Instituto Otero Pedrayo: una colección didáctica y curiosa

UNA VIDA DE COLECCIÓN

Estos son algunos de los tesoros que guarda el instituto Otero Pedrayo de Ourense

Conoce la colección del instituto Otero Pedrayo. En la imagen, un “Pangolín” disecado procedente de Asia en donde se le valora por sus propiedades curativas. Está en peligro de extinción.
Conoce la colección del instituto Otero Pedrayo. En la imagen, un “Pangolín” disecado procedente de Asia en donde se le valora por sus propiedades curativas. Está en peligro de extinción. | La Región

No sé si al tema de hoy se le puede llamar exactamente colección. Detrás no hay una persona que se halla dedicado a reunir y acaparar objetos determinados pero si hay al menos tres personas que cuidaron de estos objetos y gracias a ellas disponemos de un curioso museo que cuenta parte de la historia de la ciencia universal a los jóvenes de hoy. En este caso, como suele ser habitual la acumulación de objetos da lugar a un pequeño e ilustrativo museo. Hubo un tiempo en el que los laboratorios de los centros de enseñanza jugaban un papel muy importante en la formación de los jóvenes estudiantes. Los centros de educación publica tenían la obligación de adquirir todo tipo de objetos que permitieran a los estudiantes conocer de manera practica como se invento la luz eléctrica, como funciona el interior del cuerpo humano o admirar de cerca una ave exótica. El resultado fue que cientos de objetos del laboratorio del hoy Instituto Otero Pedrayo, se conservan cuidados con mimo y atención.

De izquierda a derecha: maletín con materiales de geología, hermosos microscopios de 1920 de la empresa alemana Leitz, la misma que fabricaría la maquina de fotos Leica, y un grupo de pajaritos disecados procedentes de Costa Rica, país que destaca por su  diversidad en aves.
De izquierda a derecha: maletín con materiales de geología, hermosos microscopios de 1920 de la empresa alemana Leitz, la misma que fabricaría la maquina de fotos Leica, y un grupo de pajaritos disecados procedentes de Costa Rica, país que destaca por su diversidad en aves. | La Región

La Memoria del curso de1876 informa de que: “Con destino al Laboratorio de Química se ha adquirido un alambique de Richard para analizar los vinos, el aparato de Mars, una preciosa caja de reactivos, y una colección muy completa y variada de matraces, retortas, hornillos, tubos y otros muchos objetos indispensables en el análisis de esta bella ciencia”. En 1978 la Memoria del año relataba las compras realizadas durante el mismo para el Laboratorio de Física: “el ariete hidráulico de Montgolfier, la Sirena de Cagniart, el termómetro de Breguet, y un telescopio de reflexión sistema Gregoriano”. Casi todo este material procedía de Francia y Alemania con destino no solo al Instituto sino también al Seminario. Este magnifico material didáctico hizo posible que años después, en 1984, el Instituto orensano consiguiera un premio en la Campaña Nacional de Arqueológia Científica y Técnica:”por su meritoria labor investigadora realizada por el equipo del Instituto Otero Pedrayo”.

En cera, el desarrollo de un huevo hasta convertirse en trucha. La maqueta la adquirió el Instituto en 1918. A su derecha, un mapa frances de las Cruzadas.
En cera, el desarrollo de un huevo hasta convertirse en trucha. La maqueta la adquirió el Instituto en 1918. A su derecha, un mapa frances de las Cruzadas.

Las tres personas a las que aludía antes, empeñadas en conservar este material, fueron los catedráticos; Ramón Romero Pardo, Fernando González Suárez, profesores de Física y Química ya fallecidos, y Pilar Rodríguez en la actualidad. Los dos primeros se preocuparon de que esos valiosos objetos fueran conservados en el sótano del edificio, conscientes de su valor pedagógico e histórico a pesar de ser ya obsoletos para la enseñanza. La bióloga Pilar Rodríguez fue posteriormente la encargada, voluntariamente, de recuperar ese tesoro, limpiarlo, restaurarlo y sacarlo a la luz para disfrute de alumnos y orensanos en general. Guardados en vitrinas, algunas de la época de las piezas, o colgados en las paredes, por este pequeño museo de la ciencia se pasean los alumnos del Otero Pedrayo cada vez que se mueven por los amplios pasillos del Centro y se enseña a todos los ciudadanos que tengan interés.

Don Ramón Otero Pedrayo con un grupo de alumnos en los años treinta. Forma parte de la colección de fotos antiguas situadas en el pasillo del edificio. | Grabado en el que Volta, el inventor de la pila que lleva su nombre, muestra a Napoleón su funcionamiento en 1800.  | Grabado en el que Volta, el inventor de la pila que lleva su nombre, muestra a Napoleón su funcionamiento en 1800.
Don Ramón Otero Pedrayo con un grupo de alumnos en los años treinta. Forma parte de la colección de fotos antiguas situadas en el pasillo del edificio. | Grabado en el que Volta, el inventor de la pila que lleva su nombre, muestra a Napoleón su funcionamiento en 1800. | Grabado en el que Volta, el inventor de la pila que lleva su nombre, muestra a Napoleón su funcionamiento en 1800. | La Región

Minerales, animales disecados, balanzas y frascos de laboratorio, minerales, maquetas en pasta de papel, la conocida como ”marmita Papid” considerada la precursora de la olla a presión, un sextante para orientarse en el mar considerado el precursor del GPS, un higrómetro, una maquina de producir luz fechada en Paris en 1860, espejos ustorios, un fonógrafo de Edison con el que se grabo el sonido por primera vez. La mayoría de estos objetos eran adquiridos por el Centro, de echo se conservan muchas facturas, y abundan también las donaciones de particulares

Láminas didácticas alemanas de insectos del siglo XIX complementan la colección. | Muñeco anatómico de finales del XIX realizado según la técnica del doctor francés Auzoux en arcilla y pasta de papel. La mayoría de las vitrinas de exhibición son tan antiguas como su contenido (finales del XIX), de madera tallada en algunos casos. Ocupan parte de los amplios pasillos del edificio. | Cabeza frenológica en cerámica para enseñar al alumno las partes del cerebro humano. Esta firmada por la fabrica de La Cartuja de Sevilla en 1850.  En ella se percibe que la creatividad de los humanos se localiza en la parte derecha del cerebro. | Maqueta en escayola  de la anatomía de un insecto.
Láminas didácticas alemanas de insectos del siglo XIX complementan la colección. | Muñeco anatómico de finales del XIX realizado según la técnica del doctor francés Auzoux en arcilla y pasta de papel. La mayoría de las vitrinas de exhibición son tan antiguas como su contenido (finales del XIX), de madera tallada en algunos casos. Ocupan parte de los amplios pasillos del edificio. | Cabeza frenológica en cerámica para enseñar al alumno las partes del cerebro humano. Esta firmada por la fabrica de La Cartuja de Sevilla en 1850. En ella se percibe que la creatividad de los humanos se localiza en la parte derecha del cerebro. | Maqueta en escayola de la anatomía de un insecto.

Inventariados y catalogados se exiben en los amplios pasillos del histórico edificio para que no solo puedan disfrutarlo los alumnos sino también todos los orensanos que lo soliciten.

NOTA- La información contenida en este reportaje se debe a la profesora Pilar Rodríguez.

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