Condenado a estar seis meses sin hablarle a su vecina en Ourense: “A ti quería verte”
JUICIO EN OURENSE
José E.D. impidió a la mujer que cogiese su teléfono para pedir ayuda. Fue juzgado en Ourense
Las malas relaciones entre vecinos es una de las causas más frecuentes por las que la gente acaba sentada en el banquillo de un juzgado. Este lunes en el Penal 1 de Ourense un hombre que vive en el municipio de A Teixeira fue condenado a la prohibición de comunicarse con su vecina durante seis meses.
El origen de esta pena es un encontronazo que ambos tuvieron el 27 de agosto de 2024, aunque los problemas ya venían de atrás. Ese día, sobre las 20,55 horas, José E.D., al ver que su vecina caminaba por la zona de Soutelo se cruzó en su camino y le impidió el pasó: “Eu a ti quería verte”.
Esta situación le provocó un gran nerviosismo a la mujer, quien intentó sacar su teléfono móvil, el cual lo llevaba en una bolsa a su espalda, con el objetivo de pedir ayuda. Sin embargo, José E.D. no se lo permitió. Guiado por el ánimo de evitarlo, agarró la bolsa fuertemente, lo que provocó que la mujer comenzase a gritar pidiendo auxilio.
La escucharon su hijo y su vecino, quienes se personaron rápidamente en el lugar. Su presencia hizo que José E.D. abandonase la zona de los hechos.
Los hechos llegaron ayer al Penal 1 de Ourense, donde se celebró una audiencia preliminar para comprobar si las partes -fiscal, acusación particular y defensa- estaban dispuestas a llegar a un acuerdo. Finalmente, lo consiguieron y el acusado mostró su conformidad ante la jueza, quien le explicó los términos de la condena.
José E.D. deberá pagar una multa de cinco euros al día durante un mes, lo que hace un total de 150 euros, como autor de un delito leve de coacciones. Además, se le impuso la prohibición de comunicarse con su vecina durante seis meses.
Lanzamiento de canalones
Otro ejemplo de que las malas relaciones entre vecinos derivan en muchas ocasiones en una condena penal tuvo lugar en Ribadavia. Una mujer tuvo que llamar a la Policía Local por el lanzamiento de dos canalones de pluviales a su finca o zona anexa de la misma.
En el lugar se personó un agente, a quien la denunciada le reconoció que los canalones eran suyos y le dijo que en su casa podía hacer lo que quisiera. Cuando el agente le indicó que no podía arrojar nada a la propiedad de los vecinos, le respondió: “Vale, vale”.
La Audiencia Provincial, tras resolver el recurso sobre el fallo del Tribunal de Instancia de Ribadavia, condenó a la mujer a pagar 450 euros por un delito leve de coacciones.
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