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Una colección que no tiene nada que envidiar al Museo provado de sillas en miniatura de Los Ángeles
Una colección que no tiene nada que envidiar al Museo provado de sillas en miniatura de Los Ángeles | La Región

Galería | Contemplando la vida desde una silla

UNA VIDA DE COLECCIÓN (XXVIII)

Su tamaño está pensado para jugar o amueblar casas de muñecas pero también las hay fabricadas para publicidad o incluso ya para coleccionistas

Como es habitual, una vez más la coleccionista, la empresaria Belén Outeiriño comenzó su colección un poco por casualidad, el día que su hermano Pilís le regalo una silla que trajo de Puerto Rico sin que ninguno de los dos tenga una explicación racional; uno, de porqué la compró y la otra, porqué el regalo la convirtió en una buscadora de sillas. Su tamaño está pensado para jugar o amueblar casas de muñecas pero también las hay fabricadas para hacer publicidad de sillas de adultos e incluso pensando ya en coleccionistas.

Este ultimo es el caso de la firma alemana Vitra reproduciendo en miniatura sus sillas “de verdad” de exclusivos y carísimos diseños. Tampoco faltan reproducciones de las sillas diseñadas por los arquitectos españoles; Gaudí, Moneo y Saiz de Oiza y por supuesto, no falta la reproducción del terapéutico diván de Freud.

Me obsesionan las sillas . Cuando era más joven coleccionaba todas las versiones en miniatura de las sillas ‘midcentury’ que fabricaba Vitra. Con ellas diseñaba pequeñas habitaciones en mis estanterías. Las sillas son esculturales y a la vez humanas, pueden tener tanto carácter, tanta elegancia… — Alfie Cane - Pintor inglés

En la colección hay sillas de muy diversos materiales y procedencias, incluso alguna a partir de tapones de champang. La hay de madera, de plata, plástico o baquelita. Hay mecedoras, hamacas, butacas, de montar, algún que otro sofá, sillones y de jardín. A veces forman un conjunto de sillas y mesa o tresillo. La silla considerada un mueble burgués y de la cultura occidental sufrió múltiples cambios a lo largo de la historia, en parte reflejados en esta colección, convirtiéndose en un mueble imprescindible en la vida cotidiana y muy presente en la literatura universal.

Gran parte de esta colección está depositada en el Museo del Juguete de Allariz, el resto se dispersan por huecos y muebles del domicilio de la coleccionista. Su cantidad y variedad no tiene nada que envidiar al Museo privado de sillas en miniatura situado en la ciudad de Los Ángeles.

Con pretensiones de “decó”.
1/13 Con pretensiones de “decó”. | La Región
Rústica a la vez que historiada.
2/13 Rústica a la vez que historiada. | La Región
Sofá ante la ventana.
3/13 Sofá ante la ventana. | La Región
Valioso tresillo en laca japonesa.
4/13 Valioso tresillo en laca japonesa. | La Región
Pandilla de sillas.
5/13 Pandilla de sillas. | La Región
Derroche de colorido.
6/13 Derroche de colorido. | La Región
La coleccionista Belén Outeiriño.
7/13 La coleccionista Belén Outeiriño. | La Región
Para el jardín.
8/13 Para el jardín. | La Región
El sillón como imagen de la comodidad, el ocio y el placer de no hacer nada.
9/13 El sillón como imagen de la comodidad, el ocio y el placer de no hacer nada. | La Región
Un cómodo sillón.
10/13 Un cómodo sillón. | La Región
Variedades en madera.
11/13 Variedades en madera. | La Región
Butaca-calzador de los años treinta.
12/13 Butaca-calzador de los años treinta. | La Región
Valioso tresillo en laca japonesa.
13/13 Valioso tresillo en laca japonesa. | La Región

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