Las dos caras del bloqueo en Ourense: éxodo hacia la periferia y parón en la edificación

CONSTRUCCIÓN FRENADA

Ourense apenas crece en 40 años mientras la falta de suelo y vivienda expulsa población hacia su corona metropolitana y frena la construcción.

Publicado: 21 sep 2026 - 07:17 Actualizado: 21 sep 2026 - 07:22
Panorámica del parque inmobiliario de la ciudad.
Panorámica del parque inmobiliario de la ciudad.

El estancamiento urbanístico de Ourense encuentra su reflejo en la evolución demográfica de las últimas cuatro décadas. Entre 1986 y 2026, la ciudad apenas sumó 6.370 vecinos, un escaso avance del 6,3% que deja el padrón municipal en poco más de 106.500 habitantes según los balances oficiales del Instituto Nacional de Estadística. Esta cifra evidencia un claro retraso frente al comportamiento del resto de urbes gallegas. En porcentaje, Ourense queda a años luz del ritmo de ciudades medianas como Lugo (+34%), Pontevedra (+25%) y Santiago (+18%).

Por su parte, la comparativa con las dos grandes urbes gallegas muestra una diferencia abismal en el volumen real de nuevos residentes. Vigo creció el doble en porcentaje (+12,9%) y ganó casi 34.000 empadronados. A Coruña, pese a tener un porcentaje de avance similar (+6%), sumó 14.406 habitantes, lo que significa ganar en números absolutos más del doble de nuevos vecinos que Ourense.

Las dificultades para desarrollar suelo y construir vivienda han terminado por desplazar a buena parte de la población hacia los municipios vecinos de la corona metropolitana. Barbadás ha sido el principal receptor de este trasvase al crecer un 167,5%, pasando de 4.184 a 11.192 residentes y sumando más nuevos empadronados que Ourense en este periodo. San Cibrao das Viñas aumentó un 61,8% hasta los 5.777 empadronados. Ambos concellos han absorbido la demanda residencial que la ciudad no pudo atender por las trabas continuadas de su planeamiento urbanístico.

Desplome del ladrillo

Este trasvase de población se produjo en paralelo a un frenazo de la edificación en la ciudad. Entre 2001 y 2010 se construyeron en la urbe 14.527 viviendas, pero tras la anulación del plan la producción se hundió un 84,5% entre 2011 y 2020 con apenas 2.245 inmuebles nuevos. El resultado es un parque residencial envejecido donde casi el 64% de los pisos es anterior a 1991. Sin suelo disponible para construir viviendas, la ciudad sufrió un cambio de tendencia significativo, pues si en el año 2000 se otorgaban 136 licencias de obra nueva frente a 78 de rehabilitación, en 2025 se concedieron 90 para reformar y solo 15 de nueva planta.

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