La diócesis camina hacia una gestión colectiva de las parroquias
NO PUEDE HABER MISAS EN TODAS
La filosofía de la diócesis de Ourense pasa por evolucionar desde la figura del párroco en solitario a otros modelos
Soplan vientos de cambio en la diócesis de Ourense. En un contexto de retroceso demográfico -paliado por el momento debido a la llegada de población emigrante-, la Iglesia se ve también afectada por la falta de relevo generacional y la ausencia de nuevas vocaciones que deciden continuar con el legado y tradiciones que representan. Es por ello por lo que los distintos estamentos trabajan en una reformulación del funcionamiento de las parroquias. “La gente dice que hay menos sacerdotes,” cuenta el director del Seminario Mayor de Ourense, Jose Manuel Salgado, “pero también hay menos cristianos que hace unos años. Si hacemos la proporción del número de cristianos que le toca a cada sacerdote, estamos igual que hace unos años, o incluso mejor. Esto es significativo,” añade Salgado.
En este contexto, el modelo de gestión parroquial está virando hacia la conformación de equipos donde el párroco trabaja con un grupo de laicos en la gestión del día a día (equipos pastorales), o un grupo de sacerdotes que se ocupen de varias parroquias (grupos de acción parroquial).
“El sacerdote no tiene que hacerlo todo,” comenta Salgado, “tiene unos deberes, y en lo demás debe dejarse ayudar por las demás vocaciones de vida cristiana. Necesita de los religiosos, y necesita de los laicos.” El director del seminario también incide en que el creyente debe superar “el concepto de mi parroquia, mi pueblo y mi cementerio; y recordar que la Iglesia es comunión. Tenemos que ir aprendiendo que no puede haber misas en todas las parroquias todos los domingos a todas horas.”
Las vocaciones
Para armar y poner en funcionamiento esos equipos, la intención del obispado de Ourense es implicar a la rama laica de la Iglesia Católica a través de la recuperación de las vocaciones. “Siempre hemos identificado las vocaciones como hablar de curas y monjas,” explica el director del seminario, “y no. La vocación es algo que forma parte de la identidad del ser humano. Y cada uno tiene una llamada concreta.” Salgado añade que “ahora tenemos que subrayarlo mucho porque es algo que parece que se ha olvidado. No necesitamos más curas y monjas, lo que necesitamos son vidas entendidas y vividas desde la fe.”
Sobre esa reformulación de las comunidades católicas se debatía el pasado 9 de febrero en el Congreso Nacional de Vocaciones, celebrado en el Madrid Arena con participación de 3.000 personas, y al que acudió una representación de la diócesis de Ourense con representantes de los distintos movimientos eclesiales.
Continuar con el legado social y religioso de los sacerdotes difuntos
Pese a encontrarse en pleno cambio de modelo en la gestión parroquial, lo cierto es que la diócesis de Ourense necesita vocaciones de vida consagrada. “Desde el verano pasado han fallecido 13 sacerdotes,” cuenta Jose Manuel Salgado. “Muchos de ellos también han sido referentes sociales. Nosotros somos herederos de ese testimonio heroico, y nos toca cuidar su legado,” reconocía el director del seminario.
En cuanto a la ordenación de nuevos sacerdotes, Salgado admite que “hay esperanza. Tenemos doce seminaristas (dos diáconos y diez chicos) que se están preparando para el sacerdocio en el Divino Maestro, y en el Redemptoris Mater, un seminario diocesano y misionero en Beiro, hay otros diez seminaristas,” aunque insistía en que “son muchas las formas de vivir la vocación. Muchos la vivirán dentro del matrimonio.”
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