La estafa de la falsa hija en apuros en Ourense: 1.926 euros esfumados

La víctima de la estafa transfirió 1.926 euros tras recibir un mensaje de WhatsApp en el que los estafadores se hicieron pasar por su hija; la Fiscalía de Ourense pide dos años de cárcel para el acusado.

El juicio se celebró en la Sección Penal (Plaza 2).
El juicio se celebró en la Sección Penal (Plaza 2). | M. S.

María José B. se convirtió el 3 de agosto de 2022 en una víctima más de la conocida estafa del "hijo en apuros". Todo comenzó cuando recibió un mensaje a través de WhatsApp en el que alguien se hacía pasar por su hija, alegando que había perdido su teléfono móvil y que se estaba comunicando desde un número nuevo.

Para María José, la situación resultó completamente verosímil. Su hija reside en la montaña de León y el contacto por WhatsApp es su forma habitual de comunicación. Sumado a esto, la víctima se encontraba ese día especialmente atareada preparando sus vacaciones, lo que le impidió analizar la situación con detenimiento, tal como relató este martes en el juicio celebrado en la Sección Penal (Plaza 2).

Ante la urgencia del mensaje, en el que se le solicitaban 1.926 euros, no dudó en ayudar a su supuesta hija. Convencida de la veracidad de la petición, realizó una transferencia bancaria por dicho importe desde su cuenta hacia otra que le indicaron los estafadores. La alarma solo saltó cuando, poco después, volvieron a pedirle dinero por segunda vez; fue entonces cuando desconfió y se dio cuenta del engaño.

La cuenta receptora del dinero resultó ser titularidad del acusado, Cheik G., un ciudadano de origen senegalés sin antecedentes penales. Según sostuvo el fiscal, el acusado, movido por el ánimo de enriquecerse ilícitamente, retiró el dinero de la cuenta ese mismo 3 de agosto, consumando así la sustracción.

Frente a estas acusaciones, el inculpado ha defendido su inocencia alegando ser "una víctima" más de la trama. En su declaración, aseguró que no conoce de nada a María José y que jamás envió los mensajes solicitando dinero. Su versión es que perdió su tarjeta bancaria y que le robaron sus datos personales, por lo que desconoce por completo cómo los estafadores lograron utilizar su cuenta para recibir los fondos defraudados.

El Ministerio Fiscal, sin embargo, considera que los hechos son constitutivos de un delito de estafa y señala a Cheik como coautor o cooperador necesario. Por ello, solicita para el acusado dos años de prisión, además de la obligación de indemnizar a la denunciante con los 1.926 euros que le fueron sustraídos.

La abogada de la defensa, por su parte, reclama la absolución por falta de pruebas incriminatorias. Según expuso durante la vista, la Policía ni siquiera ha podido identificar al titular del teléfono desde el que se contactó con la perjudicada para perpetrar el engaño.

El inculpado aprovechó su derecho a la última palabra para reiterar su inocencia, insistiendo en que él fue quien retiró del cajero el dinero ingresado en su cuenta, pero negando cualquier participación en la estafa y asegurando desconocer el origen de esos fondos.

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