El lilium, una flor con historia

JARDÍN ABIERTO

Publicado: 10 may 2026 - 08:35 Actualizado: 10 may 2026 - 11:36
El lilium, una flor con historia
El lilium, una flor con historia | La Región

El lilium es una de esas flores que no solo se ven, también se reconocen por todo lo que llevan detrás. No es algo nuevo ni una flor que dependa de modas, es de las que han estado siempre y por eso resulta muy familiar sin necesidad de pensar demasiado en ella.

Durante siglos ha estado ligada a la flor de Lis, una representación del lirio que aparece en escudos y símbolos y que acabó convirtiéndose en uno de los emblemas más reconocibles de la monarquía francesa. Esa forma sencilla se repetía en banderas, en escudos y en todo lo que tenía que ver con el poder, hasta el punto de que terminó asociándose a la idea de orden, de fuerza y de algo que se mantiene en el tiempo.

Según cuenta la historia, fueron los monarcas franceses quienes empezaron a utilizarla como símbolo de victorias futuras y protección. A partir de ahí la flor de lis comenzó a repetirse en distintos emblemas reales y acabó formando parte de muchas imágenes asociadas a la nobleza europea. Con el tiempo también apareció en otras casas reales y en distintos escudos que seguían utilizando esa misma forma reconocible del lirio.

Hoy el lilium está en otro contexto mucho más cercano y cotidiano, pero sigue teniendo esa misma presencia. Está en jarrones, en ramos, en casas y en espacios donde no necesita demasiado para funcionar.

Al mismo tiempo el lilium también ha tenido mucha presencia en la religión y en el arte. Durante años se relacionó con la pureza y aparece en muchas representaciones antiguas, especialmente en pinturas y escenas religiosas donde la flor se repite constantemente. Es una de esas imágenes que todos hemos visto alguna vez aunque no sepamos exactamente de dónde viene.

Con el paso del tiempo también fue apareciendo en jardines y espacios mucho más cotidianos. En Francia, por ejemplo, los lirios acabaron formando parte de algunos jardines muy conocidos y ligados al arte, como los de Claude Monet en Giverny, donde los lirios tenían bastante protagonismo entre toda la vegetación y el agua que rodeaba la casa.

Hoy el lilium está en otro contexto mucho más cercano y cotidiano, pero sigue teniendo esa misma presencia. Está en jarrones, en ramos, en casas y en espacios donde no necesita demasiado para funcionar. Tiene un tallo largo y una flor grande que se va abriendo poco a poco, cambiando bastante el aspecto del ramo con los días.

El olor es otra de las cosas que más lo definen. Es intenso y se nota en cuanto entras en una habitación, incluso antes de ver la flor. No es algo suave ni discreto, forma parte del ambiente desde el primer momento y hace que el espacio cambie bastante cuando hay lilium.

Tampoco necesita mucho para funcionar bien. Con pocas varas ya es suficiente, porque entre el tamaño y el olor ocupa el espacio sin necesidad de añadir demasiadas flores más. Tiene presencia por sí mismo y eso hace que siga siendo una de esas flores fáciles de reconocer incluso para gente que no entiende demasiado de flores. A medida que pasan los días las flores se abren más, cambian de posición y el ramo deja de ser tan compacto. Algunas quedan completamente abiertas, otras empiezan a inclinarse ligeramente y el conjunto va cambiando poco a poco sin perder fuerza. Con el tiempo han ido apareciendo más colores y más variedades, desde blancos y rosas hasta tonos amarillos, naranjas o más oscuros, pero la estructura sigue siendo la misma y eso hace que el lilium siga siendo reconocible.

@achillea.flowers

Contenido patrocinado

stats