La estación Empalme, la gran maltratada

LOS DÉFICITS DEL AVE EN OURENSE

Interminables colas en el único ascensor, túneles y escaleras por los que hay que cargar maletas y, una vez fuera, esperas a la lluvia o al sol para aguardar un taxi. La estación Empalme, nudo del AVE gallego, y sus viajeros son los grandes maltratados por Renfe y Adif.

La explanada de la estación de tren de Ourense, sin una sombra.
La explanada de la estación de tren de Ourense, sin una sombra. | JOSÉ PAZ.

La estación de tren es la tarjeta de presentación de la ciudad. Y esa tarjeta adolece de numerosas carencias que las sucesivas reformas, a falta de la obra principal, no han sabido solucionar, ocasionando malestar tanto a los viajeros como a los vecinos de la zona.

Los problemas comienzan nada más bajarse del tren, puesto que muchos usuarios deben usar los pasos subterráneos para llegar al edificio principal, unos pasos que no se han ampliado ni mejorado ante el incremento de viajeros. María Vázquez, emigrante retornada recientemente, comentaba que “llegué el miércoles pasado, y pocos días después vinimos a acompañar a una de mis nietas que se iba de viaje. El pasar bajo las vías fue complicado, porque la escalera es muy empinada para una persona mayor, y al subir por el otro lado (para llegar a la salida) tardamos un rato en poder usar en ascensor”. El único ascensor existente es otro de los problemas habituales, ya que se satura en momento de llegada de viajeros, lo que obliga a muchos a optar por subir las escaleras cargados son su esquipaje.

“Incluso teniendo la tarjeta hay veces que hay que dar mil vueltas porque las empresas cada vez ocupan más espacio”

El malestar continúa al salir del edificio, en la explanada convertida en plaza dura. Las fuentes ornamentales, de las que se decía que aportarían frescor al lugar, están secas y apagadas, mientras que los parterres de plantas adolecen de falta de cuidado. La salida de la plaza tampoco es sencilla, según indica una vecina que pide ser identificada como D.L. “El paso de cebra de la locomotora debe ser invisible desde los coches”, ironiza esta vecina, “porque como peatón es una zona de riesgo, hay que ir con mil ojos”, un problema que hace extensible al uso que hacen los coches del espacio que califica de “un descontrol”. Con la llegada del calor, los ojos se vuelven a la marquesina tantas veces solicitada. Francisco Javier Álvarez, presidente de los taxistas de Ourense, recuerda que “la pidió la Xunta varias veces, y lo único que nos dice Renfe es que se incluirá en la segunda fase de las obras”. Precisamente el taxi es uno de los sectores más afectados por la falta de sombra, porque “cuando hace mucho calor, no se puede estar aparcado delante. Se hace insoportable, sobre todo por la tarde”, señala Álvarez.

Saturado

Precisamente bajo la explanada detectan los vecinos parte del origen de ese descontrol, al no disponer el parquin de plazas suficientes para el uso que hacen los residentes del barrio, quienes vienen de paso a dejar o recoger viajeros, y las empresas de alquiler de coches, que tienen alojada allí su flota de vehículos. “Es una locura porque cada vez es peor”, vuelve a intervenir D.L., “incluso teniendo la tarjeta hay veces que hay que dar mil vueltas porque las empresas de alquiler cada vez ocupan más espacio”. Estos días se ha podido ver hasta vehículos con los indicadores de ADIF aparcados en la superficie, en lugar del aparcamiento.

Un problema que se traslada a los alrededores de la infraestructura, generando problemas de convivencia, a juicio de Olga Giráldez, de la asociación de vecinos de A Ponte. “Lo de la estación es increíble lo mal que está. La gente va por libre. Incluso ya hay coches que aparcan encima de la senda verde, lo que la deja inutilizada”. Los coches aparcados fuera de sitio Falta de interés

Joga pone el foco también en la poca presión se que ejerce desde las autoridades locales para solucionar todas estas carencias. “La estación no está ni en el medio del monte, ni en un descampado”, comenta este vecino de Ourense. “El primero que tendría que estar encima es el concello. Mira Castilla y León, como se implicaron sus ayuntamientos para sacar adelante sus estaciones”, compara.

“Se suponía que la nueva estación iba a cerrar la fractura del barrio”, añade Manuel Joga, “y no tiene pinta de que vaya a ser así. No se está mostrando ningún interés”.

De hecho, el barrio no se ha visto beneficiado por la estación, gente de paso, que no tiene servicios adecuados. Algunos viajeros que usan frecuentemente el AVE no dudan en calificar la estación de Ourense como “apeadero”, ya que carece del espacio, el servicio y la infraestructura de cualquier otra capital de provincia.

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