Laura Movilla, profesora de Derecho Público en Ourense: “Me preocupa Trump, pero me preocupa más la reacción del resto de países”
DERECHO PÚBLICO INTERNACIONAL
"Incumplimientos del derecho internacional ha habido siempre, pero ahora se está perdiendo la idea de que la legalidad internacional tiene un valor en sí misma" afirma Laura Movilla Pateiro. La doctora y profesora de Derecho Internacional Público en el campus de Ourense arroja luz y conocimiento sobre el conflicto en Oriente Medio.
Nada más finalizar su intervención en el programa En Portada, de Telemiño, el deán de la Catedral, José Ángel Feijóo Mirón, se levantó para felicitar a Laura Movilla Pateiro (Ourense, 1985) por arrojar luz y conocimiento en este tiempo en que se habla mucho y se escucha poco. Movilla es doctora y profesora de Derecho Internacional Público en la facultad de Relacións Internacionais del campus, un centro académico que estos días hierve más que las Burgas por el conflicto en Oriente Medio.
Pregunta. ¿Tiene amparo legal la guerra de Irán?
Respuesta. La respuesta es sencilla: no. El ordenamiento jurídico internacional actual, que se estableció tras la II Guerra Mundial para evitar catástrofes como las dos guerras mundiales, cuenta con un principio básico estructural sobre el que se basa todo el sistema: la prohibición del uso de la fuerza. En este sentido, solo hay dos excepciones en las que se puede usar legítimamente la fuerza: con autorización del Consejo de Seguridad de la ONU -y en el conflicto de Irán no la hay-, y en legítima defensa, en los términos de la Carta de la ONU.
P. ¿Y la legítima defensa preventiva?
R. Eso es un invento. En derecho internacional, la legítima defensa tiene un significado muy concreto: figura en el artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas y, por mucho que se empeñen algunos, no cubre lo que se califica como “legítima defensa preventiva”. Insisto en que es un invento que vuelve ahora como un “déjà vu”: ya se utilizó para tratar de justificar otra guerra ilegal como Irak y ya entonces no coló. La “legítima defensa preventiva” es una figura sin respaldo jurídico. La legítima defensa está permitida, según el ordenamiento jurídico actual, cuando hay un ataque en marcha o se va a producir un ataque de forma inminente, pero no a futuro, eso no existe, porque sería muy peligroso: ¿quién decide la amenaza? La “legítima defensa preventiva” es un argumento muy utilizado por EEUU e Israel, y también por Rusia en el caso de la guerra de Ucrania, pero, repito, no tiene cobertura jurídica. En cambio, defender a Chipre de forma provisional ante un ataque en curso o inminente sí se ajusta al Derecho internacional.
P. Antes de Trump ya se conculcaba el derecho internacional. Sobran los ejemplos. ¿Por qué se cuestiona con más vehemencia ahora que nunca?
R. Incumplimientos del derecho internacional ha habido siempre, pero ahora se está perdiendo la idea de que la legalidad internacional tiene un valor en sí misma. Y también que la alternativa es el caos, la ley del más fuerte. No hablamos del incumplimiento del artículo equis del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, hablamos del incumplimiento de las bases del ordenamiento jurídico, de los principios estructurales de la Carta de Naciones Unidas: es decir, del uso de la fuerza, de la no resolución de los conflictos por medios pacíficos, de la no injerencia en los asuntos internos, etc. Estamos atacando al corazón de un sistema que costó mucho tiempo construir. De hecho, EEUU ha mantenido una defensa del ordenamiento jurídico en líneas generales. Un punto de inflexión lo verbaliza su presidente, Donald Trump, cuando afirma que no necesita el derecho internacional y que su única guía es su moral. Lo dijo en enero en una entrevista a The New York Times. Pero para mí lo más preocupante es la reacción de los demás estados: hechos que antes suscitaban una amplia condena internacional, ahora se quedan en poca cosa.
P. ¿Se refiere a Irán?
R. Nos guste o no, los estados son los que mandan en el derecho internacional. Cuando empezó la invasión de Ucrania, a Rusia enseguida se le demonizó, se le impusieron sanciones, la expulsaron del Consejo de Europa, del Consejo Ártico… hubo una reacción casi unánime. Ya en Gaza, que supuso una acción también ilegal desde el derecho internacional, la reacción de los países fue más comedida. Y ahora, en el caso de Irán, prácticamente solo España enarbola la ilegalidad de los hechos. Acabo de escuchar al presidente francés, a Emmanuel Macron, pero su postura es muy tibia. Es decir, de los 27 estados de la UE, solo uno -España- se ha pronunciado claramente, dos o tres tienen una conducta de sí pero no, y el resto ha guardado silencio. Y eso es lo más peligroso: aceptar estos hechos como legítimos.
P. ¿En qué se basa el derecho internacional?
R. El derecho internacional lo crean los estados firmando tratados y comprometiéndose con ellos, o a través de la costumbre internacional, que son prácticas que no tienen por qué estar en un tratado pero que se consolidan con el tiempo. Como he dicho, la legítima defensa preventiva no tiene paraguas jurídico en este momento, pero si se empieza a asumir como argumento sin una condena clara, acabará consolidándose como una práctica aceptada por los estados. Nos guste o no, los estados son los que mandan en el derecho internacional.
P. El ciudadano percibe que saltarse el derecho internacional no acarrea consecuencias, lo que conduce a otra pregunta: ¿para qué sirve la ONU?
R. En relación a las críticas a la ONU, obviamente la prioridad número uno sería reformar el Consejo de Seguridad, un órgano que no es funcional. Lo primero que los profesores de derecho internacional decimos a nuestros alumnos cuando explicamos las organizaciones internacionales es que hay que tener cuidado cuando se demonizan. Las organizaciones internacionales en sí no son buenas o malas, eficientes o ineficientes, son todo lo buenas y malas o eficientes e ineficientes que los estados miembros quieren. Las organizaciones internacionales las crean los estados y tienen las competencias que los estados han decidido atribuirles. Naciones Unidas no tiene funciones más ejecutivas porque los estados no se las han atribuido. Si comparamos Naciones Unidas con la Unión Europea, comprobamos que la UE es un ejemplo de organización internacional que funciona muy bien a efectos de la aplicación del derecho comunitario porque el derecho de la UE se cumple. Puede gustarnos o no, pero se cumple. Y se cumple porque los Veintisiete estados miembros han cedido voluntariamente un montón de competencias a las instituciones de la UE y todos aceptan el sistema. Hay un tribunal de justicia de la UE y sus sentencias se cumplen: hay multas en caso de incumplimientos reiterados y no queda otra que pagarlas. Los estados ha aceptado ese sistema. El problema con una organización universal como la ONU, con 193 estados miembros, es que los estados con más capacidad de influir en su funcionamiento no arriman el hombro.
P. Pero Irán no respeta los derechos humanos.
R. Me chirría estos días en el debate público el argumento de que el derecho internacional no puede ser una excusa para incumplir los derechos humanos, como si fueran incompatibles. El principal garante de los derechos humanos es el derecho internacional. Uno de los pilares de Naciones Unidas son los derechos humanos. El motivo del ataque a Irán no es la defensa de los derechos humanos de los iraníes; ya sabemos que Trump es un hombre de negocios, los intereses van por otro sitio. Si EEUU fuese un país comprometido con los derechos humanos, no hubiese abandonado el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, no impondría sanciones a los jueces de la corte penal internacional que investigan crímenes de guerra o no vetaría en la ONU intervenciones armadas humanitarias.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
COLEGIO SANTO ÁNGEL
La obra benéfica de Angelita Varela cumple un siglo de vida en Ourense
"NUNCA ME VA A MATAR"
Piden investigar a una mujer por mentir en un caso de violencia de género en Ourense
Lo último
PLANES EN OURENSE
Agenda | ¿Qué hacer en Ourense hoy, domingo 8 de marzo?
CUIDADOS, SANIDAD Y SERVICIOS
Las mujeres superan con creces a los hombres en el mapa laboral de Ourense