El día del incendio forestal de Oímbra había instrucciones de realizar desbroces

SEGUNDO MAYOR INCENDIO DE GALICIA

La alcaldesa de Oímbra, Ana Villarino, explicó este lunes a la jueza que otro tractor del Concello trabajó esa misma mañana

Ana Villarino, a la salida del juzgado, donde testificó.
Ana Villarino, a la salida del juzgado, donde testificó. | Óscar Pinal

La instrucción judicial que investiga el segundo mayor incendio de la historia de Galicia continuó este lunes en Verín con las declaraciones, en calidad de testigos, de la alcaldesa de Oímbra, Ana Villarino, y de un director técnico de la empresa pública Servicios Agrarios Galegos SA (Seaga), José Martín Martínez.

Durante su comparecencia, la regidora confirmó ante la jueza que mantenía a un operario trabajando con un tractor desbrozador municipal durante la mañana del día 12, fecha en la que se iniciaron los fuegos. Esta constatación sitúa a dos tractores realizando labores de desbroce de maleza en Oímbra durante aquella mañana.

El caso incorpora como perjudicado a un cuarto lesionado en las labores de extinción seis días después del inicio

12:00 horas: el Concello detiene su tractor

Villarino declaró tener constancia de que el tractor municipal detuvo su actividad a las 12,00. Según especificó, habló personalmente con el trabajador a las 14,00 horas y este le indicó que “ya había acabado”.

Según recoge el atestado de la Guardia Civil incorporado a la causa, el incendio prendió con dos focos iniciales: el primero a las 14,10 horas y el segundo a las 14,39. El informe oficial de los investigadores concluye que el primer punto de ignición se sitúa exactamente dentro de los tramos de actuación del convenio de desbroce adjudicado a Seaga.

Asimismo, la alcaldesa testificó que al Concello “no le constaba que no se pudiera desbrozar” y que el consistorio no recibió ningún aviso institucional que ordenara la paralización de la maquinaria.

Por su parte, la declaración del técnico de Seaga abordó las órdenes de trabajo emitidas esa jornada. Durante el interrogatorio, se le preguntó por un correo electrónico remitido por la empresa pública a Agro Estévez S.L, subcontrata para la que prestaba servicio el trabajador investigado, Ramón N.S.

10:04 horas: el correo

Este documento, con sello horario de las 10:04 de la mañana, contenía las directrices para realizar tareas de desbroce ese mismo día no solo en Oímbra, sino también en Larouco, O Bolo, Rairiz de Veiga, A Bola, Petín, A Rúa y Vilariño de Conso. En su segunda página hace un recuento de dónde está la maquinaria y figura escrito literalmente: “Tractor está ahora en Oímbra”. Al acabar allí, debía desplazarse a Monterrei. El técnico reconoció ayer ante la jueza que le constaba la existencia de dicha orden matutina a la subcontrata.

A primera hora de la tarde, las condiciones meteorológicas obligaron a decretar el Nivel 2 de alerta en toda la provincia. En ese momento, ya habían comenzado a arder al menos dos focos en Oímbra. A preguntas sobre los protocolos de actuación tras la activación de esta alerta extrema, el técnico de Seaga admitió que “no existía una orden de prohibición expresa o por escrito de no desbrozar”. Según consta en la instrucción, el correo remitido a las 10,04 horas no fue revocado.

En base a este mail y las testificales incorporadas a las diligencias previas, que acreditan que el operario inició su jornada cumpliendo una directriz por escrito, la defensa de Ramón N.S. sopesa solicitar el archivo de la causa contra su defendido.

Por otro lado, durante la jornada de ayer el juzgado realizó el ofrecimiento de acciones penales como perjudicado a un trabajador que resultó lesionado durante el macroincendio, a los seis días de comenzar, lo que eleva a cuatro el número de damnificados personados en el procedimiento hasta la fecha.

23.763 hectáreas arrasadas en 20 días y 4 heridos

El incendio forestal originado el 12 de agosto en A Granxa (Oímbra), que rápidamente se unió a otro foco en Xinzo de Limia, se ha grabado en la historia negra de la comunidad como el segundo mayor fuego registrado en Galicia. Tras casi veinte días de lucha ininterrumpida contra las llamas y constantes reactivaciones, la Xunta lo dio por extinguido el 31 de agosto. Arrasó 23.763 hectáreas a lo largo de nueve concellos ourensanos, de las cuales cerca de diez mil correspondían a arbolado. Más allá del inmenso impacto natural, el suceso dejó graves consecuencias humanas y sociales. Tres brigadistas resultaron heridos de gravedad en primera línea, destacando el estado crítico de un joven de 18 años con quemaduras en más de la mitad de su cuerpo. La extrema voracidad del fuego sembró el pánico vecinal, obligando a evacuar aldeas enteras como A Caridade, que llegó a quedar rodeada por las llamas, y dejando a su paso viviendas e infraestructuras agrícolas reducidas a escombros.

Contenido patrocinado

stats