CAOS EN LAS CUENTAS
El gobierno municipal de Ourense apenas ejecuta un 47% de lo previsto
CAOS EN LAS CUENTAS
Con un desfase temporal que roza el absurdo burocrático, el Concello de Ourense dio luz verde ayer al dictamen de la Cuenta General de 2024. El trámite, aprobado en la Comisión Especial de Cuentas con el único voto a favor de Democracia Ourensana y la abstención de la oposición, llega acompañado de una demoledora radiografía del tesorero municipal que certifica la parálisis administrativa, el descontrol en la contratación y el caos de gestión.
El informe técnico desnuda el agujero negro de las finanzas ourensanas en la “Cuenta 413”, el cajón donde acaban las facturas sin tramitar. A cierre de 2024, el Concello asfixiaba sus cuentas con 30,9 millones de euros en obligaciones sin imputar a una partida concreta. Esta cifra supone un alarmante 30,4% de todo el gasto reconocido en el año, derivado del transporte en precario.
La improvisación también lastra la planificación. Con los presupuestos de 2020 prorrogados, el gobierno sobrevivió en 2024 a base de modificaciones de crédito por 114,6 millones de euros, inflando las cuentas de partida un 110%. El propio tesorero advierte de que esta práctica fuerza un presupuesto definitivo que “nada ten que ver” con el inicial.
El espejismo de la gestión de Jácome estalla finalmente en la raquítica capacidad para materializar obras: de los 63 millones consignados definitivamente para inversiones reales, apenas se ejecutó un 23%. En el cómputo global, el Concello solo fue capaz de gastar el 47% del dinero disponible.
Ante estas cifras, la oposición cargó contra un gobierno que fía el futuro a la inercia y los parches.
El PP hizo sangre con la nula capacidad de inversión. Su portavoz, Ana Méndez, advirtió que tramitar balances con dos años de retraso “acaba custándolle cartos á cidade”, ya que “moitas convocatorias de subvencións esixen ter as contas actualizadas e hoxe actualizamos as de hai dous anos”. Para los populares, resulta “inconcibible que concesións básicas sigan en precario”, recordando que los recursos no se transforman en “melloras reais para os veciños” y que la estabilidad financiera exige seguridad jurídica y no “provisionalidade permanente”.
Desde el PSOE, María Fernández desmontó la falsa solvencia del ejecutivo. “Ter cartos no banco mentres os contratos caducan e a cidade funciona en provisionalidade permanente non é prudencia financeira, é falta de planificación”, denunció. La edil criticó que los grandes servicios estructurales operen de forma irregular sin que el gobierno decida “prever nin un euro para afrontalas”, trasladando un riesgo millonario a los ciudadanos. “Hai cartos, pero non hai rumbo; chegamos tarde á contabilidade e á xestión”, sentenció Fernández, afeando a un gobierno que “limita a súa acción a cuadrar balances” mientras Ourense envejece y pierde pulso.
Los datos del tesorero avalan el diagnóstico del BNG, que lleva años alertando de la deriva económica. Luis Seara tildó la presentación de las cuentas de “absolutamente extemporánea”, asomando al Concello a una “situación practicamente de quebra técnica”. Sobre las facturas en el cajón de la Cuenta 413, el portavoz nacionalista advirtió de que “a sangría das concesións en precario xera un burato de millóns”, que cifró en más de 50 millones al sumar el transporte y el agua. Además, reprochó la peligrosa inercia de gobernar “a base de modificacións de crédito” e incidió en el aviso sobre el patrimonio: “O inventario non se corresponde coa valoración real, o que dá unha imaxe errada”.
El gobierno local despachó el trámite defendiéndolo como “un importante paso de xestión”. El documento pasará ahora al Boletín Oficial de la Provincia, paso previo a su aprobación en pleno.Desde el PSOE, María Fernández desmontó la falsa solvencia del ejecutivo. “Ter cartos no banco mentres os contratos caducan e a cidade funciona en provisionalidade permanente non é prudencia financeira, é falta de planificación”, denunció. La edil criticó que los grandes servicios estructurales operen de forma irregular sin que el gobierno decida “prever nin un euro para afrontalas”, trasladando un riesgo millonario a los ciudadanos. “Hai cartos, pero non hai rumbo; chegamos tarde á contabilidade e á xestión”, sentenció Fernández, afeando a un gobierno que “limita a súa acción a cuadrar balances” mientras Ourense envejece y pierde pulso.
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