El acusado de quedarse con la herencia de una octogenaria: “Fui su cuidador”
CAMBIO DE TESTAMENTO
La mujer cambió el testamento a favor de un vecino poco antes de morir en julio de 2019, dejándole toda su herencia al acusado.
Pablo Miguel F.D.S. volvió a sentarse en el banquillo de los acusados de la Audiencia de Ourense por una estafa, una infracción que en su historial delictivo suele seguir un patrón muy similar. Este miércoles afrontó la repetición de un juicio en el que había sido absuelto inicialmente; sin embargo, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) ordenó repetir la vista con magistrados diferentes al estimar el recurso de la acusación particular, limitando los hechos a un único delito de estafa agravada.
El encausado ya fue condenado por el TSXG en marzo de 2024 -tras otra absolución previa de la Audiencia- por esquilmar a un anciano en el geriátrico que dirigía en Verín, una sentencia que actualmente está recurrida en el Supremo.
La Fiscalía y la acusación particular, ejercida por el nieto de la víctima (Rosario Simo), solicitan para el acusado una pena de ocho años de prisión por apropiarse presuntamente de los bienes de la anciana. Ambos se conocieron por ser vecinos en un inmueble de la céntrica calle Juan XXIII de la ciudad.
Las acusaciones sostienen que el encausado manipuló a una mujer ya frágil por su avanzada edad y el deterioro de su salud para lograr que le dejara toda su herencia, un patrimonio que incluye el piso en el que ella residía.
“Mujer con carácter”
Durante su comparecencia, el nieto dibujó el perfil previo de su abuela antes del declive, describiéndola como una mujer con mucho carácter y muy autónoma. Relató que se valía por sí misma en su día a día, era habitual que frecuentara las cafeterías de la zona y tenía un perro pastor alemán al que solía pasear, aunque contaba con la ayuda de un joven para esta tarea.
Además, subrayó un detalle que resultó determinante en esta historia: a Rosario solo le gustaba tener cuidadores hombres, una preferencia que habría sido la vía de entrada perfecta para que el acusado se ganara su confianza.
El inculpado, que se acogió a su derecho a contestar únicamente a las preguntas de su letrado, negó la manipulación y aseguró que se limitó a cuidar a la octogenaria en la etapa final de su vida porque “la familia no miraba por ella”. “El nieto solo iba una vez al mes para retirar el dinero de la cuenta”, reprochó ante la sala. Una versión que choca frontalmente con el relato del nieto. Este explicó que vivió con su abuela hasta que tuvo que trasladarse para cursar sus estudios, pero que la visitaba asiduamente.
El punto de inflexión ocurrió cuando, en una de esas visitas, encontró el piso vacío; su abuela no estaba ni respondía al teléfono. En ese momento, el acusado irrumpió en la vivienda para informarle de que Rosario se encontraba con él en Verín. Desde entonces, el acusado asumió el control de las comunicaciones: siempre que el nieto quería hablar con ella, tenía que llamar a un teléfono facilitado por Pablo Miguel.
El reencuentro físico se produjo ya en el hospital, donde la mujer ingresó en julio de 2019 tras sufrir un episodio de agitación severa en el que salió al balcón a pedir auxilio. El nieto relató el terror que le transmitió su abuela en la cama del hospital: “La noté triste y con miedo; me dijo que la ataban a la cama, que no le cambiaban las sábanas, que no le daban de comer… Me lo contó todo”. A los pocos días, la anciana falleció a causa de un accidente cerebrovascular.
Buena parte de la vista oral se centró en dirimir el estado mental de la víctima cuando ingresó. Los especialistas no pudieron concluir un diagnóstico definitivo debido al allecimiento, pero el exjefe del Servicio de Psiquiatría, Luis Docasar, destacó la existencia de evidencias claras que apuntaban a un deterioro cognitivo acompañado de ideas delirantes. “Un deterioro cognitivo sí había, pero no sabemos los apellidos porque no concluyó la evaluación”, aseveró el facultativo.
En esta misma línea, otros psiquiatras ratificaron que la mujer no se encontraba en plenas facultades mentales para llevar a cabo actos con validez legal. Los problemas físicos y psicológicos, unidos al aislamiento familiar, actuaron como factores de estrés que agravaron su fragilidad y la situaron en una posición de extrema vulnerabilidad.
La defensa tachó el diagnóstico de poco fiable. El letrado argumentó que, apenas ocho meses antes, el médico forense no rubricó la incapacitación de la anciana (figura legal vigente en aquel momento). Y esgrimió que Rosario cambió su testamento a favor de Pablo Miguel tan solo 12 días después de haber designado como heredero a su nieto. “Si estaba mal cuando testó a favor de Pablo, también lo estaba cuando nombró heredero al nieto”, sentenció.
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