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INUNDACIONES Y RIADAS
El abandono continuado y severo de las calles de Ourense provoca que una simple tormenta de unas horas colapse y deje anegadas algunas zonas como si hubiese pasado una dana por Ourense, provocando unos atascos en la circulación de tráficos enormes y dificultando gravemente la movilidad de los peatones, especialmente de aquellos con mayor dificultad para moverse. Con cuatro gotas ya temen salir a la calle por si se acumula demasiada agua por la calle, especialmente en el Casco Vello, donde este fenómeno de inundaciones ya es una constante cuando cae un chaparrón, generando peligrosas riadas en pleno centro de la ciudad.
El sistema de alcantarillado en muchas zonas de la ciudad se encuentra totalmente desfasado y sin los arreglos necesarios para su mantenimiento. Debido a ello, las alcantarillas de ciertas calles no tienen la capacidad para lograr tragar toda el agua que cae cuando hay precipitaciones muy intensas en un período corto de tiempo, como fue el caso de este domingo, cuando en el sur de la ciudad, entre las 18,00 a 18,40 horas, cuando, en apenas 40 minutos, cayeron 19,2 l/m².
Esto provocó que, en zonas como la avenida de Portugal, se formasen grandes balsas de agua, una situación ayudada por el estado de esta calle, donde las obras inacabadas no cubren los servicios mínimos. La parte positiva de la lluvia fue su efecto de limpieza: “Al menos se limpió el polvo”, señaló Manuel Mosquera, presidente de la plataforma de vecinos y comerciantes de la avenida de Portugal.
Pero este caso de inundaciones no es una excepción, sino que en zonas del Casco Vello ya es algo habitual. “Estamos cansados de que se nos inunden los comercios y la calle, queda toda llena de barro y nadie viene a limpiarla, somos los vecinos los que tenemos que hacer el trabajo de los demás”, reivindicaron los vecinos de la rúa Colón, una de las más afectadas por esta circunstancia.
El problema con los alcantarillados se replica en la rúa da Liberdade, donde los sumideros se encuentran totalmente atascados, sin permitir el paso normal de agua. Además, en el colegio Salesianos saltando una alcantarilla que sirve de conducto de los baños, se tapona, dejando la entrada del centro llena de restos. “Necesitamos soluciones dado que obliga al centro a cortar la entrada o salida de los alumnos”, señaló la conserje del colegio, Alba Castro.
Las consecuencias de las precipitaciones para el panorama urbanístico de la ciudad no se limitan a inundaciones o acumulaciones de agua, sino que el abandono prácticamente total de algunas zonas del Casco Vello, también provoca que la propia estructura de los edificios ceda cuando llueve.
Eso es lo que ayer originó la intervención del cuerpo de bomberos de la ciudad y el corte de la rúa da Liberdade por parte de la Policía Local, después de que algunos vecinos diesen la alerta ante la propia Policía por la caída de cascotes, todo un riesgo para la integridad de los viandantes.
La zona se encuentra perimetrada a la espera de que hoy pueda ser analizada por técnicos para proceder a soluciones.
El período de tormentas y lluvias que está afectando a la provincia no ha hecho más que empezar. Después de llegar el primer frente tormentoso durante la jornada del domingo, los avisos amarillos por este fenómeno continuarán al menos hasta el miércoles, afectando a toda la provincia.
Después de la llegada de las precipitaciones, las temperaturas dieron durante la jornada de ayer un pequeño respiro, pero así a todo la sensación de bochorno continuó siendo muy intensa, con unos valores máximos de entorno a 27ºC. Tras dos días seguidos en los que la ciudad marcó la máxima de España, en este caso la única zona de Galicia que alcanzó los treinta grados fue el sur de la provincia de Pontevedra.
Para la jornada de hoy, en la ciudad se esperan unos valores similares que ayer, mientras que el miércoles comenzarán a caer, hasta caer a una temperatura máxima de 23ºC.
El jueves está previsto que sea el primer día sin avisos amarillos por lluvias y tormentas en Ourense, dando un leve respiro a las precipitaciones, antes de que regresen durante el fin de semana, poniendo en jaque la celebración de una manera ordinaria de la fiesta de Os Maios. Se espera, además, que la cota de nieve baje a los 1.900 metros, pudiendo dejar los últimos copos en la provincia hasta el próximo otoño.
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