Jose Manuel Salgado, director del Seminario de Ourense: “Necesitamos un seminario vivo, abierto y que imparta buena formación”

EN EL DÍA DEL SEMINARIO

Aprovechando la festividad de San José, el director del Seminario de Ourense reflexiona sobre el papel que debe jugar el centro formativo, y cómo afrontar una vocación sacerdotal

Jose Manuel Salgado en el patio del Seminario Divino Maestro.
Jose Manuel Salgado en el patio del Seminario Divino Maestro. | Lucía Otero

Leonardo Lemos, obispo de Ourense, definía en una reciente carta pastoral al Seminario como “el corazón de la diócesis”. Al frente de ese corazón, dividido en tres sedes, se encuentra Jose Manuel Salgado, quien aprovechaba el Día del Seminario, durante la fiesta de San José, para hablar de la importancia que tiene el mantenimiento en Ourense de este centro.

Pregunta. ¿Cómo se encuentra el corazón de la diócesis?

Respuesta. Tenemos que dar gracias a Dios que el corazón de esta diócesis está vivo y que todos tenemos que seguir cuidando. Ahora mismo se divide en tres sedes: el Seminario Mayor Divino Maestro, el que conocemos todos de siempre, y donde hay ahora mismo 15 estudiantes; el Seminario Menor, como un colegio donde chicos y chicas estudian los estudios de secundaria y bachillerato; y el Seminario Mayor Redemptoris Mater en Beiro, donde hay otros 10 jóvenes del Camino Neocatecumenal.

Nuestra diócesis siempre se ha caracterizado en los sacerdotes y en nuestra gente por un gran cariño al seminario, por un gran cariño a las vocaciones sacerdotales"

R.

P. ¿Cuál es la clave para que permanezca abierto?

R. El secreto es que, efectivamente, cada diócesis es heredera de su historia. Nuestra diócesis siempre se ha caracterizado en los sacerdotes y en nuestra gente por un gran cariño al seminario, por un gran cariño a las vocaciones sacerdotales. Gracias a ese cariño se levantó el edificio que hoy es el seminario hace más de 70 años con la generosidad de todos.

P. ¿Por qué es importante mantener un seminario en la diócesis?

R. Sin sacerdotes no habría la posibilidad de celebrar la misa, sin sacerdotes no habría posibilidad del sacramento de la confesión. Sin sacerdotes al final no habría Iglesia, no habría parroquias. Por tanto, necesitamos sacerdotes. ¿De dónde salen los sacerdotes? Del seminario. De tener un seminario vivo, abierto, e impartiendo buena formación.

Sin sacerdotes no habría la posibilidad de celebrar la misa, sin sacerdotes no habría posibilidad del sacramento de la confesión. Sin sacerdotes al final no habría Iglesia"

P. ¿Ha tenido el centro una época dorada?

R. Revisando los datos nos sorprendíamos, porque desde 2007 hasta hoy, va a hacer casi 20 años, el número de seminaristas en el Divino Maestro era el mismo. Es verdad que ha habido años de más y años de menos, pero en nuestra diócesis siempre hemos tenido dos o tres ordenaciones yo me ordené hace 10 años y éramos cuatro. Pero bueno, todos los años vamos sumando vocaciones.

P. ¿Qué consejo le daría a las familias ante una vocación sacerdotal?

R. Que no tengan miedo. La Iglesia no es lo que algunos piensan. Hay familias que tienen miedo porque se imaginan que ser sacerdote es una cosa oscura o de estar solos... y no es verdad. Los sacerdotes son personas buenas y normales que entregan su vida a que la Iglesia.

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