 82 años, presuntamente a manos de su hija, Isabel, de 39 años, causó un profundo dolor en la aldea (22 habitantes), que se despertó ayer entre la incredulidad y el silencio. La familia afectada era de toda la vida de este lugar e incluso la presunta homicida nació en el pueblo, según contó Demetrio Casero, uno de los vecinos.

Ambas residían solas tras la muerte hace seis años de Manolo, padre de la detenida. El citado vecino cuenta que Isabel no trabajaba y vivía de la pensión de su madre, de en torno a 600 euros. “Ella (la detenida) no estaba bien, pero no se dejaba ayudar y no podías hablar con ella”, señaló Casero. “Yo medía las palabras”, añadió.

Sobre la relación de ambas, apunta a que nunca se llevaron bien, ya que Isabel con quien tenía afinidad era con su padre. “Pura era una vecina muy querida, era un cacho de pan, hablaba con todo el mundo y se quejaba de que su hija la trataba mal y tampoco tenía recursos para hacer nada, no tenía salida”, aseguró.

“Era muy trabajadora”

“Era lo que yo llamo ‘abuela galega’, tenía una huerta al lado de mi casa y estaba todo el día trajinando, era una mujer muy trabajadora”, contó Josep Tomás, vecino de A Granxa. Por su parte, señaló que la relación con Isabel era complicada por “su actitud” y que incluso algún vecino dijo que le había rayado el coche o robado un pollo. Él escuchaba gritos entre ambas, pero nunca se esperó lo que sucedió la noche del miércoles al jueves. “No hubiese dicho que llegaríamos a este punto, no me lo imaginaba”, aseguró.

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