El autobús urbano de Ourense: un servicio ineficaz, poco intuitivo y lesivo con la periferia

CONEXIONES DE LA CIUDAD

Paradas sin señalización y sin indicativos temporales se suman a tiempos imposibles para el descontento de los usuarios del autobús urbano de Ourense

Parada inicial de la línea 7 en Cudeiro
Parada inicial de la línea 7 en Cudeiro | Óscar Pinal

Las conexiones de las afueras de Ourense con los diferentes puntos de la ciudad presentan unas carencias importantes que impiden tener una buena calidad de vida sin depender del coche propio. Más allá de la lentitud de las conexiones y de la falta de frecuencias, el servicio también sufre de una clara dejadez administrativa, que deja a algunos puntos en barrios periféricos sin paradas señalizadas, imposibles de encontrar para quien no las conozca previamente, y sin indicaciones de tiempos de llegada, lo que limita un uso fluido y sin tener que probar suerte de si los buses “llegarán o no” por parte de los vecinos.

Desde los extremos de la ciudad, llegar a puntos clave como la estación intermodal en bus supone invertir casi cerca de una hora, o recorrer el concello de norte a sur se dispara hasta la hora y media.

Para comprobarlo realizamos un recorrido desde Cudeiro hasta el tanatorio de As Burgas. Si alguien de esta parte norte de la ciudad necesita ir hasta el tanatorio en autobús necesita cerca de una hora y media, frente a los 17 minutos en coche.

Llegando a la primera parada de la línea 7 (Cudeiro-A Valenzá) a las 10,35 horas, hay que realizar una espera de 25 minutos para poder partir en el autobús. El vehículo llegó a la rúa Río Arnoia a las 11,16 horas y a la estación intermodal a las 11,20 horas. 45 minutos en total para movilizarse de Cudeiro a la estación, 7 minutos más que el viaje en tren hasta Santiago de Compostela.

Un servicio lento que no compensa al ciudadano
Un servicio lento que no compensa al ciudadano

Posteriormente, el bus llega a la parada de A Ponte Nova a las 11,25 horas y a Juan XXIII a las 11,28 horas, donde se realizó el transbordo a un autobús de la línea 3, que llegó tres minutos más tarde, permitiendo que el tiempo total del trayecto no fuese todavía más indecente.

Dicho autocar paró a las 11,37 en la Alameda, a las 11,39 en el Jardín del Posío y a las 11,52 en el Paco Paz hasta llegar a las 11,58 horas a la parada del tanatorio, 1 hora y 23 minutos después de llegar a la parada de Cudeiro.

Paradas invisibles

Más allá de los tiempos incompetentes, el servicio también presenta unas carencias importantes. No existe ninguna señalización que marque la ubicación de las paradas, por lo que gente que no conozca la zona en la que están, tiene que adivinar su situación.

Además, hay ciertas paradas, especialmente tras la reorganización, que simplemente no existen físicamente. No tienen ni marquesinas ni un indicativo claro, simplemente el bus para ahí y quien conoce el procedimiento ahí espera, pero es un servicio no tiene en cuenta a quien no conozca estas paradas inesperadas. Además, en las paradas -que sí tienen marquesinas- sigue sin haber señalización alguna que indique en directo los tiempos de llegada de los autobuses.

Los buses por dentro tampoco marcan indicativos de cuales son las paradas que recorre ni tienen anuncios de las ubicaciones próximas.

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