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La inteligencia artificial avanza a un ritmo vertiginoso, pero lejos de representar una amenaza, es una oportunidad para expandir el potencial humano. Así lo defiende el doctor en Ingeniería Industrial Ángel García Crespo, próximo invitado del Foro La Región, el jueves 28 de mayo, en el Centro Cultural Marcos Valcárcel. Bajo la conferencia “Superinteligencia: amigos o rivales” tratará de desgranar el futuro más próximo.
Pregunta. Para empezar, ¿qué es la superinteligencia y por qué considera que no debemos tenerle miedo?
Respuesta. La superinteligencia es el siguiente paso de la inteligencia artificial, que ya se nos viene encima y que tiene un poder increíble. Lo que tenemos que hacer es aprender a utilizarla para expandir nuestro potencial, en lugar de tenerle miedo y resistirnos a algo que va a venir queramos o no.
P. Mucha gente teme lo que pueda suponer la IA para su futuro laboral. ¿Qué les diría?
R. Yo creo que nos lo va a poner más fácil. Desde luego va a haber un cambio, como lo ha habido siempre. De hecho, para la presentación llevo unos libros que voy a regalar a quien me haga preguntas sobre este tema, que se llama “Terminator llegó sin avisar”, precisamente porque parece que esta tecnología nos va a arrasar a todos. Al revés, lo que tenemos que hacer es aprovechar esta oportunidad para hacer cosas que antes nos resultaban imposibles.
P. ¿Afecta también a las empresas del entorno rural?
R. Como digo, depende siempre del competidor. El simple hecho de crear una web e incorporar, por ejemplo, un “chatbot” automático que atienda a los clientes, ya les puede posicionar muchísimo mejor.
P. ¿Por ejemplo?
R. Depende de qué es lo que se quiera hacer. Si no quieres hacer nada, si tienes miedo, desde luego no te va a ayudar. La diferencia que va a haber es que si tu competidor la usa y tú no, te quedarás en clara desventaja. Es decir, no se trata de que tú la uses, es que el de al lado la va a usar. Y entonces va a aprovecharla para hacer muchas más cosas, de una forma más rápida, más fácil y más barata.
P. Si la máquina acaba haciendo tantas tareas básicas y asumiendo campos como el diseño, la redacción o la programación, ¿qué papel nos queda a los humanos?
R. El papel que nos queda es el de crear. Muchas de las tareas que hacíamos antes las puede resolver la máquina perfectamente, pero el “qué crear” depende de nosotros. Curiosamente, las empresas que usan IA están contratando a más gente porque descubren opciones que antes no tenían. Los perfiles cambiarán; por ejemplo, se necesitará otro tipo de perfiles informáticos porque ya nadie va a programar directamente, sino que controlarán a una IA que será la que programe.
P. ¿Cree que la IA puede hacernos más vagos?
R. Las redes sociales, usar la calculadora o ir en coche también nos hace más vagos. Muchas de las cosas que hacemos los humanos van en “modo automático”, es decir, no pensamos mucho en ellas.
P. Es usted fundador y presidente de la Fundación Human-IA, ¿cuál es su objetivo principal?
R. Nuestro objetivo es expandir el potencial humano a través de la inteligencia artificial. Hacemos una labor divulgativa muy fuerte para explicar que esto es una revolución que cambiará nuestra sociedad mucho más de lo que lo hizo internet o el móvil. Estamos impulsando charlas, premios y proyectos específicos para adolescentes, porque consideramos que es el momento más crítico de la vida. Queremos ayudarles a desarrollar ese pensamiento crítico, a que no vean a la IA simplemente como un oráculo mágico y, sobre todo, a darles herramientas para evitar que sean manipulados.
P. Habla de ayudar a desarrollar el pensamiento crítico, ¿cómo cree que puede afectar esta tecnología a niños en plena etapa madurativa?
R. A un niño de primaria no lo veo utilizando la inteligencia artificial, ni siquiera para hacer los deberes. Un niño no tiene por qué usar un móvil, una calculadora o un iPad. Tiene que aprender a hacer las cosas por sí mismo y comprender los conceptos. Por ejemplo, si suma 5+3, el objetivo no es el resultado final de “8”, sino entender el concepto mismo de sumar. Donde sí viene muy bien la IA en esas etapas es como apoyo para los maestros.
P. ¿Y cuándo pasamos a la educación secundaria o a la universidad?
R. En secundaria, los chicos sí están utilizando la IA. Si no entienden cómo hacer un trabajo, se lo preguntarán a la máquina. Por eso hay que dar un salto y explicarles cómo utilizarla, no para que les resuelva el problema de forma automática, sino para que entiendan hacia dónde vamos. A nivel universitario, hay que cambiar por completo los planes de estudio. Hay que formar a la persona para que resuelva problemas con el apoyo de la IA.
P. Comparado con otros países, ¿en qué punto se encuentra España y Europa respecto a la inteligencia artificial?
R. En Europa vamos muy mal, hemos perdido completamente el tren de la IA para posicionarnos al nivel de Estados Unidos o China. El dominio que tienen es absolutamente brutal; yo lo avisé hace cinco años y nadie me hizo caso. Ahora ya es tarde para crear modelos de frontera propios, por lo que seremos simples usuarios de la tecnología americana o china. Incluso la ley europea de IA se retrasó muchísimo por la enorme presión de Estados Unidos, a quienes no les interesaba que hubiera restricciones para poder vendernos sus productos.
P. Por último, ¿cree que, a la larga, podremos seguir distinguiendo la realidad del contenido generado por IA?
R. Tendremos que utilizar el espíritu crítico. Antes nos tragábamos todas las imágenes retocadas con Photoshop pensando que eran reales y ahora nos enfrentamos a lo mismo con la IA. Habrá personas que se lo crean y otras que apliquen el pensamiento crítico.
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