Los 43 segundos que marcaron el accidente mortal en San Cibrao

TRAGEDIA EN LA CARRETERA

José Ramón F.M. está acusado por el accidente ocurrido en 2023, en el que su camión impactó contra una furgoneta -cuyo conductor falleció- y un coche policial, resultando un agente herido muy grave

José Ramón F.M., en el banquillo del Penal 2.
José Ramón F.M., en el banquillo del Penal 2. | La Región

El 9 de febrero de 2023 un vehículo articulado que circulaba por la OU-525, a la altura de San Cibrao das Viñas, invadió el carril contrario causando una auténtica tragedia. Golpeó una furgoneta, cuyo conductor (58 años) murió, y a un turismo de la Guardia Civil, dejando a Carlos M.V. (44 años), el agente que iba al volante del coche policial, en un estado de tetraplejía con una discapacidad del 96%. “Mi marido a día de hoy es absolutamente dependiente”, explicó el jueves su mujer en el juicio por estos hechos.

Ese funesto día tampoco lo olvidará nunca el compañero que viajaba junto al agente herido. “Yo estaba en el asiento del copiloto con el móvil, de repente, escuché a Carlos decir algo y ya vi como el camión nos golpeó. Fue todo muy rápido”, recuerda. Destacó la maniobra evasiva que realizó Carlos, la cual, pese a que no fue suficiente para evitar el impacto, sí que les salvó la vida.

El Penal 2 de Ourense acogió este jueves la primera de las dos sesiones previstas para esclarecer las causas de este accidente. Durante más de cuatro horas declararon testigos y peritos. No lo hizo el conductor del camión, José Ramón F.M., quien se acogió a su derecho a no declarar. La acusación particular solicita para él tres años y cuatro meses de prisión mientras la Fiscalía interesa una pena de dos años seis meses y un día. Ambos además piden que el acusado sea privado del permiso de conducir durante más de tres años, lo cual implica la pérdida de vigencia del permiso.

Uno de los testigos explicó que circulaba detrás del camión, a unos 50 metros, y de repente vio una explosión en la parte delantera del vehículo que le precedía, la cual atribuyó a un reventón en una rueda. Sin embargo, los guardias civiles que se encargaron de la investigación no ven posible esta hipótesis, ya que el análisis posterior al accidente reveló que el neumático sí presentaba daños, pero causados por la colisión. “Si hubiera habido un reventón la llanta hubiera dejado arañazos en la calzada”, explicó una de las agentes.

En el momento de los hechos, la carretera estaba en buen estado, era de día y había unas condiciones meteorológicas favorables. La Guardia Civil señaló como causa del accidente una falta de atención en la conducción. Los agentes creen que el conductor habría percibido una situación de peligro y por ello realizó una maniobra evasiva. “Una frenada brusca con ese vehículo es ingobernable”, señalaron.

Al respecto, indicaron que circulaba muy próximo al borde derecho de su carril, por lo que ven factible que el peligro que advirtió fuese una posible salida de vía. Además, aludieron a que el camión circulaba a 85 kilómetros por hora en un tramo en el que no podía superar los 80. Sin embargo, aunque creen que la velocidad era “inadecuada”, no la consideran la causa principal del accidente, el cual atribuyen a un despiste.

 Estado en el que quedó la furgoneta tras el accidente.
Estado en el que quedó la furgoneta tras el accidente. | La Región

No coincidieron con esta valoración los dos peritos propuestos por la defensa. Para ellos, el conductor detectó en el camión un efecto tijera -la cabina y el remolque pierden la alineación- y trató de corregirlo, aunque sin éxito. Creen que José Ramón F.M., quien cuenta con más de tres lustros de experiencia al volante, no iba distraido y que realizó una conducción correcta. “Tuvo un comportamiento típico de un conductor profesional que intenta evitar una tijera”, aseguraron los peritos.

Análisis del tacógrafo

Para esclarecer las causas de un accidente con un camión implicado resulta imprescindible analizar su tacógrafo, la “caja negra” del vehículo. En este caso, permitió recrear los 43 segundos y 500 metros que marcaron el accidente. Los datos muestran como el conductor tomó la rotonda previa a 41 kilómetros por hora. Desde el segundo 2 hasta el 35, el vehículo fue aumentando su velocidad hasta llegar a los 85 km/h, aunque hay que tener en cuenta que el tacógrafo tiene un margen de error de 6 km/h. Entre el segundo 35 y 36 se reduce la velocidad en un km/h, hasta los 84, y en los dos siguientes el vehículo está desacelerando. El camión baja bruscamente su velocidad entre el segundo 39 y 41, se redujo en 40 km/h, posiblemente por la colisión con uno de los vehículos, según indicó uno de los agentes. Finalmente, en el segundo 43, la velocidad del camión es cero.

“Ya no me queda nada de mi vida anterior”

La mujer del guardia civil que resultó muy grave en el siniestro explicó ayer que el accidente le destrozó la vida. “Ya no queda nada de mi vida anterior”, confesó entre lágrimas. Desde que sucedieron los hechos, su día a día cambió radicalmente y se enfocó en cuidar a su marido, quien es dependiente para “absolutamente todo”. Solo dos meses después, en abril de 2023, estando embarazada, se mudó a Barcelona para acompañar a su pareja, quien ingresó en el Instituto Guttmann, un centro especializado en la neurorrehabilitación. Allí Carlos M.V. permaneció ingresado hasta diciembre de ese año. Ocho meses en los que ella tuvo que tirar de ahorros para mantenerse. “Me vi sola y sin recursos”, explicó.

La vuelta a casa fue muy dura, ya que la vivienda no era accesible, por lo que tuvo que cambiar absolutamente todo. De hecho, se acabaron mudando a otra casa, la cual cuenta con más espacio. Paga por ella un alquiler de 1.650 euros al mes y tiene dos empleadas a jornada completa que le ayudan a cuidar a Carlos, lo cual supone un gasto de más de 4.000 euros.

También resultan caras las terapias, las cuales son fundamentales en la calidad de vida de su marido. Solo este año le supusieron un gasto de en torno a 60.000 euros. Por ello, la Fiscalía interesa que el agente sea indemnizado en 3,42 millones para cubrir las secuelas, el daño moral y, sobre todo, el coste de la dependencia mientras la acusación particular eleva esta petición hasta los 4,2 millones.

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