Da Aira exige 20.000 euros a Dores Asorei por difamación: “Comezou a acosarme porque quería volver comigo"

JUICIO EN OURENSE

El juicio enfrenta a la escritora Dores Asorei y al poeta Carlos da Aira entre acusaciones cruzadas de difamación, campañas en redes y denuncias de victimización tras una relación sentimental pasada.

La vista civil la Plaza 7 de la Sección de Instancia.
La vista civil la Plaza 7 de la Sección de Instancia. | M. S.

Feministas militantes en la Marcha Mundial das Mulleres y otros dos colectivos se concentraron este jueves a las puertas del edificio judicial de O Couto en apoyo a la activista y escritora Dores Asorei, momentos antes del inicio del juicio civil que afrontó tras la demanda interpuesta contra ella por el poeta Carlos da Aira. Ambos son figuras conocidas tanto en el panorama literario gallego como en los movimientos culturales. Pero, además, mantuvieron una relación sentimental en el pasado.

La primera sesión de la vista oral, presidida por la magistrada de la Plaza 7 de la Sección Civil del Tribunal de Instancia de Ourense, tiene su origen en la demanda por vulneración del derecho al honor interpuesta por Da Aira. El letrado del demandante solicita una indemnización de 20.000 euros. Según su versión, tras la ruptura de la pareja en el año 2014, Asorei habría iniciado una intensa campaña de difamación en su contra a través de las redes sociales. La demanda sostiene que la escritora recurrió a insultos y a la difusión de fotomontajes con el único objetivo de menoscabar su imagen pública y atentar contra su honor.

Siete meses de relación

Durante su intervención, Carlos da Aira explicó que ambos mantuvieron una relación sin convivencia y de forma esporádica durante siete meses. Según su relato, tras la ruptura, Asorei “comezou a acosarme porque quería volver comigo, e así durante dous anos”. Y relató que, tras decidir bloquearla en redes sociales, la situación empeoró: “Pasou a dicir auténticas burradas sobre min, a calumniarme, insultarme e a difamarme en redes sociais … ata o día de hoxe, e contactou con mulleres para que lle fixeran caso”.

Da Aira justificó su decisión de abrir la vía judicial por el alto coste que esta situación le ha supuesto en su esfera personal, pública y profesional. El demandante asegura que fue víctima de la “cultura de la cancelación” (dejaron de llamarlo para participar en recitales poéticos, por ejemplo). Además, restó importancia a la protesta a las puertas del juzgado, señalando que las asistentes eran pocas y recalcando que él también cuenta con el apoyo de mujeres.

Por su parte, las manifestantes y el entorno de Asorei ofrecen una versión diametralmente opuesta de los hechos que originaron el conflicto. Aseguran que fue Dores la verdadera víctima de una campaña de difamación previa, orquestada presuntamente por Da Aira. Una perito acreditó que sufre un cuadro de estrés postraumático crónico que la llevó a aislarse, impidiendo que “levase a cabo o seu traballo de forma comprometida”.

Según los colectivos feministas allí reunidos, el objetivo del poeta habría sido desacreditarla social y profesionalmente para “bloquear su vida” tras la separación. Durante la jornada, la propia demandada aseguró haber sido víctima de maltrato en el marco de la pareja. Una de las asistentes a la concentración en apoyo a la escritora resumía así el sentir del colectivo frente a las puertas del juzgado: “Este é un exemplo máis de como os agresores se victimizan”.

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