José María Domínguez Roldán: “Debemos ponernos las gafas de prudencia al usar inteligencia artificial”

Comisión de Ética y Deontológía Médica de la OMC

El presidente de la Comisión de Ética de la OMC, José María Domínguez Roldán, defendió el uso prudente y éticamente regulado de la Inteligencia Artificial en medicina, subrayando que debe ser una herramienta de apoyo al profesional, no un sustituto, y que siempre debe haber un responsable humano detrás de cada decisión.

José María Domínguez Roldán.
José María Domínguez Roldán. | La Región

El presidente de la Comisión de Ética y Deontología Médica de la Organización Médica Colegial (OMC), José María Domínguez Roldán, abordó ayer las consideraciones bioéticas de la aplicación de Inteligencia Artificial en la medicina durante la sesión de la Academia Médico-Quirúrgica que tuvo lugar en el Marcos Valcárcel.

Pregunta. ¿El uso de la Inteligencia Artificial en la rama médica se debe entender como un avance positivo?

Respuesta. Esto siempre hay que verlo desde una perspectiva positiva pero prudente. Optimizará tiempo, ayudará a prevenir resultados… En la cabeza de un médico puede caber lo que cabe, pero en la cabeza de un ordenador hay espacio para millones de cosas. Pero sí es cierto que detrás de toda esa Inteligencia Artificial hay que preguntarse quién la regula, quién la controla y quién no. Hay que reflexionar sobre el modelo de gobernanza de los sistemas de IA, porque si son sistemas sanitarios hay que otorgarles una base ética importante, pero si estamos hablando de prestadores de asistencia sanitaria privados, el control ético de la utilización de datos es también exigible. Si le damos información a la máquina y es ella quien decide, habrá que plantearse el tema de la responsabilidad. Y si se equivoca la máquina, ¿de quién es la culpa?

P. ¿Cómo responde la población a que una decisión tan importante en materia de salud sea tomada por una máquina?

R. Hay que transmitir que la máquina no puede sustituir al médico. El médico tiene una enorme capacidad cuando utiliza la máquina. Pero sí es cierto que debe haber siempre un médico responsable detrás de la IA. Y eso quizás sea de los aspectos éticamente innegociables. No se puede sustituir. Otra cosa es que si antes un médico tardaba determinado tiempo en tomar una decisión clínica y ahora se apoya en la Inteligencia Artificial, pues ese tiempo se reduce mucho porque evidentemente es una herramienta enorme.

P. En poblaciones envejecidas como la ourensana, ¿se abre una brecha tecnológica al apoyarse tanto en la IA?

R. Hay que entenderlo como un apoyo, como, por ejemplo, a través de la robótica, que no es más que automatizar procesos que no podrían ser hechos por el hombre. Un muñeco o un androide puede tener capacidad de asistencia a personas a nivel de ancianos o sociosanitarios. Y eso también es medicina, pero siempre tiene que haber un responsable humano, y si eso no está identificado así, sí que nos tendríamos que preocupar. Porque verdaderamente quién está detrás de esa máquina o de ese robot que está asistiendo, es el verdadero agente moral. Con la IA aparecen muchos beneficios, pero también hay que controlar los riesgos.

P. Un control que está ligado a la regulación…

R. Por supuesto. Y hoy en día la situación es preocupante. Determinados aspectos de los reglamentos que se han aprobado en Europa, en España todavía no existen. Queda mucho trabajo por hacer, pero sobre todo entender. Ponernos las gafas, no solo de la utilidad -que sin duda hay que ver- sino ponernos las gafas de la prudencia.

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