Vecinos de Cabanelas alertan del gran deterioro de la iglesia

PATRIMONIO EN RIESGO

El templo del siglo XVII de Cabanelas sigue dañado casi tres meses después de la borrasca de enero, con el tejado aún sin reparar y filtraciones constantes en su interior

Un toldo cubre la parte del tejado destrozada en la iglesia de Cabanelas.
Un toldo cubre la parte del tejado destrozada en la iglesia de Cabanelas. | Martiño Pinal

La iglesia de Cabanelas, templo del siglo XVII situado en O Carballiño, continúa seriamente dañada casi tres meses después del paso de una borrasca, a finales del pasado mes de enero, con fuertes vientos, importantes daños estructurales y deterioro del patrimonio religioso. Los fuertes vientos arrancaron parte del tejado, haciendo volar vigas de madera, restos de uralita, tejas desplazadas y afectando también al camposanto, donde se rompieron cruces y cristales de varios nichos funerarios.

A pesar de que en aquel momento el párroco, Pablo Espiñeira, dio parte al seguro, para la reparación de los daños, desde entonces la situación apenas ha mejorado, con una actuación todavía pendiente de ejecución, limpieza de escombros, retirada de materiales peligrosos y reposición del tejado dañado. Los vecinos piden actuaciones urgentes para retirar los restos de uralita, aún presentes en la zona del cementerio, y reponer el tejado, actualmente cubierto con un toldo provisional, para evitar nuevas filtraciones de agua, mayor deterioro del interior del templo y agravamiento del estado del edificio histórico. Conchi Soto, una de las vecinas, explica que “tardouse moito en poñer un toldo. As paredes están con cor de óxido debido aos puntóns do tellado arrastrado pola chuvia. Está feito un desastre e é unha pena”, destacando el estado de abandono, la falta de respuesta rápida, el impacto en el patrimonio local y la preocupación vecinal por la conservación del templo.

Las filtraciones deterioraron el interior de la iglesia de Cabanelas.
Las filtraciones deterioraron el interior de la iglesia de Cabanelas. | Martiño Pinal

Aunque la zona del altar mayor se mantiene a salvo, en la entrada del edificio el agua continúa filtrándose cada vez que llueve, provocando nuevas humedades, deterioro de paredes interiores, daños en el revestimiento histórico y afectación del espacio litúrgico. Los restos del tejado de uralita continúan acumulados en el exterior, generando preocupación por la seguridad ambiental, la falta de retirada de residuos y la paralización de las celebraciones religiosas, ya que actualmente no se celebran misas en el templo.

Esta vecina insiste en la necesidad de una actuación inmediata recordando que “somos poucos veciños, pero a igrexa é un ben social”, subrayando su papel como espacio comunitario, lugar de encuentro vecinal, punto de visita al cementerio, elemento de valor patrimonial y símbolo de la identidad local.

El párroco explica que antes de los daños provocados por la borrasca, ya había solicitado un proyecto de rehabilitación, ahora con mayor urgencia por el empeoramiento de los daños estructurales, la necesidad de reparación integral, la búsqueda de financiación aseguradora y la intervención sobre el tejado afectado. Desde el Obispado confirman que ya se han solicitado presupuestos técnicos, se tramitan los permisos administrativos, se estudia la viabilidad de la obra y se espera poder iniciar los trabajos, aunque todavía no hay un plazo concreto para la reparación definitiva.

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