La obra benéfica de Angelita Varela cumple un siglo de vida en Ourense

COLEGIO SANTO ÁNGEL

Tras arrancar como un refugio para 25 niñas huérfanas, el Colegio Santo Ángel alcanza los cien años de existencia en el barrio de O Couto, convertido en una referencia educativa de Ourense. Angelita Varela, marquesa de Atalaya y Bermeja y condesa del Valle de Oselle, impulsó esta obra benéfica en el año 1925.

Las imponentes torres e iglesia del Colegio Santo Ángel, un símbolo en el barrio de O Couto. | Óscar Pinal

El Colegio Santo Ángel de Ourense ha visto pasar dos dictaduras, una guerra civil, siete obispos de Ourense o más de 40 alcaldes, en décadas de evolución, aprendizaje y crecimiento de miles de alumnos y especialmente alumnas, que han vivido todo tipo de cambios de legislación y sistema educativo e incluso de edificio, tras la reubicación de las aulas del colegio, hasta alcanzar los cien años de historia. La institución ha celebrado esta semana la efeméride con diferentes actos como una gala en el auditorio, una eucaristía en la iglesia de Fátima o conferencias en el salón de actos del colegio.

La capilla del colegio, en el edificio nuevo.
La capilla del colegio, en el edificio nuevo. | Óscar Pinal

La constitución de Santo Ángel no se entiende sin el sacerdote ourensano Faustino Míguez, que fundó en 1885 el Instituto Calasancio Hijas de la Divina Pastora, y sin Ángela Santamarina Alduncín, conocida como Angelita Varela, marquesa de Atalaya y Bermeja y condesa del Valle de Oselle, que impulsó una obra benéfica en el año 1925 destinada a acoger, cuidar y educar de manera gratuita a niñas huérfanas, empezando su camino con 25 alumnas internas.

Las bases fundacionales de la marquesa siguieron vigentes gracias a la constitución del patronato Fundación Santamarina de Temes, que continuó la labor de ayuda a las menores más desfavorecidas.

Vidrieras en el edificio antiguo del colegio.
Vidrieras en el edificio antiguo del colegio. | Óscar Pinal

Esto propició el crecimiento de la institución, que en 1963 contaba con la autorización para dos aulas de Primera Enseñanza y una de Párvulos. En 1967, patronato e institución religiosa acordaron construir un colegio de cuatro plantas con la finalidad de expandir la ayuda a muchas más niñas, convirtiéndose en un símbolo religioso y educativo en toda la provincia. El nuevo edificio se inauguró en 1971, donde se trasladó el alumnado, continuando ahí hasta la actualidad.

En 1987 el colegio pasó a ser mixto, rompiendo así una brecha histórica. A día de hoy unas 510 niñas y niños —desde Infantil a 4º de la ESO— reciben educación en pleno barrio de O Couto, lejos ya de las 1.500 alumnas que llegó a albergar en su momento.

La directora, María Luisa Cid.
La directora, María Luisa Cid. | Óscar Pinal

Se trata actualmente de un colegio concertado y abierto a todas las familias, independientemente de sus creencias religiosas, aunque la institución mantiene una doctrina católica. “Nuestro lema es aceptar a todos sea de la religión que sea y de la condición económica que sea, recibimos a todos; nuestro carisma es hacia los más necesitados”, destacó la directora titular del centro, María Luisa Cid.

Los recuerdos de la rica historia de esta institución se perciben con solo recorrer sus edificios, desde la iglesia donde se encuentra el sepulcro de la fundadora, Angelita Varela, hasta el actual salón de actos, que antiguamente era el espacio de descanso de las monjas que cuidaban y educaban a las alumnas. Incluso pequeños detalles como el naranjo del jardín, que tiene más de 80 años y fue traído desde Alicante por la primera religiosa del centro, reflejan la evolución y la memoria del colegio.

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