DÍA MUNDIAL DEL SÍNDROME DE DOWN
Elena Vaamonde, psicóloga de Down Ourense: "El síndrome de Down no se sufre, se tiene"
DÍA MUNDIAL DEL SÍNDROME DE DOWN
En la provincia de Ourense se estima que el síndrome de Down afecta a más de 200 personas. Hoy se conmemora Día Mundial de esta alteración genética. Más allá de las cifras, la realidad para las personas que han nacido con ella se construye en los espacios donde cimentan sus vidas.
La precisión en el lenguaje no es un matiz menor. “El síndrome de Down no se sufre, se tiene”, subraya Elena Vaamonde, psicóloga de Down Ourense. Porque, como explica, muchas de las barreras no están en la persona, sino en el entorno: “La discapacidad la crean los contextos y las oportunidades que damos o no damos”.
En la sede de Down Ourense, que cumple ahora un año, esa idea toma forma en cada actividad. La entidad atiende actualmente a 105 personas con discapacidad intelectual y despliega un acompañamiento que recorre todas las etapas vitales: desde la atención temprana hasta el envejecimiento, pasando por la inclusión educativa, social y laboral.
El objetivo es favorecer la autonomía real de los usuarios. “Trabajamos mediando para que puedan estar en entornos ordinarios, tanto en educación como en empleo, siempre desde sus capacidades”, explica Susana Martínez, gestora de la entidad.
Esa filosofía se concreta en lo cotidiano. Cocinar, organizar tareas del hogar, participar en dinámicas grupales o tomar decisiones en asambleas forman parte del aprendizaje. En esas conversaciones surgen también preferencias muy claras. La cocina es una de las actividades favoritas, mientras que la limpieza no despierta el mismo entusiasmo. Entre risas y sinceridad, se construye todo.
El nuevo espacio ha permitido reforzar esa línea de trabajo. Ahora todos los grupos pueden acceder semanalmente a actividades como la cocina, algo que antes no era posible, además de ampliar la atención y mejorar la organización de los programas.
En el camino hacia la autonomía, el acompañamiento a las familias resulta fundamental. Desde la entidad insisten en que no se trata solo de intervenir con la persona, sino de generar un entorno que favorezca su desarrollo. “A veces es más fácil acompañar que dejar hacer”, explica Vaamonde, señalando uno de los grandes retos: aprender a dar espacio para que cada persona pueda equivocarse, experimentar y avanzar por sí misma.
Otro de los pilares es la inclusión laboral. A través de un trabajo directo con empresas, la entidad busca encajar capacidades y tareas, favoreciendo que cada persona pueda desarrollar un proyecto profesional en entornos ordinarios. Un proceso que, como reconocen desde la asociación, ha avanzado en los últimos años gracias a una mayor sensibilización del tejido empresarial.
Precisamente la sensibilización es clave. Con motivo del Día Mundial del Síndrome de Down, Down Ourense ha llevado su labor a las aulas de los institutos de la ciudad, donde usuarios han compartido sus historias de vida, rompiendo prejuicios desde la experiencia directa y mostrando ejemplos de objetivos conseguidos. La educación en diversidad, insisten, “comienza en edades tempranas”.
La ciudad también se suma a esta visibilización con gestos simbólicos pero significativos, como la iluminación en azul y amarillo de espacios emblemáticos como el puente romano o la Diputación.
Porque, en el fondo, el mensaje es sencillo pero profundo y ambiciosb. La inclusión no es una idea abstracta, sino una práctica diaria que empieza por mirar a la persona más allá de la etiqueta. Y, sobre todo, por reconocer todo lo que las personas pueden llegar a hacer con independencia de su condición.
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