El gaitero Hevia celebra en Ourense el éxito que cambió su vida: "Pensaba vender 20.000 copias y fueron casi dos millones"
TIERRA DE NADIE
José Ángel Hevia arranca en Ourense el próximo 23 de octubre el inicio de su esperada gira por Galicia, conmemorando el 25º aniversario del mítico álbum Tierra de nadie. El virtuoso gaitero asturiano continuará su viaje por la comunidad con paradas consecutivas en Lugo (24 de octubre) y Pontevedra (7 de noviembre).
El reconocido gaitero asturiano José Ángel Hevia regresa a Ourense el próximo 23 de octubre para ofrecer un concierto muy especial en el Auditorio de Ourense. La cita sirve como marco para celebrar el 25 aniversario del histórico éxito de su álbum Tierra de nadie (y la concesión del prestigioso premio Platinum Europe Award por vender más de un millón de copias en un solo año), pero es también el reencuentro del músico con una tierra a la que le unen profundos lazos tanto afectivos como profesionales. En esta entrevista, Hevia repasa su estrecha vinculación con la tradición gaiteira ourensana, los entresijos de un éxito discográfico sin precedentes, su particular visión sobre la innovación musical y los detalles de un espectáculo que promete sorprender al público.
Pregunta. Regresa a Ourense para conmemorar un hito fundamental en su carrera. ¿Qué significa para usted esta vuelta?
Respuesta. Volvemos a Ourense unos 25 años después, coincidiendo con la celebración del 25 aniversario de la concesión del premio Platinum Europe Award a Tierra de nadie, un galardón que se otorgaba en Europa a los artistas que lograban vender más de un millón de discos en el plazo de un año. Actualmente estamos terminando una gira que nos ha llevado por multitud de lugares. Además, en lo personal, regreso con una gran ilusión porque estoy vinculado sentimentalmente a la ciudad: mi pareja es originaria de A Rabaza, visitamos a la familia a menudo y, por supuesto, soy un firme devoto del pulpo local.
P. Ourense es una provincia históricamente ligada a la cultura de la gaita. ¿Espera encontrarse con un público especialmente exigente en ese sentido?
R. Mi relación con la gaita en Ourense y con su Real Banda de Gaitas comenzó a principios de los años noventa. En 1993, a raíz de un viaje para participar en el programa Luar de la televisión gallega, contacté con Xosé Lois Foxo para pedirle que recibiera a la Banda de Gaitas de Villaviciosa en la Escuela de Ourense como un viaje de estudios. Nos acogieron con todos los honores y, desde entonces, colaboramos en numerosas iniciativas, como las Xuntanzas de Gaiteiros en Valdeorras o las macroconcentraciones para las tomas de posesión en Santiago. Toda esa efervescencia musical del momento giraba en torno a la Diputación y a la Escuela de Ourense. Por eso, contar con la Real Banda de Gaitas en este concierto es un auténtico lujo. También nos acompañarán profesores esenciales de aquel movimiento, como Jonathan Ferreira con la Banda de Gaitas San Martiño de As Portelas, Manuel Garrido y Armando Do Pico, director de la banda de Xinzo de Limia, con quien tengo una relación casi familiar. La gaita ourensana es, en definitiva, parte de mi propia vida. En 1998 viajé con ellos a Chicago para participar en el desfile de San Patricio. Xosé Lois Foxo me invitó a tocar integrado dentro de la propia agrupación. De hecho, en la escuela se conserva una fotografía de aquel día en la que aparezco vestido con la indumentaria oficial de la Real Banda, con la capa, la montera gallega y la gaita. Desfilamos en ese multitudinario evento, que es el mismo desfile icónico que aparece reflejado en la película El fugitivo, protagonizada por Harrison Ford.
P. ¿Qué se va a encontrar exactamente el espectador cuando se apaguen las luces del auditorio?
R. Se van a encontrar un espectáculo basado en la evolución de estos 25 años de trayectoria en directo. A principios de siglo el modelo de las giras cambió: pasamos de las rutas constantes en autocar de los noventa a salidas más breves de pocos días. A lo largo de todo este tiempo, las canciones han cambiado; la música en el escenario es un elemento vivo y los músicos van aportando ideas en cada función. El público escuchará composiciones que remiten al punto de partida original, pero transformadas por la experiencia del directo, e incluso temas exclusivos que no están grabados en ningún disco ni se encuentran en internet. Me gusta que la música conserve ese carácter de arte efímero que solo se puede experimentar plenamente en el momento exacto en que se interpreta.
P. Mirando hacia atrás, ¿cómo recuerda los días en los que Tierra de nadie se convirtió en un fenómeno de ventas global?
R. Me instalé en Madrid en 1996 con mucha ilusión y una ignorancia absoluta sobre el funcionamiento de la industria discográfica. Mi plan inicial era grabar el disco en dos meses, hacer un mes de promoción, intentar vender unas 20.000 copias, lo que ya me parecía una cifra astronómica, y regresar a Asturias. Sin embargo, tardé dos años en poder grabar el álbum y acabamos vendiendo 1.750.000 copias. Un éxito de esa magnitud descoloca a cualquiera porque es completamente imprevisto. Aquella época dejó momentos muy curiosos. Recuerdo que, en uno de nuestros conciertos en un polideportivo de Ourense, se me agotaron las entradas de cortesía y regalé pases de backstage a unos amigos asegurándoles que tenían derecho a entrar al camerino. Al terminar la actuación, me encontré a dos chicas desconocidas dentro del camerino que me dijeron, muy convencidas, que estaban allí simplemente porque sus pases indicaban que tenían derecho a estar en el camerino.
P. De todos los países que ha recorrido gracias a su música, ¿cuál ha sido el que más le ha sorprendido por su respuesta?
R. Como escenario inusual, sin duda el templo de Otobutai, en Kioto, donde se celebra una festividad en un santuario budista cada 50 años, es una experiencia que me encantaría repetir si el tiempo lo permite. En cuanto a países, Italia nos sorprendió enormemente y, de hecho, seguimos viajando allí de forma muy habitual. Tienen una conexión muy profunda con la música tradicional y celta. Además, allí la gaita está fuertemente vinculada a la Navidad a través de su propia tradición con la zampogna en el sur del país. Por eso es habitual escuchar la música de Hevia en los grandes almacenes italianos durante el periodo navideño. Es un país maravilloso donde la hospitalidad y la gastronomía hacen que no sientas ninguna barrera idiomática.
P. En su momento fue un pionero absoluto al introducir la gaita electrónica, una decisión que generó debate entre los sectores más puristas. ¿Cómo valora hoy aquella innovación?
R. Al principio fue un proceso traumático. Suelo utilizar la comparación de que introducir electrónica en una gaita es equivalente a instalar un motor turbo en un carro de bueyes; parece que no encaja. Sin embargo, el secreto de Tierra de nadie es que no se concibió para buscar la aprobación o el respeto de los compañeros de profesión, sino para llegar al público general, que lo aceptó de inmediato. Pasado el impacto inicial, los propios gaiteiros comprendieron que la gaita electrónica es una herramienta excelente para ensayar en casa sin molestar a los vecinos o para componer directamente con el ordenador. Hoy en día casi cualquier músico tiene una. Todos entendemos ya que la gaita electrónica no busca sustituir a la acústica, del mismo modo que la guitarra eléctrica no eliminó a la guitarra clásica.
P. ¿Cree que la gaita mantiene su espacio vigente dentro de géneros modernos como el pop, el rock o las nuevas tendencias urbanas?
R. Desde luego, y no es un fenómeno nuevo. Desde bandas como AC/DC, la gaita ha asomado la cabeza en el rock y el pop internacional de manera recurrente. El movimiento de los años noventa en Ourense, que llegó a registrar 20.000 matriculados en las escuelas de gaita de la provincia, dejó una base demográfica y pedagógica formidable. Aunque hoy no estemos en aquel pico de efervescencia mediática, de todos aquellos miles de estudiantes surgieron profesionales excelentes y grandes genios. Actualmente, los instrumentistas tienen una formación académica muy sólida en los conservatorios. Tarde o temprano surgirán nuevas figuras jóvenes que volverán a conectar el instrumento con el gran público. El futuro de la gaita está plenamente garantizado.
P. Además del componente estrictamente musical, la danza tradicional también tendrá un papel protagonista en esta presentación.
R. Sí, contaremos con la participación de agrupaciones de baile gallego en el escenario, cuyos nombres estamos terminando de confirmar. A lo largo de esta gira ya hemos colaborado con colectivos de danza en lugares como Aragón o Castilla, y nos hemos dado cuenta de que, por ejemplo, aplicar el baile gallego a una jota asturiana genera un lenguaje común y una vía de expresión nueva sumamente interesante, ya que la jota es un género compartido en ambas comunidades. Es una línea de experimentación en la que buscamos no ser puristas, tampoco en lo que respecta al baile.
Las entradas pueden comprarse en su web hevia.es desde 25€.
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