El desempleo castiga en Ourense a mayores de 55 años y a menores de 30

TRABAJADORES SENIOR

Más de 3.700 trabajadores senior están en búsqueda de empleo, de los que la gran mayoría lleva más de dos años de inactividad. El 1 de mayo se centró en la reducción de la jornada

Jóvenes demandantes de empleo en la oficina del INEM.

Jóvenes y parados senior, las dos debilidades del mercado laboral ourensano, incapaz de dar salida tanto a los que están empezando a labrarse una carrera como cobijar a aquellos que, por unos u otros motivos, encaran la etapa final de la misma sin un puesto de trabajo.

Los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA), correspondiente al primer trimestre de 2025, y publicada esta misma semana, reflejan que la provincia cuenta ya con 3.700 parados de más de 55 años (no había un número tan elevado desde hace ocho años).

Por otro lado, se contabilizan ya 2.200 menores de 35 años “ninis” (ni estudian, ni trabajan ni buscan empleo), correspondiente ese último dato a aquellos que están dados de alta como inactivos (no están en búsqueda de empleo) pero no refieren ninguna causa justificada para ello.

El problema “senior”

En el caso de los “parados senior”, aquellos en búsqueda de empleo con más de 55 años, hay al cierre del primer trimestre de 2025 un total de 3.700, es la cifra más alta en este periodo desde 2017. De ellos, 3.100, la inmensa mayoría, son considerados ya parados de larga duración, pues han trabajado anteriormente, pero llevan ahora más de dos años buscando un trabajo.

Ni siquiera en la era pandémica se registraron cifras tan altas de demandantes de empleo en esta franja de edad. De hecho, en esa franja de edad la tasa de paro es de 13,8%, muy por encima del 11,3% global de la provincia y, cifra que contrasta por ejemplo con la tasa de desempleo en las personas entre 35 y 39 años, que apenas es del 7%, casi la mitad.

El problema joven

Entre los más jóvenes, la situación en la provincia no es precisamente halagüeña, al repuntar un fenómeno, como el fenómeno “nini” (ni estudia ni busca trabajo) a niveles máximos de los últimos años. Hasta 2.200 menores de 30 años no están trabajando, pero tampoco estudian ni están dados de alta como demandantes de empleo y no refieren ningún motivo (enfermedad, cuidado de familiares…) para estar fuera del mercado laboral. Lo más preocupante es que la mayoría, casi el 80%, de los que están en esta situación refieren como causa que no confían en encontrar empleo.

Es esto, la falta de confianza en la inserción laboral, lo que los empuja a vivir al margen del mercado de trabajo. Sin embargo, los datos de la propia EPA reflejan que aquellos que sí están dados de alta como población activa y que son menores de 30 años están en una de las mejores tasas de empleabilidad de la historia. Entre los 20 y los 30 años, apenas un 15% están en paro, una de las tasas más bajas desde que hay registros. El caso es que son cada vez más los que retrasan su entrada al mercado de trabajo, ya que la tasa de actividad entre menores de 30 años está en el 44%, la más baja de todo el siglo, y muy lejos del 60% de hace 15 años.

El panorama entre la población juvenil, menor de 30 años, está de la siguiente forma: 12.100 trabajan, 2.500 están parados, 2.200 son “ninis” y otros 18.600 están en otras situaciones, en su inmensa mayoría, inactivos por estar estudiando.

Los “sisis” ya doblan a los “ninis” entre los jóvenes

Aunque los jóvenes y la etiqueta “nini” sigue estando ligada, sin duda cabe destacar que son una amplia mayoría en Ourense aquellos que trabajan (12.100) y estudian casi 18.000. Y, entre todos estos, emerge otro fenómeno, si cabe a veces un poco escondido, pero que muestra justamente lo contrario: los “sisis”. Aquellos que trabajan y estudian al mismo tiempo, un fenómeno también al alza.

Cruzando los datos de la EPA recién publicada, al cierre de este primer trimestre de 2025, había 4.400 ourensanos de menos de 30 años considerados “sisis”. Es decir, el doble exactamente que el número de “ninis”.

Este fenómeno de los “sisis” tiene claro color femenino. Son muchas más las mujeres jóvenes que estudian y trabajan al mismo tiempo en la provincia (2.800), que los 1.600 hombres de menos de 30 años que siguen ese mismo patrón.

La reducción de las altas tasas de fracaso escolar con el paso de los años y la recuperación de la actividad económica tras la pandemia también están detrás de este bum de “sisis”, ya que las expectativas económicas parecen animar a buscar activamente un empleo y a seguir formándose al mismo tiempo.

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