Juzgado un camionero por un atropello mortal: “No me veo culpable”

"LO SIENTO MUCHO"

El conductor señaló en el juicio que cuando se montó en el vehículo no vio a nadie

Agentes de la Guardia Civil en el lugar en el que se produjo el atropello.
Agentes de la Guardia Civil en el lugar en el que se produjo el atropello. | La Región

El atropello mortal ocurrido el 12 de julio de 2024 en las proximidades del Polígono Barreiros (San Cibrao das Viñas) fue juzgado ayer en Instrucción 2. Aquel día, sobre las 11,45 horas, un camión, al dar marcha atrás, atropelló a un hombre, el cual resultó fallecido. La víctima tenía 56 años y era vecino de Maceda. El conductor del camión, Manuel C.R., explicó ayer que acudió al lugar donde sucedieron los hechos para entregar un paquete.

Tras ello, volvió a su vehículo para continuar con la jornada de trabajo. “Eu alí estaba só, montei no camión sen ver a ninguén”, aseguró el denunciado. En consecuencia, inició con el vehículo -medía 10,56 metros de largo- una maniobra marcha atrás que duró 14 metros, según el informe de la Guardia Civil. Durante la misma, atropelló a un hombre que se encontraba en el lugar esperando a familiares.

Un testigo relató que tras el suceso logró hablar con la víctima y esta le dijo que había sido atropellado por un camión. Sin embargo, cuando llegaron los agentes, diez minutos después, ya había fallecido y el conductor no estaba en el lugar. El camionero explicó ayer que no se dio cuenta de lo que había sucedido y continuó con el reparto. “Para min era como un día normal, saín de alí para o seguinte choio”, indicó.

Se enteró cuando recibió la llamada en su teléfono de la Guardia Civil. “Extrañoume e pregunteilles se fixera algo malo”, relató. Los agentes le explicaron que tenían que hablar con él y finalmente lo hicieron, asegurándoles el conductor que no se había percatado de lo sucedido. Tras este hecho, el camionero cogió la baja en el trabajo y meses después se jubiló. “Nunca pensei que me faría falta ir a un psicólogo”, confesó.

La maniobra, cuestionada

Una de las cuestiones más debatidas ayer en el Juzgado de Instrucción 2 fue si el conductor tenía la opción de abandonar el lugar sin necesidad de dar marcha atrás. Al respecto, uno de los agentes de la Guardia Civil explicó que siempre que se pueda ir hacia adelante, hay que hacerlo. La defensa, representada por el abogado Javier González, puso en cuestión que el denunciado pudiese evitar dar marcha atrás al señalar que había dos coches estacionados que reducían el espacio para circular. El camionero señaló que no tenía claro que cupiese el vehículo y por ello salió hacia atrás, ya que en anteriores ocasiones se quedó estancado. “Deume medo quedar encaixado”, afirmó.

Discrepó la acusación particular, ejercida por la familia y representada por el abogado Héctor Pereira. El letrado defiende esta posición basándose en la reconstrucción del atropello hecha por los agentes. Los guardias colocaron un vehículo policial en el mismo lugar en el que había dos turismos aparcados aquel día y llegaron a la conclusión de que el camión tenía espacio para pasar. Además, Pereira también cuestionó la manera de realizar la maniobra marcha atrás. En este sentido, se basó en la declaración del camionero durante la instrucción, en la que relató que desde que se subió a la cabina hasta que inició la marcha pasaron unos tres minutos. Para el abogado Héctor Pereira tenía que haberse asegurado que no hubiese nadie bajando del vehículo o con ayuda de una tercera persona.

“Lo siento mucho”

Manuel C.R. utilizó el derecho a la última palabra para pedir perdón y reiterar su inocencia. “Siento mucho lo que ha pasado, pero no me veo culpable”. Además, mostró su extrañeza con que la víctima no escuchase el ruido del vehículo, el cual es muy antiguo.

La fiscal solicitó que sea condenado a una multa de 3.240 euros al no considerar que hubiese una imprudencia grave y a la prohibición de conducir durante 18 meses, una petición a la que se adhiere la acusación particular. Además, solicitaron el pago de una responsabilidad civil que supera los 600.000 euros -ya han sido consignados 241.000-. Por su parte, la defensa y el abogado de la compañía de seguro, Ángel Loureiro, interesaron la libre absolución del acusado.

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