A Margarita Robles se le entiende todo

Pilar Cernuda
Pilar Cernuda | La Región

Margarita Robles es de los pocos miembros del Gabinete que merece un respeto, aunque ha habido ocasiones en las que se echó de menos alguna palabra, algún gesto, que evidenciara que no compartía posiciones que provocaban auténtico escándalo y lo siguen provocando. .

En los últimos tiempos Robles ya no disimula su distanciamiento, y lo ha demostrado más claramente que nunca ante la gravísima crisis que sufre Ceuta, y España entera, cuando primero aceptó acudir al Senado a petición del PP para informar sobre la situación, aunque luego pidió unos días de tiempo para tener más información; probablemente porque se lo pidió Moncloa, pero ha acudido al Congreso para dar explicaciones exhaustivas sobre lo ocurrido y ocurre en Ceuta. Sin medias tintas, sin contemplaciones. Con misiles contra la línea de flotación de la credibilidad del sanchismo, del gobierno. No dijo que el gobierno ha mentido, pero lo presentó como mentiroso cuando afirmó que el CNI había compartido con las otras fuerzas de seguridad la información que tenía sobre lo que se preparaba en Ceuta.

Fue prudente al no involucrar al rey Mohamed VI, al que no hay cronista mínimamente conocedor de cómo funciona Marruecos que no haya destacado este mes tan duro para los ceutíes, y para el resto de los españoles, que sin el impulso y el conocimiento del rey marroquí es impensable que la invasión se hubiera producido.

Robles, en su visita a Ceuta, no pasó superficialmente. Al contrario de sus compañeros de gobiernos, no puso el acento en su seguridad personal en lugar de interesarse, preocuparse, por la seguridad de los ciudadanos de Ceuta y prometer que trasladaría al resto del gobierno la necesidad de tomar medidas expeditivas. Ni siquiera Marlaska mostró interés excesivo por la situación de la población ceutí y de los propios inmigrantes. Al igual que otros ministros que pasaron allí unas horas para hacer como que cumplían con su obligación y se fueron presumiendo de que se había reestablecido la normalidad, no existía una crisis de inseguridad, la Sanidad no había colapsado y las clases se iniciarán con normalidad en la fecha prevista.

Nunca ha tenido España un presidente tan irresponsable y tan falto de humanidad.

No quisieron ver los comercios cerrados, las calles vacías de ceutíes e invadidas por los inmigrantes; no quisieron escuchar testimonios, ni siquiera atendieron con gesto de interés las palabras de Juan Vivas. Sánchez estuvo tres horas en Ceuta, de paso, una escala del falcon que le llevaba a Lanzarote para sus vacaciones. Nunca ha tenido España un presidente tan irresponsable y tan falto de humanidad.

Robles sin embargo, en su visita, además de prometer colaboración máxima de los efectivos militares, lo único sobre lo que tiene competencia, tuvo la decencia, y la sensibilidad, de escuchar y abrazar a personas que le explicaban la situación que sufrían. No satisfecha, en aquel viaje de hace pocos días reiteró la españolidad de Ceuta y Melilla, y lo ha repetido este martes al decir en el Congreso que son “intocables” y “españolísimas”.

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