Buscando una estabilidad imposible

CONSEGUIR UN EMPLEO

Hay dos generaciones que viven en sus carnes la dificuldad de conseguir un empleo. Abordamos esta situación con Maite Iglesias y Sabela Vázquez, dos mujeres ourensanas que nunca han conocido una experiencia laboral estable o de largo plazo.

Dos mujeres acceden a una oficina de empleo.

Por acumular demasiadas experiencias laborales distintas. Por no tenerlas. Por estar excesivamente cualificada para un puesto. Por no disponer de experiencia profesional. Por ser muy mayor. Por ser demasiado joven. Maite Iglesias y Sabela Vázquez han recibido en algún momento estas respuestas cuando han intentado conseguir trabajo. Y en ambos casos, acumulan una buena cantidad de negativas para firmar un contrato.

El caso de Maite Iglesias es por la veteranía. Esta licenciada en biología nunca ha ejercido como tal. Su experiencia laboral se escribe encadenando sustituciones o puestos que luego se extinguen. “El contrato más largo que tuve duró dos años, y ahora estoy en proceso de preparar una oposición a ADIF.

“El contrato laboral más largo que tuve duró dos años. Luego han sido sustituciones”, cuenta Maite Iglesias

En el lado contrario se sitúa Sabela Vázquez, quien intenta conseguir un primer contrato fijo. Estudió diseño gráfico, y sí ha tenido pequeñas experiencias “grazas a encargos de amigos ou polo boca a boca. Estou rexistrada nunha web específica para perfís artísticos, onde os clientes buscan xente para os seus proxectos”, pero todavía sin éxito. Hasta el momento, el mayor tiempo que ha pasado trabajando fueron tres meses en el mercadillo navideño del Parque San Lázaro.

“Hai coma certa desconfianza a ofrecerte o primeiro emprego, aínda que aportes referencias”, dice Sabela Vázquez

Las entrevistas

Vázquez reconoce haber participado “en centos de entrevistas. Parece que o meu currículum nunca é suficiente pola falta de experiencia. Logo ves a través de Internet ofertas ás que se apuntan máis de 200 persoas, e que piden dous anos de experiencia. Iso desanima moito”, reconoce.

Por su parte, a Iglesias “una orientadora llegó a decirme que borrara experiencias y formación de mi currículum, y siempre me preguntaban por qué los trabajos me duraban tan poco. Habré hecho mi última entrevista hace más de un año”, cuenta.

Ambas se han sentido juzgadas durante los procesos infructuosos. Lo que lleva peor Maite Iglesias es que “tenemos unas valías muy interesantes para un empresario, como la capacidad de adaptación o la gestión de las emociones”. Para Sabela Vázquez “os procesos están algo desactualizados. Cuestións como que habilidades aporto ou por que debería contratarte xa se preparan con antelación. Ás veces xa non sabes nin que contestar”.

Otro aspecto que destacan es el silencio de los reclutadores. “Nunca te explican por qué no te contratan, simplemente que no pasas a la siguiente fase”, dice Iglesias. A lo que Vázquez añade que “hai coma desconfianza a ofrecerte o primeiro emprego. Aínda que aportas referencias, e as consultan, deixan de contestarte”.

A pesar de acumular varias negativas, la joven ourensana sigue en búsqueda activa de empleo, aunque reconoce que “é moi desmotivador ter tantas negativas, pero poño da miña parque porque a miña conciencia non me permite estar sen traballar ou estudar”. La veterana Maite Iglesias opta por las oposiciones porque “necesito estabilidad, porque tengo hijos y no puedo seguir así, y en la academia hay más gente de mi edad”.

Contenido patrocinado

stats