Galería | La pasión por el cine hecha papel
VIDA DE COLECCIÓN XXXV
Una singular bodega casera en Amoeiro alberga una colección de miles de objetos históricos, desde un antiguo proyector de cine del siglo XX hasta 25.000 prospectos publicitarios que narran la historia del cine y de la industria de la gaseosa en la provincia
Cuando entras en la bodega casera de Lisardo Mazaira, lo primero que destaca es el enorme proyector de cine con el que se inauguró el cine Losada en 1928. De allí pasó al Gene de Amoeiro para acabar en esta bodega de los tesoros. Pero no es lo único. En las paredes cuelgan instrumentos de música variados, contrabajos, bombardinos, trombones y clarinetes. Hay también llaves antiguas de puertas que ya no existen, sartenes rústicas y fotos, muchas fotos que evidencian la que fue la profesión del coleccionista. Pero lo que más destaca es la cantidad (unas 1.500) y variedad de las gaseosas de cristal, en algunos casos con hermosas serigrafías con el nombre de la empresa. Son una auténtica historia de la industria de la gaseosa en la provincia, en la que fueron muchos los fabricantes de la bebida más popular y consumida durante años en este país.
Sin duda estamos, una vez más, ante un acaparador de objetos elegidos por su belleza, por su valor histórico o sencillamente porque estaban ahí y alguien tenía que guardarlas.
Pero donde Mazaira despliega su gusto por el coleccionismo es en la colección de 25.000 prospectos de cine, la publicidad utilizada durante el siglo XX. La cosa funcionaba así: las distribuidoras nacionales mandaban al cine un prospecto con una foto e información sobre la película. Una vez aquí, el dueño del cine llevaba el prospecto a una imprenta local (La Industrial, La Comercial o La Región) que por la parte de atrás imprimía un texto sumamente laudatorio de la película en el que abundan los adjetivos: “Emocionante estreno, grandioso estreno, fantástico, de verdadera emoción”. Era la manera de animar a los ourensanos a ir al cine. Hasta los años setenta abundaban las películas españolas de temas históricos y, en ese caso, solían estar declaradas de interés nacional. Por supuesto se informaba de si estaban autorizadas para todos los públicos y con frecuencia se incluía la publicidad de una empresa local. Los prospectos publicitarios se repartían en la calle, en las proximidades de la sala de proyecciones y el mismo día del estreno. Es raro que aparezca la fecha de proyección limitándose a anunciar que el estreno es hoy, el día que se reparte el prospecto. Mazaira ha vendido a la Diputación parte de su colección, pero aún conserva la mayoría rigurosamente catalogados por orden alfabético y conservados en álbumes.
La frase
“Con mucha frecuencia, los objetos coleccionados son los desechos de la sociedad, los ha superado el avance de la técnica, se han utilizado y son descartables, están pasados de moda, despreciados. Puede haber un mercado ávido de relojes Swatch y de muñecos Beanie Babies, pero el marketing se basa en que el consumidor llegue a comprender que las series actuales un día dejarán de fabricarse y ya no estarán disponibles”
Philipp Blom (“El coleccionista apasionado”)
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