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93 PASTILLAS DE MDMA
El banquillo de la Audiencia Provincial de Ourense sentó ayer a dos vecinos de Verín, Roi F.B. y Eduardo V.P., imputados por un delito contra la salud pública tras un operativo antidroga de la Guardia Civil que sacó a la luz dos escondites tan dispares como ingeniosos: el compartimento del triángulo de emergencia de un coche y el horno de una cocina. Sin embargo, lo que sobre el papel parecía una causa común, se resquebrajó en la sala de vistas. La estrategia de defensa fue un “sálvese quien pueda”: mientras Eduardo asumió la propiedad de las sustancias, alegando que eran para su propio consumo, Roi optó por desvincularse radicalmente de los hechos, asegurando no saber nada del asunto.
Los hechos se remontan a la noche del 12 de septiembre de 2024. Eduardo V.P., que pasaba una temporada de vacaciones en la casa de Roi, conducía un Volkswagen Touran por la carretera N-532 en dirección a Portugal cuando una patrulla le dio el alto. La droga no estaba a la vista. Los agentes tuvieron que revisar a fondo para encontrar, ocultos dentro de la funda plástica del triángulo de señalización de averías, dos envoltorios: uno con 93 pastillas de MDMA (con forma de picas verdes y naranjas) y otro con anfetamina (speed).
Al día siguiente, la operación se trasladó al domicilio de Mourazos que ambos frecuentaban. En el interior del horno de la cocina, la Guardia Civil localizó un paquete envasado al vacío con más de 400 gramos de un polvo blanco. Parecía un alijo importante, pero el juicio trajo una sorpresa pericial: el informe de Sanidad reveló que la sustancia no era estupefaciente, sino un compuesto adulterado (principalmente cafeína) sin valor delictivo, lo que desinfló la magnitud de la incautación en la vivienda.
Durante el interrogatorio, Eduardo intentó justificar la tenencia de las casi cien pastillas y el speed hallados en el coche apelando al autoconsumo, negando tajantemente que su destino fuera la venta a terceros. Por su parte, Roi se lavó las manos, negando cualquier relación tanto con la droga del coche como con la sustancia hallada en la casa.
Pese a que el paquete del horno resultó ser una “falsa alarma” penal, la Fiscalía mantiene su petición de condena basándose en la pureza y cantidad de las drogas del vehículo, que considera excesivas para un simple consumidor. El fiscal recordó que la Guardia Civil de Verín investigó a ambos porque la policía lusa les advirtió que estaban traficando en la zona de ocio.
El Ministerio Público solicita 3 años y 6 meses de prisión para cada uno, además de una multa superior a los 7.200 euros.
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