El emotivo adiós de una dependienta de una tienda de chuches tras diez años en Ourense y la respuesta de un vecino: “Mucha suerte en tu vida”
BARRIO DE O COUTO
La tienda Enredos de la rúa Velázquez cerró sus puertas el pasado 19 de julio, pero su escaparate dejó una última historia: la despedida de Elena, su dependienta, y la respuesta de uno de los vecinos.
El cierre de un comercio suele dejar tras de sí recuerdos entre quienes durante años pasaron por su mostrador. En el caso de la tienda Enredos de la rúa Velázquez, en Ourense, esa despedida quedó escrita en el propio escaparate, primero por parte de la dependienta y después por uno de los vecinos de la zona.
El establecimiento cerró sus puertas el pasado 19 de julio, tal y como anunciaba uno de los carteles colocados en el local, en el que el negocio agradecía a los clientes “vuestra confianza a lo largo de estos años” y recordaba que continuaba con sus tiendas de Valle Inclán, Santo Domingo y el centro comercial Ponte Vella.
Una despedida a mano de la dependienta
Junto a ese anuncio apareció otro escrito a mano por Elena, la dependienta de la tienda, que quiso despedirse de quienes habían compartido con ella más de una década. “Con el tiempo, aprendes que la vida no se trata de tenerlo todo, sino de valorar lo esencial”, comenzaba su mensaje. Elena recordaba las “risas sinceras”, las conversaciones “que te llenan el alma” y los momentos vividos durante diez años y medio.
“Gracias por compartir en estos diez años y medio momentos mágicos conmigo. Muchas gracias a todos”, concluía la trabajadora, que firmaba el cartel como “Elenita”.
"Gracias por tratarnos tan bien, escucharnos y guardarnos el pan"
La despedida, sin embargo, no quedó sin respuesta. Un vecino colocó posteriormente otro folio junto al mensaje de Elena, convirtiendo el escaparate del comercio ya cerrado en un particular intercambio de agradecimientos. “Querida Elena: darte las gracias en nombre de todos los vecinos, por tratarnos tan bien, escucharnos y guardarnos el pan”, escribió.
El mensaje terminaba con una despedida sencilla: “Te vamos a echar mucho de menos. Mucha suerte con tu vida. Un abrazo. Un vecino”.
Así, lo que comenzó como el anuncio del cierre de una tienda terminó convirtiéndose en una pequeña muestra del vínculo que puede crearse entre el comercio de barrio y quienes pasan por él cada día.
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