La corporación de Barbadás ya tiene cuatro no adscritos
CONFLICTO EN EL PP
Dos ediles abandonan el Partido Popular tras una ruptura interna por apoyos a Valcárcel
Esta legislatura está siendo toda una montaña rusa en el Concello de Barbadás, experimentando una de las metamorfosis más drásticas y complejas de la historia reciente de la política local ourensana que se recuerdan.
Lo que comenzó en 2023 como un pacto de gobierno aparentemente funcional entre el PSdeG, con Xosé Carlos Valcárcel al frente y Democracia Ourensana, con una oposición bien fragmentada entre el Partido Popular, el Bloque Nacionalista Galego y el Partido Galego, se ha transformado tres años después en un escenario de atomización absoluta, con el PSdeG en la oposición, con Valcárcel gobernando como no adscrito y con la reciente ruptura de la oposición tras la fuga de José Luis Dorribo y Manuel Ángel Fernández del PP, que permanecerán como no adscritos .
Un pleno de 17 concejales que hoy se encuentra fragmentado en hasta ocho realidades políticas distintas, reduciendo al poder ejecutivo a una extrema e inédita minoría formando un gobierno de tres (cinco menos que antes del conflicto), que Valcárcel asegura que está funcionando mejor: “Seguimos gobernando cun equipo máis reducido, pero cunha implicación maximizada, unha das claves pola que a xestión do concello foi a mellor nestes meses”.
Las diferentes realidades políticas consisten en contar, por parte del Gobierno, con Valcárcel como alcalde no adscrito, con José Manuel Morgade como teniente alcalde no adscrito y con Daniel Rey como teniente alcalde, formando parte de Democracia Ourensana. Este equipo poco se parece al del inicio de la legislatura: el alcalde y Morgade, dejaron de formar parte de los socialistas tras la crisis de gobierno de diciembre y al mismo tiempo, las cinco concejalas que permanecieron en el partido se pasaron a la oposición. El puesto de teniente alcalde de Victoria Morenza pasó de esa manera a Daniel Rey.
En la oposición, hay hasta cinco realidades políticas diferentes y 14 concejales: cinco del PSdeG, cuatro del PP (tras la doble baja), dos no adscritos , dos del BNG y uno del Partido Galego.
Este panorama todavía más enrevesado se confirmó ayer, con la marcha de Dorribo y Fernández del PP, una decisión que manifestaron a través de un comunicado como “difícil pero inevitable” y que demuestra que las aguas de la política local barbadesa están turbias en todos los frentes.
La ruptura de los populares se puso en manifiesto desde la transformación del gobierno de Valcárcel, momento a partir del cual comenzaron a chocar las votaciones de los ediles del PP, generando una convivencia interna insalvable, según afirman fuentes cercanas a los nuevos concejales no adscritos.
Los motivos del portazo apuntan en dos direcciones: una profunda discrepancia con la portavoz municipal del PP, Consuelo Vispo, y un rechazo frontal a las formas de Freire Couto, quien preside la gestora de Barbadás y toma decisiones estratégicas de manera unilateral, sin consultar con las bases del grupo.
Sin embargo, el verdadero detonante ético ha sido el papel de “oxígeno” que las siglas del PP estaban brindando al mermado ejecutivo local. Los concejales díscolos no estaban dispuestos a tolerar que el Partido Popular pareciese el sostén de Valcárcel. Según reconocen desde su entorno, la agrupación local arrastra directrices internas dirigidas a sostener y dar viabilidad al alcalde no adscrito para evitar que el poder se aproxime a los socialistas, una estrategia de pactos soterrados que chocaba frontalmente con los principios de Dorribo y Fernández.
Moción de censura, real
A pesar de la gravedad de la ruptura, ambos ediles aseguran que siguen sintiendo afinidad por el Partido Popular. Siendo su conflicto únicamente con el grupo municipal. De cara a las próximas sesiones plenarias, su estrategia pasa por una independencia ideológica absoluta, ya que no votarán sistemáticamente ni a favor de unos ni de otros, sino que actuarán de manera autónoma poniendo siempre por delante el programa y el ideario original del Partido Popular con el que fueron elegidos.
Más allá de las cuitas internas del PP, esta doble fuga ha provocado un vuelco aritmético que activa las alarmas en el despacho de la alcaldía, ya que la moción de censura es, por primera vez en la legislatura, una realidad matemática, aunque improbable. Si se sumaran las 5 concejalas del PSOE enfrentadas con Valcárcel, los 2 representantes del BNG y estos 2 nuevos no adscritos procedentes del PP, la ecuación daría exactamente 9 votos, es decir, la mayoría absoluta del pleno.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
CONFLICTO EN EL PP
La corporación de Barbadás ya tiene cuatro no adscritos
"UNA NECESIDAD ESTRATÉGICA"
Ourense avanza en el futuro centro de seguridad digital
Lo último
Xornal Escolar
Galería | Convivencia a través do xogo no Ribeiro
PODCAST Y VÍDEO
El primer café | Miércoles, 10 de junio