Moisés Rodríguez Mañero, nuevo jefe de Cardiología del CHUO: "En otoño pondremos en marcha la Unidad de Arritmias"

ENTREVISTA

Moisés Rodríguez Mañero, nuevo jefe de Cardiología del CHUO, busca reducir las listas de espera y crear una unidad de arritmias en Ourense

El CHUO ya tiene nuevo jefe de Cardiología | La Región

Moisés Rodríguez Mañero (Xinzo de Limia, 1980) asume la jefatura de Cardiología del CHUO con dos grandes retos: reducir unas listas de espera que considera “inasumibles” y poner en marcha una unidad propia de arritmias. Formado en Bruselas y Houston y autor de alrededor de 250 artículos científicos, su incorporación supone una apuesta importante para reforzar la plantilla, modernizar el servicio y evitar que los pacientes tengan que salir de Ourense para completar determinados tratamientos.

Pregunta. ¿Cómo está siendo su aterrizaje en el CHUO?

Respuesta. Muy bueno. La gente me ha acogido muy bien y he encontrado un equipo con ganas de mejorar la situación de Cardiología. En los últimos años se produjo un relevo generacional importante, con numerosas jubilaciones que dejaron la plantilla muy mermada. Eso generó una gran sobrecarga asistencial para los cardiólogos que permanecieron aquí. Han gestionado la situación de manera brillante con los medios disponibles, pero se ha acumulado una lista de espera que resulta inasumible e injusta para la población de Ourense.

P. ¿Cuál es la situación de esas listas de espera?

R. Hay varios miles de pacientes esperando, aunque ahora mismo no puedo precisar la cifra exacta. Esta semana hemos comenzado a realizar actividad extraordinaria todas las tardes para atender primeras consultas. Nuestro objetivo es que, a finales de año, estén completamente al día y que, a partir de enero, cualquier paciente para el que Atención Primaria solicite una consulta presencial pueda ser atendido durante el mes siguiente.

P. ¿El mayor problema está en esas primeras consultas?

R. En realidad se encuentra en las consultas sucesivas. Durante años, en Cardiología y probablemente también en otras especialidades, se han programado demasiadas revisiones periódicas de pacientes que no necesariamente tienen que acudir cada año al hospital. Debemos identificar quién requiere un seguimiento estrecho porque presenta una enfermedad que puede progresar, como una valvulopatía, una insuficiencia cardíaca o una arritmia importante, y qué pacientes pueden ser controlados correctamente desde Atención Primaria. Lo importante es estar en condiciones de responder con rapidez cuando un médico de familia u otro especialista necesite nuestra valoración.

P. ¿Cómo pretende afrontar la falta de personal?

R. La primera medida es invertir en profesionales y contamos con el apoyo total de la Gerencia. Entre julio y agosto se incorporarán cinco personas al servicio, y nuestra intención es sumar una o dos más antes de finales del próximo año. Necesitamos recuperar la plantilla, reorganizar la actividad y aliviar la sobrecarga acumulada.

P. Después de desarrollar buena parte de su trayectoria en Santiago, ¿qué le convenció para asumir la jefatura del CHUO?

R. El primer motivo fue comprobar que aquí había un equipo humano muy válido. Los cardiólogos del CHUO trabajan muy bien y ofrecen una atención clínica exquisita. Sin esos profesionales, nunca habría venido.El segundo fue la apuesta de la Gerencia por crear una unidad de arritmias. Soy arritmólogo de vocación y me atraía la posibilidad de iniciar este proyecto en Ourense y continuar ejerciendo mi especialidad. También seguiré colaborando científicamente con Santiago, Vigo y otros centros. No quiero desvincularme del laboratorio y de la estructura investigadora que tengo allí, sino iniciar aquí un nuevo proyecto conectado con ese trabajo.

P. El relevo llevó un tiempo

R. Asumir la jefatura supone responsabilizarse de problemas previos y entiendo que eso pueda haber desmotivado a otros candidatos. A mí me gustan los retos. Tuve otras ofertas en España y fuera, pero creo que aquí, organizando el servicio, incorporando profesionales y mejorando las instalaciones, puedo aportar más a la sociedad.

P. ¿Cuál es actualmente la situación de los pacientes con arritmias?

R. El hospital de referencia es Vigo, aunque muchos pacientes también estaban siendo atendidos en Santiago. Los casos urgentes se resuelven fuera de la lista de espera, pero la mayor parte de nuestra actividad es programada. Actualmente, desde que el paciente acude a Atención Primaria, pasa por Cardiología, se solicita la prueba y finalmente es derivado al hospital de referencia pueden transcurrir muchos meses, en algunos casos cerca de un año. Ese tiempo puede ser muy importante para determinadas arritmias y llegar a resultar peligroso o invalidante.

P. ¿Qué cambiará con la nueva unidad?

R. Queremos completar en Ourense todo el proceso, desde el diagnóstico hasta el tratamiento, sin necesidad de derivar al paciente a otro hospital. El CHUO presenta todavía limitaciones de infraestructura y eso ha obligado a trasladar parte de la actividad a otros centros. Ahora se está realizando una inversión en tecnología, con ecocardiógrafos de primer nivel y nuevos programas asistenciales, pero la gran apuesta es abrir una línea propia de arritmias.

P. ¿Qué plazos se manejan?

R. El proyecto definitivo de los nuevos quirófanos tardará, como mínimo, unos tres años. Mientras tanto, vamos a acondicionar otros quirófanos de manera provisional. La dotación comenzará en septiembre y esperamos iniciar el programa de arritmias entre ese mes y octubre. Contaremos con equipamiento de primer nivel y con la tecnología más avanzada disponible en electrofisiología, sin nada que envidiar a los mejores lugares. La principal dificultad será logística, porque tendremos que compatibilizar esta nueva actividad con los implantes de marcapasos, desfibriladores y el resto de procedimientos que ya se realizan.

P. ¿Cuenta ya con profesionales preparados para desarrollar esta actividad?

R. Sí. Entre las personas que se incorporan conmigo hay otros dos arritmólogos de primer nivel, formados, con experiencia y acreditados. Yo dispongo de la acreditación de la sociedad europea y ellos de la española de electrofisiología. No se trata de profesionales que tengan que empezar a formarse, sino de especialistas que ya realizaban esta actividad en otros hospitales.

P. Ourense tiene una población especialmente envejecida. ¿Qué consecuencias tiene para Cardiología?

R. La edad media de nuestros pacientes es mucho más elevada que en otras áreas de España. Eso nos enfrenta a un volumen creciente de enfermedades crónicas, especialmente las valvulopatías. Ya constituyen un problema y su incidencia aumentará mucho durante los próximos años. El envejecimiento también refleja que la población de Ourense tiene una supervivencia elevada, pero nos obliga a organizarnos desde ahora. No basta con resolver las esperas actuales: tenemos que preparar el servicio para una presión asistencial todavía mayor.

P. ¿Cómo condiciona la distancia hasta el CHUO la atención de los pacientes de Verín y Valdeorras?

R. Es una peculiaridad fundamental de esta área sanitaria. Tenemos una población muy dispersa y dos zonas importantes situadas a una distancia considerable de la capital. Actualmente no hay cardiólogos prestando asistencia estable en esos hospitales y sus pacientes son atendidos en Ourense dentro del circuito general del servicio. La falta de personal obligó a priorizar el CHUO, porque aquí están la hospitalización, la Hemodinámica y los procedimientos invasivos. Cuando hayamos reorganizado las consultas y las pruebas podremos ir a Verín y O Barco los días que sean necesarios, atender allí a los pacientes y evitar desplazamientos, especialmente después de un ingreso o cuando necesiten una valoración más urgente.

P. ¿Qué planes tiene para la investigación cardiovascular en Ourense?

R. Potenciarla es uno de mis objetivos. Muchos de los proyectos en los que participo son de investigación clínica y pueden continuar desarrollándose desde Ourense en colaboración con Santiago y con otros centros de España, Europa —especialmente Bruselas— y Estados Unidos. Ya tenemos varios proyectos clínicos que queremos desarrollar aquí. La investigación básica, celular y molecular, debe continuar organizada desde Santiago porque allí disponemos de laboratorio, biólogos y personal especializado. No tendría sentido duplicar toda esa estructura. Podemos conectar ambas líneas y generar actividad científica desde el CHUO.

P. ¿Puede la prevención aliviar la presión que soportará el servicio durante los próximos años?

R. Ahora estamos empezando la casa por el tejado porque primero debemos resolver los problemas asistenciales acumulados, pero después tendremos que actuar sobre su origen. En Cardiología, los hábitos de vida desempeñan un papel fundamental. El tabaquismo nos está matando, al igual que el sedentarismo y la obesidad. Si corregimos esos factores evitaremos enfermedades prevenibles y podremos dedicar más recursos a las patologías degenerativas asociadas al envejecimiento. Cuando el servicio esté organizado, me gustaría que pudiéramos salir a la calle con programas de formación y divulgación. Los recursos siempre serán limitados: nunca tendremos 50 cardiólogos ni 50 quirófanos. La Cardiología tiene que comenzar en casa, en el desayuno, en la actividad física y en los hábitos cotidianos.

P. ¿Qué le gustaría poder contar si repetimos esta entrevista dentro de un año?

R. Lo primero, que ya no tenemos unas listas de espera inasumibles. También que hemos transformado Cardiología para ofrecer una asistencia clínica excelente y resolver en Ourense todo el proceso, desde el diagnóstico hasta el tratamiento. Finalmente, me gustaría que hubiésemos situado a Ourense en el mapa de la investigación científica, que el servicio fuese reconocido como grupo investigador y que devolviésemos a la ciencia y a la sociedad parte de todo lo que hemos recibido.

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