Un médico ourensano salva la vida de una joven en el AVE: "Si no llegamos a tener la adrenalina por nuestra cuenta, el desenlace hubiera sido bastante peor"

ALERGIA AL SUSHI

El ourensano Bruno Martínez, residente en el Hospital Álvaro Cunqueiro, lideró la intervención de emergencia en el trayecto A Coruña-Ourense. Asimismo, denuncian la falta de adrenalina en el botiquín del tren, que pudo haber tenido consecuencias fatales.

Publicado: 12 may 2026 - 07:00 Actualizado: 12 may 2026 - 08:05
Bruno, el facultativo ourensano.
Bruno, el facultativo ourensano. | La Región

Lo que debía ser un tranquilo viaje de regreso tras un congreso de oftalmología se convirtió el pasado sábado en una carrera contrarreloj para salvar una vida. Bruno Martínez, un joven médico ourensano y residente de oftalmología en el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, se convirtió en el protagonista de una intervención clave en un tren AVE que circulaba entre A Coruña y Santiago.

Una emergencia a 300 km/h

Alrededor de las 16:15 horas, un aviso por megafonía solicitaba la presencia urgente de un médico en el vagón 6. Martínez, que viajaba en el vagón 10, acudió lo más rápido posible y, al llegar, se encontró con la joven. Esta presentaba síntomas alarmantes de un angioedema orofacial severo: rostro completamente hinchado, lengua inflamada y una incapacidad casi total para hablar.

"El riesgo de vida era inminente. Esta inflamación produce una vasodilatación periférica que puede derivar en un shock distributivo y, lo más grave, el compromiso de la vía aérea por el edema", explica el propio Martínez.

La paciente había ingerido sushi apenas una hora antes de subir al tren, lo que desencadenó una reacción alérgica grave (anafilaxia). A la intervención se sumaron otros tres oftalmólogos que también regresaban del mismo congreso.

Los tres facultativos protagonistas, dentro del tren.
Los tres facultativos protagonistas, dentro del tren. | La Región

Reclaman un botiquín mejor dotado

La tensión aumentó cuando los médicos solicitaron adrenalina intramuscular, el tratamiento estándar de emergencia para estos casos. Para sorpresa de los facultativos, el personal de Renfe informó que el botiquín del tren no disponía de esta medicación.

La tragedia se evitó por una casualidad: uno de los otros oftalmólogos presentes es alérgico a los frutos secos y portaba su propia dosis de adrenalina en el equipaje. Gracias a este autoinyector privado, pudieron estabilizar a la joven antes de que su vía aérea se cerrara por completo.

Un debate sobre la seguridad en el transporte

Tras administrar la adrenalina, Ventolín y corticoides facilitados por otros pasajeros, la paciente mejoró notablemente hasta que el tren llegó a Santiago de Compostela, donde una ambulancia ya esperaba para su traslado hospitalario.

El facultativo ourensano, por otra parte, ha querido poner el foco en la precariedad de los suministros médicos en el transporte público: "Me parece fundamental que, al igual que los desfibriladores (DESA), la adrenalina intramuscular sea obligatoria en espacios donde se congrega mucha gente. Es un fármaco sencillo de usar que salva vidas directamente".

De no haber coincidido con un médico que portaba su propia medicación, Martínez asegura que habrían tenido que realizar una cricotiroidotomía de urgencia (abrir la garganta de la paciente) para evitar su muerte por asfixia. Una intervención extrema que, afortunadamente, se quedó solo en un plan gracias a la rápida actuación de este talento ourensano y sus compañeros.

Contenido patrocinado

stats