TRAUMATOLOGÍA DE ÉLITE
El doctor ourensano Manuel Leyes Vence, Premio Victoriano Reinoso 2026
Los audios de Koldo García en los que aparecen José Luis Ábalos y Santos Cerdán han dejado esta semana en shock a los españoles y estocado de gravedad al presidente del Gobierno. En Ourense, sin embargo, nada ha cambiado desde que La Región desveló hace dos años grabaciones en las que el alcalde de la ciudad, Pérez Jácome, confesaba cobro de comisiones por adjudicaciones, cobros en B, mordidas a los sueldos de sus asesores o enchufes en oposiciones a sus amigos. Los paralelismos son asombrosos, las consecuencias completamente diferentes.
En el caso de la trama Koldo, en los audios se puede escuchar cómo los protagonistas, entre los que están Ábalos y Santos Cerdán, hablan de comisiones de adjudicaciones de obra pública hechas por el Ministerio de Transportes. “Estas cinco, ¿vale?, hay que hacer una Acciona, otra Sacyr (…) yo le he dicho, mira, dame estas dos y lo que hagas bien hecho está”, le cuenta Koldo a Ábalos en una de las conversaciones entre ambos recogidas en el informe de la UCO.
El modus operandi que describe Jácome en los audios publicados por La Región es muy similar. En uno de sus audios habla sobre la obra de demolición del matadero adjudicada a la empresa Oreco Balgón SA, pese a que presentó la oferta más alta. “Nos quiso dar 30.000 euros, pero al final tuvo que dar 100.000”, se escucha decir a Jácome en las grabaciones.
Además, en ambas tramas sorprende la importante cantidad de dinero que presuntamente pretendían lograr. Ya advierte Jácome la máxima con la que operar: “Si metes el palo, mételo a lo grande”. Bajo esta premisa, habla de un proyecto electrónico e indica a su interlocutor: “Vamos a hacerlo nosotros con unos amigos informáticos, hombre. Es mejor pillar 800.000 euros de una vez, que andar con…”.
En el caso de Koldo, según se plasma en el informe de la UCO, también pretendían conseguir miles de euros con las mordidas. “Consigue que Santos me reciba cinco minutos y te consigo 450.000 euros pero en un mes, que sé como hacerlo”, le dijo Koldo a Ábalos.
"Me dice que lo que está haciendo vale mucho más de lo que está pagando su sueldo. Y en el futuro quiere cobrar más, eso está claro"
La figura de un intermediario es clave en ambos casos para el funcionamiento de la trama. En el tejido de corrupción que salpica a Jácome, el “conseguidor”, por las pistas que da el alcalde en los audios, se trataría de Francisco Lorenzo, entonces asesor y hoy concejal. Este le habría pedido más dinero por su labor. “Me dice que lo que está haciendo vale mucho más de lo que está pagando su sueldo. Y en el futuro quiere cobrar más, eso está claro. Y él me dijo: cualquier persona que haga de conseguidor te cobra 10.000 euros por esto”, se escucha en los audios.
El caso Koldo, son varias las conversaciones en las que los intermediarios se quejan de que es poco el dinero que reciben y siempre están necesitados de más. “Ya me ha llamado el presidente, dice que no puedo estar en Indra, que es una empresa cotizada y blablabla, (…) una vez más el que más trabaja le dan por ahí, (…) ¡cómo para mantener a mi familia en Madrid”, se queja Cerdán a Koldo a través de Whatsapp
Otro de los puntos en común es la colocación de personas cercanas en puestos de la administración. Jácome intenta en una de las grabaciones tranquilizar a Rafael Martínez Cachafeiro, uno de sus hombres de confianza, prometiéndole que ganará el concurso de consolidación de plazas laborales. “Vamos a bajar los años, pero vosotros (en referencia a él y a Susana Gómez, su ahora jefa de gabinete) tenéis la máxima puntuación y ganáis siempre, en el cien por cien de los casos”, le dice el alcalde.
Koldo Gracía estaba empeñado en colocar a su entonces mujer, Patricia Ruiz. Así se lo deja entrever a Santos Cerdán en una conversación reflejada en el informe de la UCO. “Pati lo lleva mal, (…) he pedido un favor para que la contraten y me han dicho que sí”, explica el exasesor de Ábalos. Meses después, señala la Guardia Civil, se produjo la contratación de Patricia por parte de una empresa. Y qué decir de la amante de Ábalos, enchufada y sin trabajar.
Ningún español concebiría que Santos Cerdán no dimitiese tras conocerse hechos tan graves como los que refleja el informe de la UCO y son amplia mayoría los que creen que el presidente debe hacerlo también. Sin embargo, Jácome se aferró al puesto de alcalde y, en vez de asumir su responsabilidad política, cargó contra el mensajero poniendo en duda la veracidad de esas grabaciones, cuya autenticidad está más que probada con estudios periciales y sentencias judiciales. Nada de eso importa en Ourense. Tanto PP como PSOE, tras denunciarlo en el juzgado, se lanzaron en una carrera frenética para hacerlo alcalde a cambio de conseguir la Diputación. Al final el gato al agua se lo llevaron los populares, quienes consiguieron mantener la Diputación a cambio de dar la alcaldía de la ciudad al hombre que se jactaba de manejar dinero negro con maestría y amañar obras a cambio de comisiones.
Es el mismo PP que exige y con razón la dimisión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Nadie duda de que en la cosa pública no hay lugar duda para la corrupción. Bueno, salvo que el presunto se llame Jácome.
Es cierto que una diferencia fundamental en ambos casos es la estructura del partido. Mientras Santos Cerdán forma parte del PSOE, una formación obligada a mantener una ética ante sus militantes y su electorado, Jácome no tiene que rendir cuentas ante Democracia Ourensana porque él es el partido.
Otra diferencia fundamental es el dispar funcionamiento de la Justicia en Ourense y en Madrid. El caso que implica a Cerdán refleja una intensa actividad investigadora que da sus frutos apoyada por un juez instructor empeñado en llegar al fondo del asunto. Por el contrario, en Ourense se sabe que hay una denuncia de la Fiscalía por los audios de Jácome, pero dos años después de su publicación, el mutismo es absoluto y el hombre que se autoinculpó de corrupción en los audios sigue al frente de la corporación que le permitía llevar a cabo su presunta actividad delictiva, manejando millones y con cuantiosos concursos públicos en ciernes.
Sin duda, los grandes triunfadores de esta semana son los medios de comunicación críticos con el Gobierno, los que contaron día a día los indicios de lo que acabó ocurriendo, en un ejercicio perfecto de su función fiscalizadora del poder. Los ciudadanos aplauden hoy ese esfuerzo por informarles. En contraste, en Ourense no pocos compraron el discurso mentiroso y victimista de Jácome, acusando a los medios y, en especial a La Región, de intereses ocultos en la publicación de los audios. No pocos compraron la teoría del alcalde de que no era él quien hablaba o de que los audios habían sido creados por inteligencia artificial. Hoy se sabe, porque la Justicia así lo dicho, que no hay montajes, que es Jácóme quien presume de “meter el palo a lo grande”. Pero aquellos necios que miraban al dedo cuando el dedo señalaba la luna, hoy continúan haciéndolo.
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