Los casos de tuberculosis descienden a 27 en Ourense

LOS MEJORES DATOS DE GALICIA

El área sanitaria de Ourense tiene la menor incidencia de tuberculosis de toda Galicia

Equipo de la Unidad de Tuberculosis del CHUO
Equipo de la Unidad de Tuberculosis del CHUO

El área sanitaria de Ourense, Verín y O Barco de Valdeorras es la de menor incidencia de tuberculosis en Galicia, con 27 casos notificados en 2024 y una tasa de 8,9 por cada 100.000 habitantes. Son cifras bajas, muy por debajo de las registradas en los años noventa, que confirman una tendencia descendente sostenida en las últimas décadas, aunque con ligeras oscilaciones anuales.

Coincidiendo con la celebración ayer del Día Mundial de la Tuberculosis, la unidad específica de Ourense se sumó al objetivo de la Organización Mundial de la Salud de erradicar esta enfermedad, al tiempo que insistió en la importancia de combatir el estigma que aún dificulta el diagnóstico precoz.

Pese a la evolución favorable, los especialistas advierten de que factores como la globalización y la movilidad de la población pueden favorecer un repunte de casos. “La tuberculosis no está erradicada y requiere una vigilancia continua”, señala la neumóloga Raquel Dacal, responsable de la unidad.

El equipo, formado por profesionales de neumología, enfermería y trabajo social, centra su labor en el diagnóstico precoz, el seguimiento de pacientes y el estudio de contactos, claves para frenar la transmisión. La forma pulmonar es la más frecuente, presente en dos de cada tres casos, y el tabaquismo es el principal factor de riesgo.

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria “Mycobacterium tuberculosis”, que se transmite por vía aérea. No se contagia por contacto físico ni por compartir objetos, lo que reduce el riesgo en la convivencia habitual si se siguen las medidas de precaución adecuadas.

El diagnóstico se basa en pruebas específicas como la tuberculina, análisis microbiológicos y radiografías de tórax, y puede complementarse con técnicas más avanzadas. El tratamiento consiste en la administración de antibióticos durante entre cuatro y seis meses y, cuando se completa correctamente, la enfermedad es curable, aunque su interrupción puede favorecer resistencias.

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