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Lo más seguro es que cuando usted descorcha una botella de cava o champán le preocupe que las burbujas caigan en su copa sin prestar atención a la pequeñísima chapita que corona el corcho de la botella. Pues sepa que hay un extenso grupo de gente que antes de probar nada se apresura a recogerla y evitar que acabe en la basura. Son los coleccionistas de placas de cava, unos cuantos dispersos por el mundo que cuentan con álbum propio en el que guardar las piezas, y diseñadores dedicados a imaginar y crear cómo adornarlas.
Hechas en aluminio o acero, España figura como segundo país del mundo en la fabricación de las mismas. Además de cumplir su función, evitar que la presión del gas expulse el tapón, las chapas facilitan mucha información. En ella figura el nombre de la bodega o del fundador de la misma, la añada, el anagrama de la empresa, la categoría del contenido, según sea el color de la chapa, plateada o dorada. Todas del mismo tamaño. Algunas se limitan a dar datos otras van más allá. Las hay que incluyen una foto de la bodega, otras reproducen pinturas clásicas o monumentos del país de origen. No hay límites a la creación. Los coleccionistas las consiguen o bien bebiendo mucho cava, pidiéndolas en los restaurantes o comprándolas en internet a precios que van de los 12 a los 1.000 euros. Como suele suceder en el mundo del coleccionismo, las más antiguas, escasas o raras son las más buscadas y valoradas.
Compro fallos.Tengo una fabulosa colección de fallos. Durante la Guerra del Golfo coleccioné maletas enteras de Norman Schwarzhopf y de muñecos Colin Powell fabricados en China, Tengo Barbies afroamericanas tatuadas. Sigo buscando Barbies asiáticas. Hara mi agosto con ellas. Tengo latas de plástico de Coca-Cola encogidas. ¿Qué porque es tan importante? Bueno. La Coca-Cola no se equivoca. Todo eso es importante para los niños y por esa razón alguien tiene que catalogarlo
“Empecé a coleccionarlas sencillamente porque me gustaban”, dice la coleccionista Marisa Marimón, de origen catalán, “y me animé al ver que había mucho coleccionista y las había tan bonitas”. Hoy tiene más de 300, algunas organizadas en un álbum creado ex profeso para esta colección, o amontonadas en un cajón.
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