Annabel dejó Valencia por una aldea de cuatro habitantes de Ourense para enseñar a entender mejor a los perros: "Esto era mejor que cualquier cosa que pudiéramos encontrar allí"

PLANES CON TU MASCOTA

Arya, Jon y Astrid inspiraron a Annabel Ureña para crear un proyecto de educación canina que incluye un “escape room” diseñado para disfrutar y aprender junto a tu mascota.

Annabel Ureña junto a sus perros Jon, Astrid y Arya.
Annabel Ureña junto a sus perros Jon, Astrid y Arya. | Laura Cárdenas

Todo empieza con una caja y una historia. La persona avanza por las primeras pruebas hasta que necesita recurrir a su perro. Debe preparar una búsqueda de premios por la vivienda, observar cómo trabaja el animal y utilizar el resultado para continuar la partida.

La experiencia se llama Adventure Box y forma parte de Be Kind, el proyecto de educación canina que Annabel Ureña desarrolla desde Cerdediño, un pequeño lugar perteneciente a Ramirás de tan solo cuatro habitantes. La propuesta combina una caja, una aplicación móvil y un videotutorial para adaptar el ejercicio olfativo a cada animal. “La prueba la tiene que superar tu perro”, explica.

Ureña llegó a Ourense desde Valencia en 2022. Vivía con su pareja en la capital, rodeada de ruido, tráfico y estímulos constantes. Su plan era mudarse a las afueras, pero un viaje a Galicia para visitar a una amiga cambió sus planes. “Pensamos que esto era mejor que cualquier cosa que pudiéramos encontrar allí”, recuerda.

Se instalaron en un pequeño núcleo rodeado de monte, con el vecino más próximo a cerca de un kilómetro. Tras una adaptación inicial a tanta tranquilidad, Ureña asegura que cuatro años después está “súper contenta” con la decisión.

Sus perros marcaron el camino hasta Be Kind. Arya despertó su interés por la educación canina. Era sociable, obediente y aprendía con enorme facilidad: “De estas que no deberías tener como primer perro porque vas a pensar que todas son así”, bromea. Su gran sensibilidad comenzó a causarle dificultades y Ureña decidió formarse para comprenderla y mejorar su bienestar. Así descubrió su profesión.

Después llegó Jon, ya fallecido, cuya huella permanece en el proyecto. Era “el animal más alegre y optimista” que ha conocido, autónomo y con las ideas claras. Le enseñó que la relación con un perro podía construirse más allá de las órdenes y las recompensas. “Con algunos necesitas aprender a dialogar y llegar a acuerdos, ceder en unas cosas para que ellos cedan en otras”, explica. Juntos comenzaron a practicar el “mantrailing”, una disciplina de búsqueda de personas mediante el olfato que reforzó su vínculo.

Astrid, la última en incorporarse a la familia, planteó otro reto. Había atravesado experiencias traumáticas y llegó con miedo a las personas, una gran dependencia y dificultades para relacionarse con otros perros. Cada uno, desde circunstancias muy distintas, fue transformando la mirada de Ureña.

Ese aprendizaje sostiene su trabajo. Be Kind ayuda a familias a prevenir o resolver problemas de convivencia con sus mascotas a través de asesorías y actividades compartidas. Ureña comprobó que los procesos terapéuticos podían resultar desgastantes, mientras que el juego favorecía la implicación. “Aprendes mientras mejoras la relación con tu perro y además disfrutas”, indica.

La Adventure Box representa la propuesta más accesible, aunque todavía cuenta con una distribución limitada. El grueso de su trabajo está en las actividades donde los perros siguen el rastro de una persona y afrontan recorridos progresivamente más difíciles.

El ejercicio aprovecha su instinto, les concede capacidad de decisión y obliga a los humanos a interpretar sus señales y confiar en ellos. Es el aprendizaje que le dejó Jon y que Ureña mantiene vivo en su manera de trabajar con otros perros.

Contenido patrocinado

stats