Los comedores escolares de Ourense ya no sirven fritos ni ultraprocesados

OBESIDAD INFANTIL

Escolares y empresas suministradoras de alimentos se ha adaptado bien a los cambios en los comedores escolares de Ourense, que ya no sirven fritos ni ultraprocesados

Un menú de un comedor escolar.
Un menú de un comedor escolar.

Los comedores escolares de la Ourense viven desde este curso un proceso de transformación impulsado por la nueva normativa estatal sobre alimentación en centros educativos. El objetivo es mejorar la calidad nutricional de los menús y desde la infancia, en un contexto marcado por el aumento del exceso de peso infantil. El real decreto aprobado el año pasado establece nuevas exigencias en la composición de los menús, limita determinados productos y refuerza la presencia de alimentos frescos.

La norma señala que la alimentación en los centros educativos debe contribuir a promover hábitos saludables y prevenir enfermedades relacionadas con la dieta. Entre otras medidas, establece la reducción de alimentos ultraprocesados, la eliminación de bebidas azucaradas, de fritos y la presencia obligatoria de frutas, verduras y legumbres en los menús escolares. Además, se busca impulsar el consumo de productos integrales y de temporada, así como mejorar la educación nutricional en el entorno escolar.

En los centros educativos, la implantación de estos cambios ya es visible. En el CEIP. La presidenta del AFA del CEIP Las Mercedes, María Nicolau, explica que algunas de las modificaciones han sido sencillas de introducir. “Se eliminaron los yogures azucarados de postre y ahora se ofrece fruta cuatro días a la semana y yogur natural uno”, ejemplifica.

La adaptación de los alumnos ha sido, en general, positiva. “El primer día siempre sorprende un poco, pero luego se adaptan. Están comiendo muy bien”, explica. Donde hay todavía margen de mejora es en el consumo de verduras. “Es lo que más cuesta. Por eso estamos intentando buscar formas de prepararlas que estén ricas y que no se queden en el plato”, apunta.

Además, estos cambios adquieren una dimensión educativa. “El real decreto parte de que existe un incremento importante de obesidad infantil y que es necesario actuar en todos los ámbitos, también en la escuela”, explica Nicolau. “Se trata de educar a los niños en alimentación saludable desde pequeños”, añade.

Las empresas que gestionan los comedores también han tenido que adaptar sus menús a las nuevas exigencias. Es el caso de Calidus, la empresa que presta servicio a la gran mayoría de centros educativos de la ciudad. Uno de sus responsables, José Gallego, explica que en su caso el cambio ha sido progresivo porque muchos de los criterios ya se cumplían previamente. “Nosotros ya estábamos bastante cerca de lo que exige la norma, pero hemos incorporado más productos integrales, algunos alimentos ecológicos y mayor presencia de producto fresco”, señala.

Aun así, la adaptación no ha estado exenta de dificultades logísticas. Algunos productos nuevos que se introducen en los menús no siempre están disponibles con facilidad en el mercado. “Con ciertos alimentos, como por ejemplo la pasta elaborada con legumbres, a veces hay problemas con los proveedores”, explica.

Calidus gestiona actualmente el servicio de comedor en más de una quincena de centros educativos de la ciudad, además de guarderías y centros de día. La empresa cuenta con una cocina central situada en el Seminario Menor de Ourense, desde donde se preparan alrededor 1.300 comidas diarias, a las que se suman otras 600 elaboradas directamente en los propios centros.

Más allá de los ajustes técnicos, el objetivo de estos cambios es claro: mejorar la alimentación de los escolares y contribuir a frenar el aumento del sobrepeso infantil. Una tarea que, según coinciden familias, profesionales y empresas de restauración, requiere no solo modificar los menús, sino también reforzar la educación alimentaria desde las aulas.

Contenido patrocinado

stats