Jubilaciones y competencia cierran clásicos del comercio de Ourense, como Calzados Tilve: "Hay que cerrar etapas porque la vida te lleva al cierre"

Pérdida de tiendas e identidad

Las jubilaciones, el alza de costes y los nuevos modelos de consumo conducen a la liquidación de varias tiendas clásicas de la ciudad de Ourense

Anuncio de liquidación de Calzados Tilve en la calle Ervedelo, donde ya se han despedido varios comercios.
Anuncio de liquidación de Calzados Tilve en la calle Ervedelo, donde ya se han despedido varios comercios. | Miguel Angel

El comercio histórico de Ourense, esas tiendas que llevan abriendo cuatro y cinco décadas, afronta un goteo de despedidas silenciosas. Ya sea en el Casco Vello o en las zonas comerciales de los barrios, un goteo de carteles de liquidación van asomando en los escaparates según los dueños de estos establecimientos clásicos van alcanzando la edad de jubilación, o se encuentran con la dolorosa realidad de que no pueden seguir manteniendo subida la persiana, bien por el coste del género y los servicios de su tienda, bien porque los hábitos de consumo han cortado el relevo generacional que hacía que los hijos y nietos de su clientela siguieran frecuentando el establecimiento.

Hay que cerrar etapas porque la vida te lleva al cierre, a pesar de estar infinitamente agradecida al barrio, a la calle y a todos los clientes, que son como amigos"

El cierre del mes de marzo y el comienzo de abril es uno de esos períodos donde, aprovechando los ciclos trimestrales, este goteo de cierres se hace más visible. En esta ocasión, el barrio de O Couto es uno de los lugares más castigados, donde se ha visto desde finales de marzo el adiós de dos locales de hostelería, una peluquería, y ahora la zapatería Tilve, en la calle Ervedelo, que se encuentra ya liquidando. Su propietaria, Paz Tilve, comentaba que “hay que cerrar etapas. No es que me encante la idea, pero hay que cerrar etapas porque la vida te lleva al cierre, a pesar de estar infinitamente agradecida al barrio, a la calle y a todos los clientes, que son como amigos”.

Entre los motivos expuestos por Tilve, enumera que “ha cambiado el barrio, y sobre todo ha cambiado la forma de consumir. Creo que Internet se lleva la gran parte y entonces al final los pequeños, autónomos y con empleados, pues nos vemos en una situación muy complicada”. En su caso, vio desaparecer otras firmas clásicas de la calle Ervedelo. “El cierre de Telpes, que era un buque grande de la calle, hizo daño. Y ya cuando cerró Redonet, ya vi claro que la siguiente era yo”, sigue comentando la empresaria antes de añadir “es que ya casi estoy sola en la calle”.

El cierre de Telpes, que era un buque grande de la calle, hizo daño. Y ya cuando cerró Redonet, ya vi claro que la siguiente era yo"

Sin relevo

Otra de las circunstancias que marca esta despedida es la falta de relevo, de personas que asuman esos negocios pese a tener una marca consolidada, y una cartera fiel de clientes. Paz Tilve afirma que “esto es un poquito esclavo para la juventud de hoy en día. Siempre dicen lo mismo: si no lo has sacado adelante tú, ¿cómo lo vamos a sacar adelante nosotros?”.

Hay comercios cuyo cierre es como un mazazo para la identidad de la ciudad, porque han sido referentes"

Una afirmación que respaldan desde la Federación de Comercio de Ourense, cuya presidenta, Beatriz Gómez, comenta que “hoy da miedo emprender, las cosas como son. Aquí hay unas cargas fiscales, de apertura y de reapertura muy importantes”.

Acerca del goteo de cierres, la Federación cree que “cuando se cierra el año o algún trimestre, se ven más Y hay comercios cuyo cierre es como un mazazo para la identidad de la ciudad, porque han sido referentes. Y que cierren comercios que han sido muy populares aquí en Ourense, quieras o no, emocionalmente afecta”, reconoce Gómez.

Un año para bajar la persiana

Cuando un comerciante toma la decisión de cerrar, se abre un proceso que puede alargarse, dependiendo de las circunstancias, entre seis meses y un año para cumplir con la normativa autonómica.

Es un problema más agudo porque al final el centro y sobre todo la calle principal de la ciudad pues está copada por franquicias"

Quince días antes de comenzar con la liquidación, el dueño del establecimiento debe informar a la administración. Si se trata de un cierre parcial vinculado a una reforma, por ejemplo, la liquidación puede alargarse hasta seis meses. En caso de fin de actividad, este período puede llevar un año. Unas condiciones que muchos comerciantes afirman no poder cumplir.

Más allá del aspecto económico, Beatriz Gómez, presidenta de la Federación de Comercio, explica que “es un problema más agudo porque al final el centro y sobre todo la calle principal de la ciudad pues está copada por franquicias y esas sobreviven. Pero el comercio de proximidad lo tiene muy complicado. La situación económica pues es preocupante. Entonces, muchas veces no queda otra que echar la persiana”.

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