David esperó justicia durante siete años tras ser atropellado en Ourense: "Vengo de estar un año y medio en una cama"

Siete años. Ese es el tiempo que el sistema judicial mantuvo la vida de David Graña en vilo tras ser arrollado por un vehículo. El día de su 40 cumpleaños recibió la noticia de que el Supremo le da la razón y le abre una puerta a la esperanza tras tanto tiempo en el infierno.

David Graña posa en el lugar donde trabaja.
David Graña posa en el lugar donde trabaja. | Óscar Pinal

La tardanza de la Justicia en resolver ciertos casos genera situaciones de mucho sufrimiento para los implicados. David Graña se levantó la mañana del 23 de enero de 2018 como un día cualquiera sin saber que después de ese martes, a sus 31 años, su vida nunca volvería a ser la misma.

Ese día estrenó una bicicleta que había comprado en Suiza y que le hacía mucha ilusión utilizar. Sin embargo, fue la primera y la última vez que se montó en ella. Cuando se encontraba en la avenida de Celanova, en A Valenzá, una mujer que iba a llevar a sus hijos a la guardería lo atropelló. “Ella salió del garaje y me llevó por delante, poco más recuerdo”, señala.

David fue trasladado en ambulancia hasta un centro médico para una valoración más exhaustiva. Ocho años después todavía tiene secuelas del accidente que siguen condicionando su día a día. “Pasé tres años muy duros, ahora tengo varias hernias y dolores crónicos con los que conviviré el resto de mi vida y que irán a peor. No voy a poder volver a hacer la vida de antes, era un deportista y ahora no soy deportista, sino un simple trabajador.”, cuenta.

Sin embargo, ese atropello no solo le ha causado daño físico, también psicológico. La aseguradora del turismo realizó una oferta de indemnización de 3.601 euros que abonó en marzo de 2019, más de un año después del atropello. “Han sido insuficientes, solo sirvieron para pagar cosas que ya debía”, asegura David. Él y su abogado, Ángel Loureiro, consideraron insuficiente esta cantidad y cifraban los daños en 33.336 euros, por lo que acudieron a los tribunales sin saber que les esperaba una lucha de más de siete años.

Dos reveses judiciales pusieron a prueba la fe de David y de su abogado. El Juzgado de Primera Instancia número 1 de Ourense desestimó su demanda al considerar que la culpa del accidente era exclusiva del ciclista y que la oferta realizada por la aseguradora no impedía a la misma alegar este extremo en el proceso judicial.

Ángel Loureiro apeló la decisión ante la Audiencia Provincial, pero el resultado no cambió: se la desestimaron. En ese momento, David Graña tuvo que tomar una decisión crucial en su vida: acudir al Supremo, exponerse a seguir sumando unas costas que podían superar los 15.000 euros y continuar dilatando el caso con el sufrimiento añadido que causa la incertidumbre o rendirse definitivamente y pasar página. “No solamente no nos pagaban, sino que tenía que pagar al abogado de la parte contraria”, explica.

Una decisión que tuvo que tomar mientras su vida se desmoronaba poco a poco: no podía trabajar, los problemas económicos eran cada vez más grandes y su vida se encontraba en punto muerto. Él y su pareja querían ser padres, pero el accidente y la posterior lucha judicial frenaron en seco esta idea.

Ángel Loureiro estaba convencido de que tenían razón e hizo un pacto con él: si perdían no le cobraba un solo euro. Finalmente, David Graña decidió presentar recurso ante el Supremo. La encargada de hacerlo efectivo fue la procuradora Lourdes Lorenzo, quien adelantó de su bolsillo el dinero del trámite ante la difícil situación del cliente, devolviéndoselo posteriormente la madre de este.

Mientras el Supremo resolvía, la situación para David Graña y su familia continuaba siendo crítica. “Estás en una cama tirado sin poder hacer nada porque no puedes trabajar y además perdiendo oportunidades laborales muy buenas”, recuerda. En ese tiempo, su pareja tenía cuatro empleos para poder sacar a la familia adelante.

“Llegué un día a trabajar en Expourense y al cabo de media hora me dijeron que me tenía que ir, les pregunté qué hice mal y me dijeron que no me podían dar de alta en la Seguridad Social, que era imposible que trabajara tantas horas al día. Me tuve que ir a mi casa porque no podía trabajar legalmente más horas”, cuenta ella

El peor momento

David vivió el peor momento de esta eterna espera el año pasado. “No tenía nada y es que puedes tirar, pero llega un momento que te ahogas. Imagínate recuperarte de tres años sin poder producir”, recuerda. La incertidumbre lo carcomía por dentro. “Cuando no sabes en qué va a acabar el caso tienes que trabajar duro aunque no puedas. Vengo de estar un año y medio en una cama otra vez por culpa de esto y me tuve que volver a levantar y cada vez es más difícil”, añade.

El 18 de mayo, el día que David cumplió 40 años, recibieron la tan ansiada noticia: el Supremo les dio la razón. “Fue el mejor regalo de mi vida”, confiesa. “Es una tranquilidad para antes o después, pero una tranquilidad”, apunta su pareja.

Esta decisión judicial vuelve a abrir las puertas de par en par a la esperanza. El fallo del alto tribunal devuelve el caso a la Audiencia y ya no permite cuestionar la culpa, solo debatir la cantidad que debe pagar la aseguradora a David Graña. “El dolor crónico lo tengo igual, pero duermo más tranquilo”, confiesa.

Estas últimas semanas no solo celebraron esta noticia, también brindaron por todo lo alto porque por fin van a ser padres. “Ahora llevo un bebé dentro, pero hemos tardado mucho tiempo en decidir esto porque nunca sé cuando él se va a poder levantar a trabajar, entonces no puedo tirar yo sola, lo hemos estado retrasando hasta que la ciencia nos ha dicho: ‘Oiga”, cuenta su pareja. El próximo octubre está previsto que nazca la hija que tanto tiempo han soñado con tener.

Una sentencia que permite fijar jurisprudencia en toda España

Las estadísticas jugaban en contra de David Graña, su pareja y su abogado, Ángel Loureiro. El porcentaje de recursos de casación en el orden civil admitidos a trámite por el Tribunal Supremo es uno de cada diez y de los admitidos menos de la mitad son estimados parcial o totalmente.

“Sosteníamos que tras la entrada en vigor de la Ley 35/2015, las ofertas indemnizatorias previas a la vía judicial realizadas por las aseguradora eran vinculantes, y si en esa oferta no se alegaba concurrencia de culpas o culpa exclusiva mediante una respuesta motivada, luego en el pleito judicial no se podía discutir la responsabilidad en el accidente previamente no alegada, el Tribunal Supremo nos da la razón”, señala el abogado Ángel Loureiro.

Al respecto, señala que en 2021 cuando plantearon el recurso ante el alto tribunal por infracción de ley, la interpretación de esta norma tan reciente no estaba definido y por ello su aplicación era muy dispar. “Existía un riesgo importante de inadmisión del recurso de casación y luego de desestimación, con las consiguientes costas procesales, pero estaba convencido y el cliente me dijo: ‘Para delante”, comenta el letrado.

Ahora esta sentencia afectará a todos los que se enfrenten a la misma situación que vivió David Graña, ya que fija jurisprudencia para todos los juzgados de España.

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