Una escuela de costura infantil salva la firma de moda de Daniela en Ourense
ROPA DE NIÑOS
Daniela Mendes creó Míster Lolo en el 2018, una marca de ropa infantil de diseño. Tras afrontar dificultades de venta en las galerías Sol, encontró el éxito dando clases de costura.
Tras llegar a Ourense hace 15 años -después de conocer en Irlanda al que ahora es su marido-, a día de hoy la brasileña Daniela Mendes dirige en la ciudad Mister Lolo, su marca de ropa infantil que creó hace ocho años, e imparte sus enseñanzas a 35 alumnas en uno de los talleres de costura referentes de la ciudad, tras superar las dificultades de encontrar clientes en el vacío de las galerías de la ciudad, al saber reinventarse encontrando su negocio principal en las clases de costura.
Aunque su formación original era en Administración y Dirección de Empresas (ADE), el mundo de la moda siempre fue su pasión. Mientras se encontraba trabajando, en su país natal, en el departamento de recursos humanos de una firma textil, ya había montado una marca textil junto a una prima que había estudiado diseño de moda.
Ya en Galicia, cursó un Máster de Creación e Innovación de Empresas en la UVigo y se formó en patronaje industrial. El nacimiento de su primera hija, que ahora tiene diez años, fue el impulso definitivo para la creación de su gran obra. En el 2018 creó Mister Lolo, una firma de moda infantil ecológica, de lino y algodón, dirigida a niñas de 2 a 12 años. “Trabajo todo con tejidos naturales, con lino o algodón casi siempre”, resaltó Mendes.
Los inicios del proyecto
Tras unos inicios vendiendo online a través de plataformas como Vinted o Wallapop, creando sus diseños y piezas desde un taller improvisado en su casa, se quedó sin espacio y decidió dar el salto físico. “Es muy difícil entrar en el mercado online si no tienes algo por detrás para respaldar esa credibilidad, entonces decidí salir de casa”, afirmó la modista. Los prohibitivos precios a pie de calle la empujaron a buscar refugio en las galerías comerciales, con precios de alquiler de locales mucho más asequibles, y así fue como llegó en primer lugar al Centro Comercial Sol hace tres años.
“Cuando abrí, no pasaba nadie, era terrible, entendí por qué los locales, aun siendo céntricos, estaban vacíos”, recordó Mendes. Los inicios en su local fueron complicados, causándole cierta desmotivación por la deriva de su proyecto, pero decidió encauzar la situación y reinventarse.
“Estaba muy de moda ahora eso de tener una experiencia dentro de la tienda, entonces se apuntaron algunas madres con los niños”, señaló la diseñadora. En ese contexto, una madre le propuso dar clases de costura, ya que le interesaría apuntar a su hija. “Decidí montar el primer grupo, creé una página en redes sociales y de ahí, con el boca a boca, en el primer año tuve trece alumnas”, resaltó Mendes, que empezó a impartir clases hace cerca de tres años.
El local del Centro Comercial Sol se le empezó a hacer demasiado pequeño y poco adaptado como aula y, además, se ubicaba en la entreplanta, lo que le restaba todavía más visibilidad. Por lo tanto, hace año y medio decidió trasladarse al Centro Comercial Xesta, que al menos “está más a ras de la calle”.
Dividió su nuevo local en dos espacios diferenciados: el atelier de producción y un aula de formación. Todo un éxito en ambos aspectos, con un aumento de ventas por toda España y alcanzando las 34 alumnas y un alumno, todos entre 9 y 13 años a excepción de una niña de 7, convirtiéndose las clases ya en su grueso de facturación.
Sus clases se centran en la motivación del alumnado, ya que asegura que “la costura al principio es muy dura, principalmente para los niños que no tienen esa paciencia de tener un trabajo sin visualizarlo”; entonces empieza con propuestas como peluches y bolsos para los que empiezan, para pasar a vestidos, chalecos o faldas. “No quiero solo que aprendan costura, un poco viéndolo como madre también, entonces siempre presento un proyecto”, destacó Mendes.
Los cursos tienen como meta un gran proyecto final que consiste en presentar una temática en un desfile de moda. El año pasado consistió en diseños que presentasen la unión y los lazos, y en esta ocasión el culmen de su trabajo serán trajes conceptuales en homenaje a la cultura gallega, que se presentarán en un desfile el próximo 19 de julio.
Paradójicamente, mientras la escuela sostiene el negocio, el crecimiento de la marca Mister Lolo choca con un enorme muro: la falta de mano de obra cualificada. “Llevo tiempo buscando costurera y no hay, muchas se jubilaron o están a tope con arreglos”, lamenta, criticando la escasez de oferta educativa oficial en Ourense.
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