David Blanco, CEO en Beniu: “El dron no toca el terreno el terreno, no se atasca y no deja rodadas”

ENTREVISTA

David Blanco es piloto de aeronaves de precisión en proyectos agroforestales y ambientales. Con su empresa Beniu pretende ayudar a los montes quemados de Vilamartín de Valdeorras a recuperarse de los incendios forestales

David Blanco conduciendo un dron.
David Blanco conduciendo un dron. | La Región

Bombero forestal de corazón, David Blanco se puso a los mandos de un dron de precisión en 2018 y desde entonces cuida del rural desde el aire. Hoy es de los pocos pilotos de dron con licencia de aplicación de productos fitosanitarios en Galicia. Su apuesta emprendedora pronto le llevó a conocer de primera mano los escollos regulatorios de una actividad que permite dar un salto significativo en la preservación y recuperación del territorio. Su reciente plan de vuelo incluye actuaciones sobre los montes quemados de Vilamartín de Valdeorras y los resultados pintan en verde.

Pregunta. ¿Sigue preocupado como cuando hablamos hace tres años?

Respuesta. Seguimos. En la parte aeronáutica sí se ha avanzado. En 2024 la AESA publicó una evaluación de riesgos específica para trabajos agrícolas y forestales con dron que aclaró los requisitos. Pero los tratamientos con productos fitosanitarios están restringidos a casos especiales por una norma de 2012 y exige autorización expresa para cada producto. Es una redacción pensada para avionetas y helicópteros. Lo que sí ha cambiado es el conocimiento de la tecnología Agras (los drones agrícolas de alta potencia).

P. ¿Por qué drones de precisión?

R. Quería que fuera una herramienta de trabajo, no algo reservado para demostraciones o proyectos puntuales. En Galicia le vi sentido por nuestra orografía, el clima y el tipo de cultivos.

P. ¿De qué inversión hablamos?

R. Más de 250.000 euros, y contando… Tenemos siete drones propios: unos para aplicaciones líquidas, otros para sólidos y el Mavic 3 Multispectral para obtener información. Desde 2021 hemos invertido en aeronaves, baterías, generadores, sistemas de mezcla y carga, vehículos, remolques, depósitos, seguros, formación, bases operativas… y unas horas que no aparecen en las facturas, pero que también se pagan. Comprar el dron es la parte fácil.

P. Se profesionalizó, invirtió y, ¿qué pasó?

R. Que la tecnología avanzaba más rápido que su encaje normativo y el bloqueo en las autorizaciones nos obligó a diversificar. Con una estructura montada, o la mantienes trabajando o no se sostiene y el dron agrícola sirve para muchas más cosas que pulverizar.

La vegetación empieza a pintar de verde el monte de Vilamartín de Valdeorras quemado por los incendios forestales
La vegetación empieza a pintar de verde el monte de Vilamartín de Valdeorras quemado por los incendios forestales | La Región

P. ¿Cuáles son esos otros usos?

R. Salimos a otras comunidades y realizamos control biológico en cítricos, campañas contra Ceratitis, siembra y distribución de sólidos en arroz y cereal, teledetección y restauración ambiental. En el ámbito forestal llevamos a cabo tratamientos contra la procesionaria y Lymantria dispar, abonos foliares y siembra en la restauración postincendio.

P. ¿Por qué se aplica la normativa de la aviación convencional?

R. Los requisitos deberían ser proporcionales al riesgo real. El dron vuela a pocos metros del cultivo, a baja velocidad, corta el flujo de producto fuera de la zona de tratamiento y no lleva una persona a bordo. No está exento de riesgos, pero son distintos. Para Galicia es una oportunidad, porque suponen empleo técnico y especialización ligada al rural.

P. ¿Qué permisos hacen falta?

R. Son varios requisitos relativos a lo aeronáutico y al procedimiento fitosanitario. Además, el producto tiene que estar autorizado para el cultivo, para la plaga y específicamente para aplicación aérea; y su plan de aplicación presentado y aprobado por la comunidad autónoma. Si falla una casilla, volar, vuelas, pero no puedes aplicar ningún tratamiento.

P. ¿Cuánto tiempo se tarda en tramitar una campaña?

R. Según el tipo de actuación podemos hablar desde varias semanas hasta meses. Una plaga evoluciona en días y por eso insistimos en planes tipo para actuaciones recurrentes.

P. ¿Aprovechas todo el potencial de tus drones?

R. En sanidad vegetal convencional seguimos muy por debajo de lo que estos equipos pueden ofrecer. Hemos conseguido mantenerlos trabajando con servicios alternativos, pero ocupar horas de vuelo no es lo mismo que aprovechar todas sus capacidades.

P. ¿Pero sí llegan peticiones de servicios?

R. Cada vez hay más interés y, cuando la actuación va dentro de un proyecto oficial o cuenta con autorización específica, el dron se defiende solo.

P. ¿Qué trabajos demandan en Ourense?

R. Trabajos de restauración postincendio mediante siembra aérea, como las realizadas en Valdeorras. El objetivo era recuperar la cobertura vegetal cuanto antes, proteger el suelo y frenar la erosión después del fuego. También aplicamos bioestimulantes en castañares para mitigar el estrés hídrico, tratamientos en cultivos de patata en A Limia, donde los suelos estaban encharcados después de largos periodos de lluvia y la maquinaria terrestre no podía entrar sin atascarse o dañar el terreno y el cultivo.

P. ¿Dónde hay más demanda?

R. Una de las necesidades más urgentes es el maíz, por la incidencia de Mythimna unipuncta, un gusano defoliador que se alimenta de la masa verde. El problema aparece cuando la planta ya tiene bastante altura y la maquinaria terrestre no puede entrar sin dañar el cultivo. Sin embargo, las autorizaciones solicitadas han sido denegadas. También hay demanda en la viticultura de montaña, el castaño, la patata y la gestión forestal.

P. ¿Qué dicen los agricultores?

R. El agricultor no es que quiera un dron, quiere que el trabajo salga, que se haga a tiempo, que cueste un dinero razonable y que no le dañe el cultivo. Lo de que sea una tecnología novedosa le da bastante igual y hace bien. El dron no toca el terreno, no se atasca y no deja rodadas. Las dudas suelen ser cuánto cuesta, si es eficaz y si vas a estar disponible en caso de que haga falta.

P. ¿Supone un apoyo también en la ganadería?

R. Permite la localización de ganado con cámara térmica, revisar cerramientos, grandes superficies o evaluar el estado de los pastos. No sustituye al ganadero, pero ahorra caminatas y le aporta información que antes no tenía.

P. ¿Y frente a los incendios de quinta y ya sexta generación?

R. Sí, pero un dron agrícola no descarga agua como un helicóptero o un avión de extinción y conviene decirlo claro para no generar expectativas equivocadas. Donde sí suma es en la detección temprana, la observación con cámara térmica, el seguimiento de perímetros, la localización de puntos calientes y el envío de información en tiempo real a los equipos de extinción. También cuando no convenga exponer a riesgos a una tripulación. Después del fuego permite cartografiar daños, identificar zonas erosionadas, sembrar y seguir la recuperación de la vegetación.

P. ¿Sigue siendo su trabajo soñado?

R. Ya no va solo de volar drones, esa es la parte divertida, va de sostener una empresa, generar empleo especializado y conseguir que la tecnología resuelva algo concreto a un agricultor, a un propietario forestal o a una administración. Solventar problemas de verdad. Cinco años después de emprender sigo creyendo que el rural gallego tiene mucho que ganar con el dron de precisión.

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