Crisis interna en Podemos Ourense: dimiten dos portavoces entre acusaciones de autoritarismo, espionaje y relaciones con Sumar

“súbditos en lugar de militantes”

Podemos Ourense vive una grave crisis interna tras la dimisión de sus portavoces y acusaciones de autoritarismo y espionaje.

Francisco Diéguez y Carlos Garrido
Francisco Diéguez y Carlos Garrido

La organización de Podemos en la provincia de Ourense atraviesa una crisis interna que ha desembocado en la dimisión de Francisco Diéguez, portavoz provincial, y Carlos Garrido, portavoz en Lobios.

Las renuncias se producen después de que la dirección autonómica del partido, liderada por Isabel Faraldo, decidiese suspender cautelarmente de militancia y funciones a Diéguez el pasado 27 de marzo.

Un conflicto que se arrastra desde diciembre

El origen de la crisis se remonta a una reunión celebrada el 16 de diciembre entre la dirección gallega y responsables de la agrupación ourensana. Según documentos internos, el encuentro estuvo marcado por acusaciones y tensiones, entre ellas la supuesta vinculación del entonces enlace de organización, Ruymán Núñez, con Sumar, algo que él negó aportando documentación.

La situación se agravó tras conocerse la existencia de una grabación de esa reunión sin consentimiento, lo que llevó a Diéguez a presentar una denuncia ante el Comité Estatal de Garantías contra varios dirigentes autonómicos, además de anunciar acciones ante la Agencia Española de Protección de Datos y la Fiscalía.

Acusaciones de autoritarismo

La dimisión previa de Ruymán Núñez el pasado 10 de enero ya anticipaba la fractura. En su carta, acusó a la dirección gallega de actuar con una lógica de “súbditos en lugar de militantes” y de aplicar prácticas “absolutistas”.

Desde el círculo de Ourense también denuncian un abandono organizativo y un reparto desigual de recursos, asegurando que los fondos se priorizan hacia otras provincias como A Coruña.

En el comunicado final, la agrupación califica la suspensión de Diéguez como un hecho de “extrema gravedad” y denuncia una “deriva autoritaria” dentro del partido, con un clima de hostigamiento hacia la discrepancia interna.

Queda por ver ahora cómo se reorganiza el partido encaminándose a las próximas elecciones municipales de 2027.

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