Un estudio del Campus avala el uso del agua de As Burgas como crema hidratante

SEIS AÑOS CERRADA

Un estudio de la UVigo concluye que la combinación del agua de As Burgas con compuestos de algas mejora el estado de la piel

Piscina de As Burgas.
Piscina de As Burgas. | JOSÉ PAZ

Mientras la piscina termal de As Burgas continúa cerrada al público seis años después, su agua encuentra nuevos caminos en los laboratorios. Un estudio publicado este verano en la revista cienfítica Marine Drugs demuestra su potencial para elaborar cremas hidratantes y sitúa al manantial por delante de Laias y Outariz para esta aplicación.

La investigación reúne a científicos del campus de Ourense, la Escuela Universitaria de Enfermería y empresas gallegas del sector. La idea surgió al combinar dos líneas de trabajo que ya estaban en marcha: el estudio de ulvanos, compuestos naturales extraídos de algas verdes como la conocida “lechuga de mar”, y las investigaciones sobre las propiedades de las aguas termales ourensanas.

Antes de fabricar la crema había que escoger el agua. Compararon As Burgas, Laias y Outariz, las tres bicarbonatadas sódicas pero con pequeñas diferencias minerales. Ganó la primera. “No fue una decisión arbitraria ni sentimental. La Ciencia señaló a As Burgas”, explica María Reyes Pérez profesora de Enfermería y una de las autoras.

La formulación realizada con su agua se extendía mejor sobre la piel, se mantuvo estable durante seis meses y presentó un pH de 7,6. Además, recuerda Pérez, As Burgas es la única de las tres aguas estudiadas sobre la que el grupo “ya dispone de resultados objetivos” en investigaciones con pacientes de fibromialgia o acné.

La crema se probó durante 14 días en 120 voluntarios. Los investigadores compararon distintas fórmulas y comprobaron que la hidratación mejoraba con el agua termal y con los ulvanos, pero mucho más cuando ambos ingredientes se utilizaban juntos en una misma solución. “Cada principio activo por separado era beneficioso para la piel, pero al combinarlos esos efectos se sumaban”, explica la investigadora.

El resultado todavía no significa que una crema de As Burgas vaya a aparecer mañana en las tiendas. Los autores quieren continuar estudiando la formulación. Pero abre otra posibilidad para un recurso que la ciudad todavía explota con dificultad. “Las aguas termales son generadoras de riqueza cuando se saben aprovechar sus excepcionales posibilidades”, señala Pérez. “Aún estamos en una primera fase, pero con resultados muy alentadores”.

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