Jácome se declara incapaz de pagar los pufos que amontona en el Concello de Ourense

SIETE MESES SIN PAGAR

El Concello de Ourense, incapaz de abonar pequeñas facturas de hostelería, acumula deudas de hace 11 años

Extracto de algunas de las facturas impagadas más curiosas o longevas, con Jácome de fondo.
Extracto de algunas de las facturas impagadas más curiosas o longevas, con Jácome de fondo. | La Región

El listado oficial de pagos pendientes saca a la luz los impagos más absurdos del Concello de Ourense. El descontrol contable no solo mantiene secuestradas certificaciones de obra millonarias, sino que asfixia a pequeños proveedores: desde la merienda de hace unos meses hasta unos globos de helio que se desinflaron hace más de una década.

Al abrir el cajón de las “operaciones pendientes de pago” -el documento oficial que contabiliza las facturas que el Concello reconoce deber, pero que sigue sin abonar-, aflora una morosidad que roza directamente el esperpento. El caso que mejor ilustra esta incapacidad diaria del gobierno municipal de Gonzalo Pérez Jácome es el de los “simpas” de barra de bar.

El Concello parece tener cuenta abierta permanente en una cafetería local: a cierre de abril de 2026, el marcador oficial acumulaba 196 días de retraso (seis meses y medio) en pagar una factura de apenas 43,40 euros bajo el concepto literal de “bocadillo lomo con queso y tomate”. Y no es un despiste digestivo aislado. En la Tesorería suman también 121 días de impago unos “bocadillos Protección Civil” (44,61 euros) y un recibo idéntico de lomo con queso por 87,35 euros que sigue atascado en la burocracia.

Este embudo hostelero no distingue de cuantías, ya que en la misma pila de facturas impagadas languidece, sin abonar, una “comida institucional” de 770 euros registrada el pasado 30 de diciembre.

De la merienda de Protección Civil a la bombona de butano de 2015: el embudo de Tesorería no distingue de cuantías ni años

Una década esperando

Si la incapacidad para pagar la comida de hace unos meses resulta alarmante, las profundidades de este agujero negro contable reflejan un descontrol absoluto. Hay decenas de facturas “veteranas” que llevan esperando más de una década a ser abonadas.

El récord de la morosidad lo ostenta una factura de 907,50 euros por un “anuncio de una página a color en la revista Cepas y Vinos”. A día de hoy, el marcador señala que esa deuda acumula la friolera de 3.993 días pendiente de pago (casi 11 años). Le sigue muy de cerca en el ranking de la paciencia otro impago de 608,21 euros por “material Festival de Cine”, que lleva 3.788 días esperando transferencia.

Hace también 10 años, Repsol emitió un recibo por un “envase de butano” de 25,36 euros. Han pasado 3.786 días y el consistorio sigue figurando como deudor. Pero el nivel de absurdo toca techo con un recibo registrado el 29 de noviembre de 2016. El concepto de la factura es “globos de helio” y el importe total a ingresar, 8,76 euros. Tras 3.429 días aguardando una transferencia, esta deuda de menos de nueve euros certifica el colapso crónico de una Tesorería donde unos simples globos olvidados conviven con deudas de cientos de miles de euros.

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