Rafael Torres
Arrastrará a su partido
La campaña electoral se había iniciado con una inusitada antelación. Ya no es, como suele decirse, “una precampaña”, sino una auténtica guerra electoral que no iba a esperar el inicio del periodo de los quince días. Todos los partidos afrontaron sus dialécticas e iniciaron la batalla. Pero, en esto, aconteció la tragedia ferroviaria, que todavía está sin terminar, y las 69 víctimas mancharon de sangre la campaña.
Pedro Sánchez se había despertado con los pífanos y tambores, una vez más, de José Félix Tezanos -ese adicto y ferviente seguidor del presidente y eterno afiliado al PSOE desde 1973-, que en su reciente barómetro anunciaba a bombo y platillo que el PSOE aventajaba en 11,8 puntos al PP (sondeo realizado entre el 1 y el 6 de octubre, después del desahucio de Maricarmen y en plena disputa política por los dos decretos ley de vivienda). Pese a todo, la suma de populares y de Vox, y el cataclismo de la extrema izquierda, no son suficientes para impulsar a los socialistas y sus adeptos. Sánchez sin embargo arremete contra las encuestas privadas que “las ponen para animar un poco a Feijóo”. Menos mal que se da cuenta que no todo es Tezanos.
Sin embargo, el terrible accidente en Urda -que como decimos se ha cobrado la vida ya de 69 personas-, ha hecho trizas cualquier guion “de forma abrupta” y los partidos tienen ahora que afrontar nuevas estrategias electorales, y en Ferraz “insisten en que no es momento de lecturas políticas y todos sus pensamientos están con las familias de las víctimas” y en que cada nueva crisis “puede reforzar una percepción negativa que resulta difícil revertir”. Así, para Sánchez “la dificultad consiste en evitar que Urda se interprete como un episodio aislado dentro de una legislatura marcada por diferentes controversias”. A cuatro semanas del 29-N, la principal duda es saber si los socialistas lograrán “separar la gestión de la tragedia del desgaste general de la legislatura”.
La principal conclusión del presidente de la demoscópica GAD3, Narciso Michavila, que hasta ahora es quien acierta con mas tino cualquier sondeo, es que el PSOE “no remonta a cuatro semanas de las elecciones generales del 29 de noviembre”, porque su empresa está “detectando un cambio abrupto de voto desde el miércoles” y su diagnóstico es tajante: “Ahora es imposible que Sánchez sea el más votado”. Además enumera “un fuerte aumento de la participación, un vuelco a la derecha gracias al voto joven y un Vox que duplicaría sus escaños sin llegar al 19% de los votos”. Incide que el PP sería primera fuerza, “con victoria segura en Ceuta, mientras que el espacio de Sumar -que concurre ahora como Frente Amplio- se hundiría”. Y vaticina el sociólogo que “el PSOE ya no aguanta, como sosteníamos” y que el “partido se irá en Andalucía a “los peores resultados de su historia en unas generales”. Bueno, el PP “podría mejorar resultados de 2023” y en el Senado augura una “mayoría plus” de los populares tras su acuerdo con Vox, que interpreta como “una reacción al pacto del Senado de progreso de la izquierda”.
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