Javier Gutiérrez, Calpurnia de Honra do OUFF: “Más que elegir papeles, ahora tengo la suerte de poder decir que no”

RECONOCIMIENTO A LA TRAYECTORIA

Actor y Calpurnia de Honra do OUFF en su 31º edición

El actor Javier Gutiérrez, Calpurnia de Honor del OUFF.
El actor Javier Gutiérrez, Calpurnia de Honor del OUFF. | Xesús Fariñas

Javier Gutiérrez (Luanco, Asturias, 1971), criado en Ferrol, recibió este viernes la Calpurnia de Honra con una carrera todavía en plena marcha y numerosos personajes ya instalados en la memoria del público.

Pregunta. Recibe un premio a toda una trayectoria con solo 55 años y con mucha carrera por delante todavía.

Respuesta. ¡Espero que sí, crucemos los dedos! Estos premios suelen asociarse a muchos años de profesión, pero todavía me queda mucho por recorrer. Lo entiendo como un reconocimiento a la coherencia de la carrera. Hay títulos más acertados y otros menos, pero de todos se aprende.

P. Siempre ha reivindicado el teatro. ¿Qué significa para usted?

R. Venir del teatro no significa venir de abajo, sino de un lugar tan interesante como el cine o la televisión, o incluso más. Es una gran escuela y creo que la gasolina del actor está en el escenario. Soy un actor educado en el teatro.

P. En el cine empezó con papeles muy secundarios.

R. No hubo una eclosión ni comencé con papeles protagonistas. Piqué piedra desde muy abajo y el éxito llegó después. Los personajes más potentes llegaron después de mucho tiempo.

P. Gran parte del público lo conoció en “Águila Roja”.

R. Fue un antes y un después. Todo trabajo es mochila y yo de esas ya llevaba la mochila muy cargada. Sátur fue un personaje fundacional para mí. Me dio muchas horas de vuelo y la televisión es un entrenamiento fabuloso para el actor.

P. ¿Sigue habiendo diferencias entre cine y televisión?

R. Antes sí, ahora no. Todo se ha fundido, incluso los tiempos. Antes había más tiempo para hacer cine y se cuidaba más. Ahora hemos entrado en una inmediatez en la que la televisión se solapa con el cine.

P. ¿Pesan demasiado los ritmos de consumo y los algoritmos?

R. Por desgracia, sí. Echo en falta que se dedique su tiempo a cada trabajo. Cineastas como Alberto Rodríguez o Manuel Martín Cuenca dedican parte del dinero a ensayar. Eso es fundamental y se nota en el resultado.

P. Con Alberto Rodríguez llegó su primer Goya por “La isla mínima”.

R. Para mí fue un salto cualitativo. Esperaba un rol dramático que no llegaba y entré por la puerta grande: un gran guion, un director muy potente y llegaron los reconocimientos.

P. Mucha gente le identifica como actor cómico. ¿Prefiere el drama?

R. El éxito distorsiona la imagen de uno. “Campeones” llegó a muchísima gente, pero he hecho trabajos igual de importantes alejados de la comedia. Elegir es como preguntar si prefieres a papá o a mamá. Si la materia prima es buena, me interesa cualquier género.

P. ¿Ahora puede elegir sus papeles?

R. Más que elegir, tengo la suerte de poder decir que no, que no es lo mismo. Puedo elegir entre los proyectos que me llegan, pero hay otros que me gustaría hacer y no lo hacen. No paro de recibir ofertas y de trabajar. Ese es el gran premio, que te sigan llamando.

P. Se crio en Ferrol y acaba de protagonizar “Rondallas”. ¿Qué relación mantiene con Galicia?

R. El vínculo es muy poderoso. Sigo teniendo aquí a mi familia y a mi casa. Tengo un cordón umbilical que no consigo desprender porque amo esta tierra y cada vez necesito más venir. Estar en Madrid se hace muy cuesta arriba, con ciudades gentrificadas y tóxicas. En muchos sitios de Galicia todavía hay tranquilidad y una forma de vivir más relajada.

P. Por el momento.

R. Sí, el cambio climático está acechando y eso va a hacer que mucha gente quiera venir al norte cada vez más.

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