CAÍDA ININTERRUMPIDA
Las nuevas líneas de bus de Ourense restaron 100.000 viajeros
CAÍDA ININTERRUMPIDA
El nuevo mapa de líneas de autobús urbano implantado por el Concello de Ourense perdió 105.953 viajeros netos y 165.340 validaciones totales durante sus primeros siete meses completos de funcionamiento. Frente a este fuerte descenso respecto al mismo periodo del año anterior, el gobierno municipal insiste en calificar de éxito el cambio integral.
Las estadísticas exponen, una realidad de pérdida global de viajeros y viajes. El registro de las veces reales que los usuarios pasan su tarjeta por las máquinas muestra una caída ininterrumpida mes a mes entre octubre y abril. Para intentar proyectar un escenario de recuperación, el ejecutivo local se aferra a un leve crecimiento exclusivo en la cifra de viajeros netos durante la primavera: un 0,5% en marzo y un 1% en abril. Sin embargo, al analizar el uso global del transporte público en esos mismos meses, la propia estadística oficial desmiente la mejora.
Las validaciones totales continuaron arrojando números negativos tanto en marzo como en abril, evidenciando que el volumen real de utilización del autobús sigue estancado a la baja. El desplome acumulado en estos siete meses demuestra que el rediseño de las rutas no ha logrado atraer a la ciudadanía, alejando del servicio a decenas de miles de ourensanos. Más allá de los números y de las expectativas del gobierno municipal de incrementar la cifra global de usuarios en más de un 10%, la realidad a pie de calle evidencia graves deficiencias logísticas en el funcionamiento diario que explican esta fuga constante de viajeros.
Entre las reclamaciones vecinales destaca la inoperatividad de las pantallas informativas en las paradas, una carencia que el propio Concello asume al fijar como objetivo su futura recuperación. Los viajeros advierten también de graves problemas de coordinación que derivan en retrasos, coincidencia de varios vehículos de una línea en las paradas y frecuencias que en algunos barrios se han espaciado hasta la hora y media.
Utiliza a diario las líneas 1 y 2, y el servicio actual le parece un auténtico caos. “Para poder llegar a tiempo a donde quiera me veo obligado a salir con una hora de antelación desde mi casa en Barrocás”. Para Andrey las frecuencias son totalmente irregulares y “es muy frustrante que no haya información clara en las paradas porque las pantallas no funcionan”. La aplicación móvil tampoco le resulta satisfactoria para consultar los horarios porque “es completamente impredecible”. Desde el cambio de líneas para compaginar sus estudios y el trabajo en las tardes, Johan manifiesta que “todos los días debo bajarme de un bus para tomar en otro”.
Jesús debe bajarse en una parada que le resulta lejana y “el conductor tiene que detenerse en zonas incómodas”. Debido al cambio de líneas “tenemos mala frecuencia y vamos apretados como sardinas”.
Para ir y volver del colegio utiliza la línea 3, pero Daniela explica: “Antes los buses pasaban cada poco tiempo, pero ahora tardan muchísimo”. Además, los retrasos “se notan bastante”, confiesa la estudiante.
Vecina de O Polvorín sufre el servicio a diario: “Solo tenemos un bus cada hora y media”. Álvarez detalla que antes la frecuencia era de quince minutos, pero ahora “nunca sabe cuándo viene el bus”.
Comenzó a utilizar el bus con regularidad cuando cambiaron las líneas. “Los tiempos de espera y no ver pantallas en las paradas es un problema” lamenta Pérez, “siempre tengo que preguntar”.
Lourdes reside en Barrocás y lamenta la pérdida de información en cada línea: “Echo bastante en falta las pantallas con los horarios”, y añade que “se debería hacer una limpieza profunda en los buses”.
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